El sistema nervioso es el encargado de organizar, controlar y coordinar las funciones corporales a través de ramificaciones que se distribuyen a lo largo de nuestro cuerpo. 

El sistema nervioso consta de tres divisiones básicas: sistema nervioso central, sistema nervioso periférico y sistema nervioso autónomo. Cada uno forma parte de un mismo sistema, pero se integra de características anatómicas particulares que conforman un funcionamiento singular.

El sistema nervioso autónomo (SNA) controla las funciones involuntarias del individuo como la temperatura y los latidos del corazón. 

El sistema nervioso periférico (SNP) está compuesto por todos los ganglios y nervios  que se ramifican desde la médula espinal.

El sistema nervioso central (SNC) es el más esencial, ya que se compone por el encéfalo y la médula espinal. Se entiende por encéfalo, una masa nerviosa dentro del cráneo que consta de tres partes principales: cerebro, cerebelo y tronco encefálico, entre otras estructuras pequeñas y complementarias.

Funciones del Sistema Nervioso Central.

En el sistema nervioso en general, la información manejada está a cargo de tres tipos de neuronas: neuronas sensoriales, interneuronas y motoneuronas. Estas a su vez, indican las funciones del sistema nervioso. 

Las primeras, las sensoriales, mandan información desde los tejidos del cuerpo y los órganos sensoriales, hacia la médula espinal.

Las interneuronas, también llamadas neuronas integradoras, forman un sistema interno de comunicación entre neuronas; y las motoneuronas o neuronas motoras, son neuronas eferentes (que transmiten sangre o linfa) que proyectan su axón hacia la médula espinal o fuera de esta.

Ahora, hablando de funciones específicas del sistema nervioso central, y considerando sus tres partes primordiales antes mencionadas: cerebro, cerebelo y tronco encefálico, entendemos que cumple numerosas tareas, pues hablamos de que funge como el principal centro de procesamiento del sistema nervioso y coordina cada una de las funciones que realiza el cuerpo.

Cerebro

Es el centro de mando. El cerebro se encarga de procesar, interpretar y coordinar la información que recibe de los órganos sensoriales , y toma decisiones sobre las instrucciones enviadas al resto del cuerpo. Es decir, envía señales a los músculos y las glándulas de “lo que deben hacer”. 

Por lo tanto, el cerebro controla nuestros movimientos voluntarios, los pensamientos, aprendizajes y emociones. Así como la memoria, el habla, la lectura, la comprensión, etc.

El cerebro corresponde a un 85% del peso del encéfalo se observa como una masa compuesta por grasas y tejidos de consistencia gelatinosa. Tiene un peso aproximado de 1.4 kg y está constituido por 2 hemisferios y 4 lóbulos de la corteza. 

Los hemisferios son el izquierdo y el derecho y los 4 lóbulos son:

Frontal

Se ubica en la zona delantera, justo detrás de la frente. Se separa del lóbulo parietal por un surco central y del lóbulo temporal por un surco lateral. Lleva a cabo diversas funciones como el habla, la regulación de emociones, el cálculo, la planificación, el razonamiento, la solución de problemas, el aprendizaje y la conducta.

El lóbulo frontal humano alcanza la madurez completa al final de los 20 años de edad, aproximadamente.

Occipital

Se ubica en la parte posterior del cerebro y se encarga de la visión o interpretación de imágenes visuales para relacionarlas con las imágenes que tenemos almacenadas en la memoria.

Generalmente, cuando este lóbulo se daña, se ve reflejado en pérdida parcial o total de la visión. Y de todos los tipos de epilepsias, las epilepsias occipitales representan entre el 5 y 10% de los casos en humanos.

Parietal

Se localiza en la sección media del cerebro detrás del lóbulo frontal. Interviene en el procesamiento del lenguaje y en la integración de la información sensorial, lo que significa que permite procesar la información sobre temperatura, presión y dolor, así como también disfrutar sabores y aroma, y; sentir texturas y sensaciones a través de la piel.

De acuerdo a investigaciones científicas, este lóbulo también está relacionado con la lectura y la aritmética.

Temporal

El lóbulo temporal se ubica debajo de la fisura lateral en ambos hemisferios, izquierdo y derecho. Interviene en funciones relacionadas a la audición, el lenguaje, el habla, la memoria auditiva y la memoria visual. Gracias a este, podemos reconocer e interpretar sonidos y palabras, así como reconocer rostros de personas y objetos que fueron parte de momentos pasados.

Se comunica con el hipocampo que se relaciona con el almacenamiento de la memoria; es por ello que cualquier daño a esta área, produce amnesia anterógrada permanente o temporal.

Algunos documentos científicos consideran dos lóbulos más: Insular y Límbico.

Insular

El lóbulo insular o de la ínsula, está cubierto por los lóbulos frontal, parietal y temporal. Se relaciona con la conciencia y con funciones vinculadas a las emociones y a la regulación de la homeostasis del cuerpo.

Límbico

Un conjunto de estructuras cerebrales que conforman el sistema límbico y que cuyas funciones están relacionadas con  la emoción, el comportamiento, la motivación, la memoria a largo plazo y el sentido del olfato.

Otras partes importantes del cerebro son los ganglios basales que son responsables del control motor, del aprendizaje motor, de las funciones y conductas ejecutivas, así como de las emociones.

El tálamo, una masa de materia gris situada entre los dos hemisferios que se encarga de transmitir señales sensoriales a la corteza cerebral. Así como de regular la conciencia, el sueño y el estado de alerta.

El hipotálamo se encuentra debajo del tálamo y produce hormonas que controlan el hambre, la sed, la temperatura corporal, el placer sexual, la frecuencia cardíaca y los estados de ánimo.

El hipocampo está presente en cada lado del cerebro y su función más importante es la de consolidar la información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Es decir, que gracias al hipocampo, podemos recordar varios momentos de nuestra niñez.

Cerebelo

El cerebelo se encuentra en la parte posterior del encéfalo y se compone de materia gris y materia blanca.

Se encarga de los movimientos no voluntarios, de la motricidad fina, el equilibrio y la postura, a través de la transmisión de información y señales a distintas partes del encéfalo. Gracias al cerebelo, los movimientos que realizamos son uniformes y coordinados. Así que cualquier daño producido en este, provocará mareo y la pérdida de equilibrio y coordinación.

Hay tres maneras diferentes de dividir el cerebelo: morfológicamente, filogenéticamente y funcionalmente.

Morfológicamente se refiere a que la superficie del cerebelo posee varias fisuras que delimitan sus tres lóbulos: el anterior, el posterior y el floculonodular.

En cuanto a la Filogenética, el cerebelo puede dividirse en arquicerebelo (equilibrio), paleocerebelo (postura) y neocerebelo (movimientos voluntarios).

Y la funcionalidad, tiene relación a que todas sus partes conforman un conjunto de estructuras funcionales que trabajan en conjunto con otras partes del cuerpo.

Tronco encefálico

También se le denomina tronco cerebral y es la parte del encéfalo que se conecta con la médula espinal. Incluye al mesencéfalo, la protuberancia anular y el bulbo raquídeo. Su función radica en el transporte de vías motoras y sensoriales desde el cerebro al cuerpo y desde el cuerpo de regreso al cerebro.

Mesencéfalo: Controla la mayoría de los músculos oculares y es una parte importante del sistema extrapiramidal (habilidades motoras).

Protuberancia anular: También se conoce como Puente de Varolio y se caracteriza por incluir vías y tractos neurales que realizan varias funciones, como por ejemplo, regular la respiración, controlar las acciones involuntarias, así como controlar los roles sensoriales en la audición, el equilibrio y el gusto.

Bulbo raquídeo o médula oblongata: Es una protuberancia de forma redondeada que controla funciones de respiración, de frecuencia cardíaca y presión arterial. También se encarga de regular el ciclo de sueño y vigilia, así como de nuestros reflejos de vómitos, tos, estornudos y deglución.