Puercoespín

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Información y características

El puercoespín es el tercer roedor más grande del mundo, y este nombre se otorga a todas las 29 especies de las familias Erethizontidae e Hystricidae, con 5 y 3 géneros respectivamente.

La característica primordial es la capa de púas que cubre su cuerpo. Su parecido con el erizo es más que visible, pero son especies que pertenecen a un orden diferente.

Descripción del puercoespín

Es un roedor de cuerpo redondo y de lentos movimientos, cuyo tamaño alcanza entre 27.9 y 83 centímetros de largo, y su peso oscila entre 1.5 y 27 kilogramos. Todos los puercoespines se caracterizan por las púas rígidas y huecas (más largas y rígidas que las del erizo) que en algunas especies semejan una cresta. Las púas se extienden desde la parte superior de la cabeza hasta la parte inferior de su cuerpo; de hecho, son pelos modificados recubiertos con queratina, la misma sustancia del cabello y las uñas humanos. Están incrustadas en los músculos del animal, por lo que ante el peligro pueden moverlas mientras producen un sonido quedo. El resto de su cuerpo posee un corto y suave pelaje.

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Sus dientes delanteros son grandes. La mayoría de los puercoespines presentan una coloración que va de marrón oscuro a tonos más claros, con unas púas adornadas con franjas blancas.

Puercoespín – Hystricomorpha

Distribución y hábitat del puercoespín

La distribución de los puercoespines está dada por los 2 rubros: los del Nuevo Mundo y los del Viejo Mundo. Los individuos del Viejo Mundo se localizan en territorios de Europa, África y Asia, y los puercoespines del Nuevo Mundo se encuentran en todo el continente americano.

Habitan por lo general regiones tropicales y templadas a 3,700 metros de altura, pero pueden vivir en bosques, laderas, áreas rocosas e incluso desiertos. Algunos ejemplares del Nuevo Mundo viven la mayor parte del tiempo en los árboles pero todos los del Viejo Mundo son terrestres.

Comportamiento del puercoespín

Como animales nocturnos, prefieren buscar su alimento durante la noche y descansar en el día; no obstante, algunos puercoespines pueden ir en busca de comida durante el día. Casi todas las especies son terrestres con excepción del puercoespín norteamericano, que sube a los árboles para comer.

El puercoespín no es agresivo, pero sí que sabe defenderse. Ante algún indicio de peligro puede permanecer quieto o levantar el cuerpo y erizar las púas, logrando que éstas sean más visibles y luzcan peligrosas. No las puede arrojar al rostro del enemigo como usualmente se cree, pero sí pueden soltarse cuando el animal sacude su cuerpo.

Alimentación del puercoespín

Todas las especies de puercoespín son herbívoras. Para saber qué es lo que comen hay que hacer de nuevo la distinción entre los puercoespines del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo. Los primeros se alimentan de raíces, frutas, cortezas, bayas, cacahuates, papas, calabazas y melones. Pueden comer tanto los vegetales silvestres como los de cultivo rural. En cuanto a los segundos, su dieta está compuesta por agujas de pino, cortezas, granos, semillas, flores, frutos, tubérculos y vegetación acuática. Las poblaciones de ambos rubros consumen las cortezas principalmente en invierno, y en unas raras ocasiones complementan su dieta con carne de pequeñas lagartijas  e insectos.

Su fino olfato permite la búsqueda eficaz de comida, que mastica con unos afilados dientes delanteros que tienen forma de cincel.

Reproducción del puercoespín

Antes de aparearse, el macho del puercoespín orina sobre la hembra. Ésta tiene entre 1 y 4 crías de acuerdo con la especie, pero por lo regular no son muchas. Los pequeños nacen con púas muy suaves o sin ellas, que crecen o se endurecen con el paso de los días. 2 meses después del nacimiento, los puercoespines jóvenes son capaces de sobrevivir por su cuenta.

Información sobre puercoespín

Par de puercoespines en busca de alimento

Amenazas del puercoespín

Pese a lo amenazantes que resultan sus púas ante los ojos de la mayoría de los depredadores, los puercoespines tienen que protegerse de serpientes pitones, águilas, glotones, martas, leones y búhos cornudos, que ven en este animal un suculento manjar. La mayoría de estas especies tienen que voltear al puercoespín sobre su espalda para dejar vulnerable la zona ventral, que está desprovista de púas.

Sin duda, la mayor amenaza recae en el ser humano. En regiones de Norteamérica los puercoespines son considerados una plaga agrícola, con la consecuencia de que a la mayoría de las poblaciones se les da caza. En África tampoco se salvan, pues sus púas son consideradas un bonito adorno y un amuleto de la buena suerte.

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