¿Es cierto que existe la sangre “dulce” que atrae a los mosquitos? ¿Es verdad que su atracción tiene que ver con lo que comemos? 

Cuando hablamos de mosquitos no podemos evitar pensar en aspectos negativos. Pues a pesar de que tienen la valiosa importancia dentro de la naturaleza de servir como abundante alimento para muchos tipos de animales, para nosotros significa un problema. 

Y es que podemos comenzar mencionando a aquellos mosquitos que no nos dejan dormir; a aquellos que no nos dejan disfrutar la estancia al aire libre, o esos mosquitos que pueden transmitirnos graves enfermedades y amenazar nuestra vida, tal y como ocurre con millones de personas.

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Para resolver el mito, te diremos que los mosquitos sí tienen una ligera atracción hacia ciertos tipos de personas y esa es la razón por la cual hay humanos que no se inquietan demasiado con la presencia de estos insectos, mientras otros no dejan de ser atacados directamente una y otra vez, imposibilitando su tranquilidad y permanencia.

Ahora, veamos por qué sucede esto.

¿Cómo eligen los mosquitos a sus víctimas?

Para empezar, todo depende de su paisaje químico detectado. De forma generalizada, los órganos sensoriales de los mosquitos actúan como detectores de lo que sucede en el entorno que los rodea y nuestro cuerpo está involucrado en ello.

Cada vez que exhalamos como parte de nuestro proceso de respiración, emitimos más de 100 mg de dióxido de carbono; por lo que se calcula que se produce alrededor de 1 kg de CO2 cada día.

El CO2 liberado se mantiene suspendido un breve momento antes de mezclarse con el aire. Es en ese instante cuando los mosquitos se sienten atraídos, pues consideran a las partículas de CO2 como efluvios; es decir, emisiones pequeñas y “agradables” que se desprenden de un cuerpo.

Los mosquitos pueden detectar cantidades de CO2 a distancias de hasta 50 metros, así que es muy probable que numerosos mosquitos se concentren en lugares con más presencia de personas.

Para seleccionar qué personas son las más adecuadas a picar, requieren aproximarse a una distancia de alrededor de 1 metro de la víctima potencial, ya que tomarán en cuenta la temperatura, la presencia de vapor de agua (humedad), el estado de salud y el color de la ropa. ¡Sí, el color de la ropa sí es importante para los mosquitos!

Sienten una mayor atracción por los colores oscuros, como el azul marino, el rojo oscuro o el negro, así como por los aromas florales o cítricos. Es por ello la insistencia de protegerse con repelente cuando se visita un campo o cualquier lugar abierto con vegetación.

La cantidad de dióxido de carbono también varía en función del tipo de alimentación y del ejercicio físico que haga la persona.

Pero hay un factor que los científicos creen que es el más importante para determinar si un humano puede atraer más mosquitos o no; y esto depende de los compuestos químicos que las bacterias producen en la piel.

Lo que hacen las bacterias es convertir las secreciones de las glándulas sudoríparas en compuestos volátiles muy atractivos para estos insectos. Lo interesante es que dichos compuestos volátiles varían en cada persona de acuerdo a su genética y al entorno. Se identifican alrededor de 300 compuestos distintos.

Entre más microbios, o más bien, entre más variedad de microbios tenga un ser humano sobre su piel, menor cantidad de picaduras tendrá. De acuerdo a estudios, las bacterias de los grupos Pseudomonas y Variovorax, son las más abundantes en los humanos con más microbios en la piel.

Sin embargo, estudios holandeses determinaron que los mosquitos buscan ecosistemas equilibrados de bacterias; es decir, que buscan a personas que no alberguen demasiada diversidad de bacterias en su epidermis, ni tampoco que tengan una escasa variedad.

Sudor y otros factores que atraen a los mosquitos.

El ácido láctico que se produce al respirar o al sudar, atrae indiscutiblemente a los mosquitos. Así que las personas que acaban de realizar ejercicio físico, son muy atractivas; y más si van vestidas de colores oscuros.

Las personas altas y las mujeres embarazadas producen mayores cantidades de ácido láctico y dióxido de carbono, convirtiéndose en víctimas perfectas para los mencionados insectos. Por esta razón es muy importante que una mujer en estado de embarazo no se exponga a las picaduras simultáneas de mosquitos. Podría poner en riesgo su salud y la del bebé.

Según ciertas fuentes científicas, los mosquitos tienden a elegir pieles más delgadas y suaves como las de las mujeres. Los niños, que por lo general también tienen piel suave, no suelen ser blancos tan comunes porque no emiten grandes cantidades de CO2; pero tampoco hay que desatender su cuidado de los insectos.

Investigaciones realizadas en Japón, comprobaron que las personas con grupos sanguíneos O, son más atractivas que aquellas que pertenecen a los grupos A y B.

¿Es verdad que solo las hembras pican?

Así es. Las hembras de mosquito son las únicas responsables de las picaduras, ya que los machos solo se alimentan de néctar.

La razón es sencilla: las hembras requieren de los nutrientes de la sangre humana y de otros animales para alimentar a sus huevos y lograr que lleguen al estado larvario. Es sorprendente enterarnos que contribuimos al desarrollo de los insectos que tanto nos molesta.

Picar puede llevar unos minutos, pero ese tiempo es sumamente provechoso. Las hembras introducen en la piel su probóscide, un apéndice delgado y tubular que contiene seis agujas para diferentes funciones. Dos de ellas penetran en la piel; otras dos separan la piel; una se encarga de succionar la sangre de las venas hasta por 4 minutos (si es que no los descubrimos antes) y la última cumple con la tarea de liberar toxinas en la pequeña herida. Por ello es que observamos una leve inflamación enrojecida después de cada picadura. La acción de la toxina produce picor y es la razón por la que rascamos impulsivamente.

Cuando la hembra succiona la sangre, va eliminando el exceso de agua que contiene; se cree, que para obtener una sustancia con más concentración de nutrientes que beneficie a sus huevos.

La succión es lo suficientemente fuerte como para provocar la ruptura de los pequeños vasos sanguíneos. Cuando esto ocurre, la sangre se esparce en los alrededores y los mosquitos succionan directamente de los “charcos” o acumulaciones creadas. 

¿El zumbido tiene relación con las víctimas?

Es común escuchar o leer que cuando los mosquitos encuentran a una posible víctima, comunican a sus compañeros por medio del zumbido. O bien, que zumban para dar aviso a sus víctimas sobre el peligro. Pero es lo último que harían. Al mosquito no le conviene que nos enteremos de su presencia y es imposible que su sonido esté creado hacia nosotros, ya que es realmente imperceptible durante la mayor parte del día.

Los mosquitos emplean el zumbido con un único objetivo: llamar la atención de otros compañeros para aparearse. Ambos sexos pueden zumbar, pero aquel sonido que escuchamos mientras intentamos dormir, es muy probable que provenga de una hembra, ya que por alguna razón está muy cerca de nosotros. Quiere picar y atraer a otros mosquitos. 

Los machos ignoran a las hembras silenciosas. En un artículo publicado por el Dr. Louis M. Roth, biólogo entomólogo, se mencionó que los machos ignoraban a las hembras en descanso; es decir, a las que no zumbaban. Tan pronto detectan el zumbido de una hembra, van tras su vuelo para lograr el apareamiento. 

El porqué debemos cuidarnos de las picaduras de mosquitos.

La mayoría los conoce como mosquitos o zancudos, pero científicamente fueron denominados como culícidos, una familia de dípteros nematóceros de patas largas y probóscide tubular.

Los mosquitos son diversos en población y en variedades de especies. Se identifican 39 géneros y 135 subgéneros, que juntos albergan más de 3,500 tipos de mosquitos. 

Algunos de los géneros más estudiados son Anopheles, Culex, Psorophora, Ochlerotatus, Aedes, Sabethes, Culiseta y Haemagoggus. Siendo Anopheles y Aedes los más peligrosos para el ser humano.

Los animales más mortíferos del mundo.

Casi todos pensamos en tiburones, leones, cocodrilos o serpientes cuando se trata de animales peligrosos. Por sus características y fácil manera de matarlos, los mosquitos no parecen ser ese tipo de fauna que representan una amenaza. No obstante, matan a más seres humanos que todos los animales antes mencionados, juntos.

Los tiburones matan alrededor de 12 personas al año; los leones alrededor de 100; los cocodrilos 1000 y las serpientes 50,000. Incluso, los propios seres humanos matan a otros humanos en cantidades que se estiman alrededor de 475,000. Pero todas esas cifras no cubren la alcanzada por los mosquitos: de 600,000 a 725,000 muertes cada año. ¿Las razones? Las enfermedades que transmiten.

Enfermedades por mosquitos.

No todas las hembras de mosquito provocan enfermedades. Pero tampoco podemos saber cuáles son peligrosas y cuáles no. Lo más recomendable es la protección con repelente cuando nos expongamos a entornos al aire libre.

Los mosquitos albergan virus y parásitos en su interior. Al momento de liberar las toxinas poco antes de abandonar el cuerpo de la víctima, depositan el agente infeccioso o el organismo parasitario sobre la herida, lo que rápidamente se pone en contacto con la sangre. 

Lo curioso es que los virus o parásitos no causan daños en el mosquito, sino que solamente lo usan como transporte para llegar al ser vivo que les interesa.

El mosquito del género Anopheles habita mayormente en zonas tropicales y subtropicales alrededor del mundo, y es el mayor responsable de las muertes humanas por malaria, también conocida como paludismo. 

La malaria es una enfermedad parasitaria que provoca muchas deficiencias en el organismo. Aunque es prevenible y curable, las poblaciones más vulnerables son las que carecen de recursos para la protección y la atención temprana.

Por su parte, el género Aedes es conocido por ser el transmisor de dengue, fiebre amarilla, chikunguña y fiebre de Zika, principalmente; enfermedades que pueden llevar a la muerte ante falta de atención médica o complicaciones por débiles estados de salud previos al contagio.

Dichas enfermedades son las que en su conjunto, provocan la tan elevada de cifras de muertes cada año: de 600,000 a 725,000.