Valores humanos hay muchos; de hecho, es muy difícil acertar en un número exacto debido a que cada autor considera ciertos aspectos como valores. Es decir, mientras unos aceptan determinados valores, otros los omiten y consideran otros.

Y es que ninguna consideración es mala o incorrecta. Los valores son los que nos encaminan al crecimiento personal por convencimiento intelectual. En otras palabras, son bienes que como humanos conocemos, aceptamos y aplicamos en la vida diaria porque sabemos que conllevarán a beneficios personales para ser mejores humanos. Luego entonces, son fundamentales para convivir en paz y armonía con la sociedad.

Hablando en términos de esta índole, los valores podrían definirse como “principios que orientan nuestros comportamientos humanos para realizarnos como personas individuales”. Aunque viéndolo de otra perspectiva, también es válido definirlos de una manera más simple como “conjunto de cualidades por las que una persona es apreciada”. 

Puede interesarte: ¿Cuáles son los Derechos Humanos?

A pesar de la amplia diversidad de valores que se podrían enlistar, existen 10 de ellos que son elementales en la vida de todo ser humano. 

Estos son los 10 valores más importantes para el hombre.

Humildad.

La humildad es reconocer y aprovechar nuestras capacidades, habilidades y cualidades para obtener beneficios en nuestro crecimiento personal, pero sin caer en la soberbia y en la presunción hacia quienes no cuentan o no han desarrollado esos mismos aspectos.

Una persona humilde sabe para lo que es hábil, o reconoce tener mayores ventajas u oportunidades con base a las circunstancias que lo rodean, pero también está consciente de sus debilidades, limitaciones y carencias que lo hacen mantener un equilibrio en sus pensamientos y acciones hacia los demás. Este conocimiento de “lo que puede” y “no puede”, es lo que motiva al intercambio de conocimientos entre individuos para lograr objetivos y metas personales.

No es humildad: Ganar el primer lugar en un concurso y decir que fue muy fácil obtener la victoria.

Es humildad: Ganar el primer lugar en un concurso y agradecer a quienes brindaron su apoyo, así como reconocer el valioso esfuerzo de todos los competidores.

Respeto.

Es uno de los valores más importantes y más olvidados por las sociedades de todos los tiempos. 

El respeto puede explicarse como la consideración que se tiene al tratar o considerar a uno mismo, a una persona, animal o cosa para no generar daño, ofensa o perjuicio. 

En el respeto se toma en cuenta el sentir y pensar de otros para que nuestras acciones o palabras, no generen conflictos, daños o problemas. Y como se mencionó anteriormente, también se aplica hacia otros seres vivos, e incluso, hacia objetos con un valor importante para alguien más o un grupo social.

Este concepto es muy polémico y ha generado disputas por consideraciones subjetivas. Sin embargo, el respeto también puede ir de la mano con otros valores como la tolerancia y la empatía, que en conjunto, otorgan beneficios y armonía en la sociedad.

No es respeto: Agredir a una persona por sus creencias religiosas.

Es respeto: Conversar con una persona de diferente religión a la nuestra, para conocer e intercambiar opiniones.

Sinceridad.

La sinceridad es la cualidad de comunicarse y expresarse de acuerdo a los sentimientos, pensamientos, valores, creencias y deseos. Es decir, es obrar y actuar sin fingir y sin esconder intenciones adversas o dobles discursos que podrían generar injusticias o daños hacia otros individuos o grupos sociales.

Para que la cualidad de ser sincero no hiera sensibilidades hacia quien nos dirigimos, se considera también la prudencia, la empatía y el respeto. Es un valor muy poderoso e importante donde se pone a prueba nuestro sentido humano y el aprecio hacia los demás.

No es sinceridad: Decir que algo nos gusta cuando realmente no es así.

Es sinceridad: Decir claramente que algo no nos gusta por nuestra experiencia no grata hacia ello.

Paciencia.

La paciencia es uno de los valores humanos más relacionados con el amor y la fortaleza. Se entiende como la capacidad de soportar adversidades y dificultades con una mentalidad positiva y optimista hacia la espera de un futuro próximo mejor.

En pocas palabras, ser paciente es no quejarse ni rebelarse hacia la familia, hacia la sociedad o incluso, hacia una creencia suprema para liberar frustraciones. Este valor nos enseña la importancia de otros valores, como la tolerancia, la comprensión y la humildad.

No es paciencia: Recurrir a dañar la reputación de otros para obtener beneficios inmediatos.

Es paciencia: Obtener beneficios a futuro mejorando nuestras propias acciones presentes.

Honestidad.

La honestidad es un valor básico que debe estar presente en la vida de todo ser humano. Engloba a la sinceridad y se refiere a anteponer la verdad en las acciones y expresiones ante los principios de verdad, justicia e integridad moral. 

Es actuar con coherencia y sinceridad en nuestro recorrido por la vida. Sin apariencias ni engaños hacia los demás. También se relaciona a cumplir con los compromisos y obligaciones sin trampas ni abusos.

La sinceridad radica más en “decir” y la honestidad en “hacer”.

No es honestidad: Responder un examen copiando las respuestas de otros.

Es honestidad: Responder un examen con base a nuestra preparación.

Responsabilidad.

La responsabilidad es un valor que se refiere a asumir obligaciones y tomar decisiones para cumplir con compromisos específicos en beneficio propio, para beneficio colectivo o hacia individuos que dependen de nosotros.

Para cumplir con responsabilidades, se requiere disciplina y compromiso, cualidades que se van adquiriendo con las experiencias y las obligaciones encaminadas hacia metas y objetivos.

Existen diversos tipos de compromisos: hacia el estudio, familiares, parentales, profesionales, deportivos, comunitarios, etc.

No es responsabilidad: Dejar de cumplir con las tareas escolares para dedicarse al ocio.

Es responsabilidad: Cumplir con las tareas escolares para tener tiempo de descanso y entretenimiento. 

Puede interesarte: Necesidades Humanas según Maslow.

Perdón.

El perdón es renunciar a rencores, indignación y resentimiento hacia lo que en algún momento causó agresión, injusticia u ofensa.

En términos de psicología, el perdón es la liberación de nuestro ser para lograr vivir en paz y armonía con nuestro interior. Pues la falta de este valor, se traduce en dolencias y afecciones en nuestro organismo. 

Perdonar es trabajar en el desapego hacia el ofensor y retomar nuestra vida en plena armonía.

No es perdón. Hablar mal de una persona que nos ha ofendido.

Es perdón. Soltar el rencor hacia aquella persona sin importar si ha ofrecido o no una disculpa.

Empatía.

Es la capacidad de comprender e inferir en los sentimientos y emociones de un individuo para actuar con coherencia y respeto hacia este y hacia la situación que experimenta y que es ajena a nuestras circunstancias.

En términos más coloquiales, la empatía es “colocarse en los zapatos de otro” para no juzgar ni obstaculizar con acciones que van en contra del bienestar equitativo. 

No es empatía: Molestarse por que una persona de la tercera edad camina muy despacio.

Es empatía: Brindarle apoyo o simplemente respetar sus capacidad físicas y esquivar con respeto.

Perseverancia.

Es actuar con firmeza, dedicación y constancia hacia algo para alcanzar un objetivo importante a nuestros intereses. Para ser perseverante, hay que desarrollar disciplina y compromiso a largo plazo.

Es un valor humano que muy pocos toman en cuenta para lograr metas, pues sus efectos no son a corto plazo. No obstante, perseverar es ir en marcha junto con otros importantes valores como la honestidad y la responsabilidad.

No es perseverancia. Pagar entrenamiento físico un mes e ir solamente una semana.

Es perseverancia. Lucir un cuerpo fortalecido después de un año de entrenamiento físico.

Gratitud.

La gratitud es un valor que nunca debemos olvidar. Ser agradecidos hacia las personas que nos brindaron su apoyo incondicional, hacia quienes cuidaron de nosotros, hacia quienes nos brindaron oportunidades, o incluso, hacia la vida misma o algún ser celestial, es un acto de humildad que nos mantiene en bienestar con nuestra persona y con el entorno que nos rodea.

Es gratitud. Reconocer a quienes nos apoyaron para alcanzar algún sueño o meta de vida.