Oso polar

Ursus maritimus

Información y Características

El oso polar o también conocido como oso blanco, pertenece a las especies de mamíferos carnívoros más grandes del mundo. Vive en el hemisferio norte de la Tierra y es considerado un gran superdepredador. Puede vivir máximo 30 años.

Descripción del oso polar

Estos mamíferos miden de 2.4 a 3 metros de longitud con un peso de 350-700 kilos en el caso de los machos, y de 1.8 a 2.4 metros con 150-250 kilos de peso en las hembras.

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Su cuerpo está perfectamente adaptado a su tipo de hábitat y a las condiciones extremas de este. Es por ello que posee patas desarrolladas para resistir largas caminatas así como para nadar a lejanas distancias. Sus orejas y la cola son pequeñas para mantener el calor corporal. Para regular su temperatura, su piel cuenta con una gruesa capa de grasa y un frondoso pelaje traslúcido conformado por miles de pelos llenos de aire que lo mantienen a una temperatura estándar.

Realmente su piel es color negro, esto para atraer más al sol y aumentar su calor corporal. El color blanco de sus pelos es más bien un reflejo de la luz y no su color en sí.

Oso Polar - Ursus maritimus

Hábitat del oso polar

Como se mencionó al principio, habitan en la parte septentrional del planeta, abarcando Canadá, Groenlandia, Dinamarca, Noruega, Rusia, Alaska e Islandia con algunos ejemplares.

El paisaje donde habitan es típico de un ambiente de tundra: extenso, cubierto de nieve y aparentemente sin rastro de vida. En verano suele verse diferente en algunas zonas, pues las temperaturas más elevadas provocan el deshielo y la entrada a la vida vegetal. El oso polar es un mamífero adaptable a su entorno, pero los cambios de estación también pueden representar un problema en relación con la disponibilidad de alimentos.

Alimentación del oso polar

Este animal carnívoro se alimenta de crías de focas y algunas veces de renos, llegando a comer hasta 30 kg diarios de alimento. Debido a que el agua de esos lugares es salada, no la consumen, y por lo tanto aprovechan los fluidos necesarios de la sangre de sus presas.

Se han estudiado casos de canibalismo, principalmente provenientes de machos que al tener escasez de alimento, optan por alimentarse de algún otro oso polar joven o débil.

Reproducción del oso polar

Su madurez sexual la alcanzan a los 3 o 4 años y el período de apareamiento se da en los meses de abril y mayo en donde macho y hembra conviven, tratándose amistosamente para poco a poco relacionarse.

El macho puede seguir las huellas que la hembra deja hasta por 100 km o un poco más y pelear con otros machos al grado de dejarse heridos, con cicatrices o dientes rotos. Todo para determinar quién tendrá el derecho de reproducción.

El oso blanco es polígamo, por lo que la hembra puede tener cachorros de machos diferentes.

Una vez fecundado el óvulo, este queda en estado suspendido. Para ello, las hembras en espera de una cría se refugian en invierno, pero antes de eso, almacenan grandes cantidades de grasa en su cuerpo ya que no se alimentan en ese período. Luego del nacimiento, los cachorros se alimentan de leche, lo que provoca que la madre pierda mucho peso. Para verano debe de recuperarlo por completo.

Los cachorros nacen con 30 cm de alto y 700g de peso, careciendo de dientes, vista y fuerza alguna, pero en cinco meses crecen tan rápido que ya pueden acompañar a la madre en exploraciones. Pasan juntos cinco meses más en lo que el osezno aprende a conseguir su alimento y a protegerse de otros osos polares adultos que suelen comer pequeñas crías. En algunos casos pueden convivir hasta dos años y medio.

Oso Polar - Ursus maritimus

Amenazas para el oso polar

Ellos entre sí representan un peligro, principalmente cuando se dan enfrentamientos entre adultos y oseznos. De igual forma, las morsas de mayor tamaño pueden ser consideradas como una amenaza, aunque esto no sea muy frecuente.

A lo largo de los años, el hombre ha cazado osos polares para proveerse de su carne y piel. En otros casos, simplemente por deporte o por la falsa creencia de que atacan al ser humano. Esto no sucede, siempre y cuando no se sienta amenazado dentro de su hábitat natural, como cualquier otro animal.

En 2008, la caza inmoderada estuvo a punto de ocasionar la extinción de esta especie, pero organizaciones a favor del medio ambiente, prohibieron estas acciones humanas en varios países del mundo o establecieron límites autorizados para cazar cierta cantidad al año.

Por otro lado, igual de alarmante es el problema del calentamiento global que ocasiona el derretimiento del hielo representando un peligro constante para este y otros animales que viven en las mismas condiciones, obligando al oso blanco a retirarse a tierra firme y a tomar acciones que cambian por completo su ciclo reproductivo. Esto ha provocado la disminución de nacimientos de oso polar.

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