Definición de raíz.

Sabemos que una planta posee una parte aérea y una parte oculta. La parte aérea es la que incluye a las hojas, el tallo, las flores, los frutos y toda aquella formación o estructura que podemos ver a simple vista o que está en contacto con el aire.

Mientras que comúnmente la parte oculta es la que no podemos ver tan fácilmente por situarse por debajo de la tierra, como es el caso de la raíz, el rizoma, el tubérculo y el bulbo. No obstante, en las plantas vasculares, las raíces pueden estar situadas en la parte aérea y crecer en la superficie del suelo o por encima del agua.

La raíz es un órgano de vital importancia para el desarrollo de una planta. Brinda varios beneficios que son importantes para completar el ciclo de vida de un organismo vegetal. 

La raíz está presente en todos los tipos de vegetales vasculares, excepto en las plantas pteridófitas (helechos y afines) que forman rizoides, los cuales no son raíces pero desempeñan funciones equivalentes.

Funciones de una raíz.

Una planta no puede desplazarse como lo hacen los animales. Por lo tanto, requiere de una raíz para obtener los recursos que la mantendrán con vida. Aunque una raíz no puede separarse de la planta, sí puede extenderse y formar nuevas raíces para abarcar áreas más grandes y tener mayores posibilidades de supervivencia. 

La raíz cumple con varias misiones:

Brinda soporte a la planta, así como anclaje al sustrato o al suelo.

Absorbe agua y nutrientes para toda la planta a través del tallo y los pecíolos.

Almacena alimentos y nutrientes como azúcares y carbohidratos para reserva.

Partes de una raíz.

Se identifican tres áreas principales en una raíz: cuello, cuerpo y cofia.

Cuello.

Es la zona en la que se inserta la raíz primaria en el tallo y se distingue la separación de ambas partes. El cuello forma la estructura de una raíz y suele situarse al nivel de la superficie del suelo.

Cuerpo.

Es la zona que se ubica entre el cuello y la cofia; es decir, la parte media de la raíz. Se distinguen 3 zonas: Suberificada, Pilífera y de Crecimiento.

Zona suberificada o de ramificación.

Es la parte donde aparecen las raíces laterales secundarias para abarcar una mayor área de agua y nutrientes. Se sitúa entre el cuello y la zona pilífera y posee un aspecto fibroso y rígido. También brinda soporte a la planta en su zona oculta.

Zona Pilífera

Es un área absorbente donde hay pelos finos que concentran agua, minerales y nutrientes para toda la planta. Tiene forma cónica y los pelos son de diversas longitudes, aunque no suelen ser muy largos.

Zona  de crecimiento

Se ubica sobre la cofia y carece de pelos absorbentes pero es donde se produce el crecimiento de la raíz. Es decir, es la zona de crecimiento celular responsable del alargamiento de la raíz primaria. Por esta razón, a la zona de crecimiento también se le denomina “zona de división celular”.

Cofia.

La cofia, también denominada caliptra, es la cobertura que protege la punta de la raíz y se renueva constantemente. Está cubierto de células epidérmicas y su tejido es blando y no diferenciado.

Tipos de raíces.

Las raíces pueden ser primarias, secundarias y adventicias, siempre y cuando se trate de plantas que tienen sus raíces en las zonas ocultas. Sin embargo, existen excepciones con aquellas plantas con raíces epigeas (sobre el suelo) o aéreas (por encima del suelo o sobre el agua). 

También con relación al tallo puede haber excepción, ya que en algunas variedades de plantas, los tallos crecen por debajo del suelo y en posición horizontal, lo que se conoce como rizoma.

Las raíces tienen diversas clasificaciones de acuerdo a las características que queramos destacar.

De acuerdo a su origen, se dividen en primarias, secundarias y adventicias.

  1. Raíz primaria o principal: También se denomina raíz fusiforme o pivotante y es la que crece verticalmente hacia abajo, alcanza mayor profundidad en el suelo y brinda el principal soporte a la planta en la zona oculta. De esta raíz, se derivan las raíces secundarias. 
  1. Raíces secundarias o laterales: se desarrollan a partir del periciclo de la raíz principal o de otras raíces. Suelen ser más delgadas y dirigirse hacia varias direcciones. No brindan un soporte real a la planta como la raíz primaria. 
  1. Raíces Adventicias: No provienen de la radícula del embrión, sino que se desarrollan en cualquier parte de la planta diferente a la raíz. Por ejemplo, en los tallos subterráneos (rizomas) o en raíces pero viejas.

Según su morfología, se dividen en dos tipos:

  1. Raíz axonomorfa: 

Es la raíz que puede diferenciarse fácilmente de las otras raíces laterales o secundarias, ya que estas últimas son más delgadas, pequeñas y con menor alcance. Esto es porque la raíz posee un eje principal de crecimiento. El árbol de aguacate, el de mango, el naranjo y la encina tienen este tipo de raíz.

  1. Raíz Fibrosa Fasciculada. 

Es el caso de que la raíz primaria se desarrolle mucho menos que las raíces secundarias y sea superada o igualada en tamaño por no tener un eje principal de crecimiento. Cuando esto ocurre, se forma un manojo de raíces similares en tamaño y desarrollo.

Los pastos tienen este tipo de raíz, así como los tulipanes y las cebollas.

Tanto las raíces axonomorfas como las fasciculadas pueden ser:

– Cónicas: El cuello es bastante grueso y la forma se va adelgazando conforme se aproxima al extremo inferior. 

– Napiformes. Son más gruesas en el centro y se adelgazan ligeramente en la parte inferior. La remolacha es un ejemplo.

– Tuberosas. También se le llama tubérculo radical y son raíces más engrosadas que se encargan del almacenamiento de reservas. La Dalia o Dahlia ejemplifica este tipo de raíz.

– Moniliformes. Se parecen a tubérculos pero no lo son. Tienen partes abultadas intercaladas que crean una forma tipo collar. Ejemplo: Dendrobium moniliforme.

Raices modificadas

Pueden ser: 

Neumatóforos. Son las raíces que crecen hacia abajo partiendo desde el tallo, o crecen por geotropismo negativo o hacia arriba por no seguir la influencia de la gravedad. Esto provoca que salgan de la tierra y se distingan como aéreas.

Raíces fúlcreas. Se conocen también como raíces zancudas y son las que surgen del tallo por encima del nivel del suelo, aportando sostén a la planta. 

Adherentes. Están adaptadas a sostener partes aéreas de la planta. Es decir, fijan el vegetal a un soporte.

Columnares. Crecen en las ramas y se extienden verticalmente hacia el suelo formando estructuras columnares.

Tabulares. Son muy extrañas y fascinantes por las formas que crean al estructurarse prolongadamente en tablones rígidos que parecen una extensión del tronco. Es común encontrar ceibas con raíces tabulares.

Haustorios. Se encuentran en las plantas parásitas o semiparásitas y se definen como estructuras que sirven para absorber nutrientes de la planta huésped. 

Importancia de las raíces.

Las raíces son importantes en ámbitos ecológicos y económicos. 

La mayoría de las raíces protegen los suelos de los ecosistemas al evitar su erosión y al reducir la posibilidad de deslizamientos. Pero también hay raíces comestibles que se cultivan en enormes cantidades debido a su elevado consumo alrededor del mundo. 

En términos de cultivos, con raíces podemos referirnos a tallos, tubérculos, rizomas y bulbos que son parte de las alimentación humana. Esto es: regaliz, rábano, jengibre, cúrcuma, yuca, zanahoria, papa, nabo, remolacha, camote, ajo y cebolla.

De las raíces pueden obtenerse fuentes de azúcar, píldoras anticonceptivas, venenos e insecticidas; medicamentos, fertilizantes para cultivos y piezas para la decoración. 

Seguramente habrás visto en algunas calles, el poder de las raíces de grandes árboles para romper el pavimento y el concreto de aceras, calles y avenidas. Así como la fuerza para obstruir y aplastar tuberías subterráneas. Es un aspecto muy importante que ayuntamientos locales y gobiernos municipales deben considerar para evitar accidentes viales y pérdidas económicas. Existen árboles que son adecuados para las zonas urbanas y árboles que requieren espacios muy extensos para crecer libremente, especialmente por sus raíces extremadamente largas y fuertes.

Las raíces son piezas clave para la plantación de esquejes, ya que dependen de la formación de raíces adventicias. Muchas plantas son obtenidas gracias a este tipo de propagación.