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Cóndor de los Andes

Por Equipo de redacción. 5 octubre 2022
Cóndor de los Andes

Distintivo en las alturas, el cóndor de los Andes (vultur gryphus) es símbolo nacional de Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Ecuador y Colombia. Su importancia en el folclore de las zonas andinas es tal que representa a los pueblos indígenas ante el mundo y sus mitos, leyendas y forma de vida.

En este artículo de BIOenciclopedia encontrarás la descripción, distribución, comportamiento, alimentación, reproducción y amenazas del cóndor de los Andes.

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Descripción del cóndor de los Andes

La cabeza del cóndor de los Andes está desprovista de plumas, debido probablemente a una adaptación relativa a la higiene, ya que esta parte de su cuerpo es más difícil de limpiar después de haberse alimentado con carroña. Ostenta unas patas bastante grandes y garras fuertes y afiladas que le permiten desgarrar su alimento e incluso romper pequeños huesos. Esta ave es enorme, ya que puede alcanzar una envergadura de 3.2 metros y su peso oscila entre 8 y 15 kilos y su longitud es de 100-130 centímetros.

La majestuosidad del cóndor de los Andes se revela al surcar el cielo pues su vuelo llega a alcanzar más de 6 mil metros de altura. Se distingue por su brillante plumaje negro azulado y una “gargantilla” de plumas blancas alrededor de la base del cuello.

Distribución y hábitat del cóndor de los Andes

El cóndor de los Andes está presente en la zona de las cordilleras de los Andes de América del Sur y las montañas Santa Martha, en Perú, Bolivia, Paraguay, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile y Argentina. Habita los acantilados y las cuevas de las altas montañas, pastizales y hasta desiertos.

Cóndor de los Andes - Distribución y hábitat del cóndor de los Andes

Comportamiento del cóndor de los Andes

Es un animal que permanece activo durante el día pues se les ve volando la mayor parte del tiempo. En cuanto a conductas sociales, se distingue por una estructura jerárquica cimentada en el poder masculino. El macho es el que domina sobre la hembra y el adulto al menor. Esto da como consecuencia que los mejores sitios de descanso en las cuevas o riscos estén ocupados por los machos dominantes y el resto esté designado para las hembras y sus polluelos.

Si se siente deshidratado o con mucho calor, el cóndor de los Andes es capaz de nivelar su temperatura por medio de la secreción de ácido úrico en las piernas, este mecanismo de refrigeración provoca que dichas partes de su cuerpo se tornen blancas.

Alimentación del cóndor de los Andes

Su dieta está basada en la carroña y, en ocasiones, especies pequeñas o con poco tiempo de vida. Si se encuentra en alguna zona despoblada de alimento puede viajar más de 200 kilómetros al día para su búsqueda. Su comida favorita incluye los cadáveres de mamíferos de gran tamaño como caballos, cabras, llamas, alpacas, venados, ñandúes, ballenas, etc.

Para conseguir la carroña, el cóndor de los Andes detecta el olor de su presa, que libera mercaptano de etilo, el gas que despiden los cuerpos de los animales en descomposición. Si se dispone a cazar, las presas serán conejos y roedores.

Reproducción del cóndor de los Andes

Es un animal monógamo y, por lo tanto, conserva una única pareja. Se ha descubierto que para cortejar a la hembra el macho obsequia a la hembra pequeños trozos de ramitas y hojas que luego ambos se colocan debajo de las alas. Este curioso comportamiento solo se ha visto en cóndores que viven en cautiverio y no hay registros detallados de algo así en cóndores en libertad.

El cóndor de los Andes macho vive en el nido con la hembra hasta dos meses antes de aparearse. Una vez realizada la cópula, la hembra pone sólo un huevo que ambos padres se turnan para cuidar durante un período de dos meses. Cuando el polluelo sale del huevo los padres le proveen los cuidados necesarios y es así hasta que tiene dos años, edad en la que el joven cóndor es ya del tamaño de sus progenitores.

Amenazas del cóndor de los Andes

El cóndor de los Andes está clasificado como “casi amenazado” por la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El índice de natalidad es realmente muy bajo y se reduce aún más con amenazas como los depredadores naturales que se alimentan de los huevos y principalmente por la caza “deportiva”.

No obstante, se están haciendo intentos por aumentar el número de cóndores de los Andes mediante campañas de educación para impedir la cacería y programas de crianza en cautiverio que devuelven a las aves a su hábitat natural tiempo después.

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