La extinción no es un concepto meramente relacionado a las especies animales como podríamos pensar. La desaparición de una forma de vida también involucra a las plantas y sus numerosas variedades.

La extinción de una planta no recibe la importancia mediática que sí recibe la pérdida de algún tipo de fauna, pero esto no significa que las consecuencias sean irrelevantes. La cantidad de plantas que se pierden no es un hecho que pueda tomarse a la ligera: tan solo las plantas con semillas desaparecen a ritmos de 3 especies por año desde 1900. Haciendo cuentas promedio, nos daremos cuenta de que la velocidad es alarmante.

Cuando una planta deja de existir en la biósfera terrestre, varios tipos de animales pierden permanentemente uno de sus alimentos o una de sus fuentes de alimento. Una planta puede complementar la dieta de un ser vivo o representar la fuente principal de su alimentación diaria.

Razones por las que se extingue una planta.

Una planta o una de sus subespecies, puede desaparecer por diversas razones. Algunas de ellas son:

  • Deterioro y destrucción del hábitat. Esto incluye daños ocasionados en zonas con especies endémicas.
  • Actividades con técnicas agrícolas destructivas o degradantes.
  • Contaminación.
  • Introducción de fauna nociva hacia uno o varios tipos de planta.

Plantas mexicanas prehispánicas.

La flora mexicana ha tenido relevancia dentro de la historia prehispánica de México. Como sabemos, las diversas civilizaciones que se asentaron en diversas áreas del país, utilizaron variedades de plantas para el culto a las deidades, para la medicina y para la gastronomía.

Algunas de las plantas más emblemáticas del México prehispánico son:

Maíz. Base de la dieta de la población mexicana prehispánica y actual.

Aguacate. Se originó en Mesoamérica y era considerado un manjar en la época prehispánica.

Nopal. Se utilizaba en la cocina, pero su uso era mucho más apreciado en la medicina natural para tratar golpes, quemaduras y problemas de la piel, principalmente.

Chile. Fue protagonista de rituales y ofrendas a deidades, así como un elemento estrella en la gastronomía prehispánica… hasta nuestros días.

Frijol. Se domesticó en Mesoamérica hace 8,000 años. Junto con el maíz y el chile, el frijol forma parte de “la trilogía de alimento de la época prehispánica”.

Cacao. Los Olmecas fueron los primeros en cultivarlo en 1500 A.C e inicialmente era un alimento para los más privilegiados.

Epazote. Fue muy valorado como complemento gastronómico y como planta medicinal en el México prehispánico, principalmente por los mayas, mexicas y zapotecas.

Entre muchas otras.

Situación actual en México.

De acuerdo a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), en el mundo existe aproximadamente 1,666,576 de variedades de plantas, de los cuales 108,519 variedades existen en México.

Para darnos una idea, en México se conservan 19,065 tipos de magnolias y margaritas; 4,726 de palmeras y pastos; 150 variedades de pinos y cícadas; 1,067 tipos de helechos, entre muchos otros.

México es uno de los países considerados “megadiversos” en todo el mundo. No obstante, la situación de su flora no es tan alentadora.

De acuerdo al cálculo de especies en peligro realizado por investigaciones gubernamentales, las plantas son el grupo taxonómico de mayor riesgo con 987 variedades bajo amenaza. Esto supera el número de mamíferos en peligro que son 291; mientras las aves se mantienen en 392 y los reptiles en 443, por mencionar algunos ejemplos. 

Plantas mexicanas en peligro de extinción.

Estas son 7 plantas en peligro de extinción según la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

Barkeria morada.

Barkeria scandens

Es una hermosa orquídea con tépalos de color magenta intenso que se localiza a altitudes entre 1200 y 1950 metros sobre el nivel del mar (s.n.m.). Vive en la selva baja caducifolia y en matorrales subtropicales. Es común observarla en paredones y acantilados.

Además de México, esta planta también se cultiva en Alemania y otras regiones de Europa, pero en pequeñas cantidades.

Las poblaciones silvestres de esta especie están sobreexplotadas. Y aunque sus poblaciones se mantienen estables en los Estados de Guerrero y Oaxaca, hay altas probabilidades de su extinción en Michoacán por motivos de poblaciones sobrecolectadas.

Zapatilla de Dickinson.

Cypripedium dickinsonianum.

Es una planta originaria de Guatemala, Honduras y México; específicamente de Chiapas y Querétaro. 

Mide aproximadamente 30 cm de alto y posee un tallo erecto y hojas dispuestas en espiral. Sin embargo, son sus flores de color amarillo brillante las que captan las miradas. Prospera en sitios abiertos y soleados entre entre 1000 y 1500 m s.n.m.

Está clasificada “En Peligro de Extinción” por perturbación de los suelos por construcción y actividades recreativas.

Maguey de Nizanda.

Agave nizandensis.

Es una planta con flores, frutos y semillas, endémica de Oaxaca, México. Prospera en la selva baja caducifolia que se desarrolla sobre roca caliza expuesta.

Sus roles ecológicos principales son la fijación de carbono y la de evitar la erosión de los suelos.

Se encuentra enlistada en la NOM-059-SEMARNAT-2010 como especie en Peligro de extinción por los siguientes motivos: 

  • La planta tiene una distribución restringida.
  • Se enfrenta a la destrucción y fragmentación de su hábitat por extracción de piedra caliza, pastoreo y extracción de plantas para el comercio.
  • Alteración del hábitat por actividades humanas como la agricultura.

Maguey del Rey Fernando.

Agave nickelsiae.

Se tiene muy poca información sobre esta planta, pero se sabe que se desarrolla en los matorrales de Coahuila, México a alturas entre 1,500 y 1,750 metros.

Su población es decreciente y por ello está clasificada dentro de la categoría “En Peligro Crítico” de acuerdo a la Lista Roja de la UICN. El motivo principal es la destrucción de su hábitat por desarrollo residencial y comercial.

Orquídea tigrillo de las nubes.

Rossioglossum williamsianum.

Es una orquídea bella y exótica de flores grandes y pétalos extendidos que se desarrolla en Guatemala, El Salvador, Honduras y México, particularmente en Chiapas y Oaxaca.

Vive en entornos elevados a más de 1,300 metros sobre el nivel del mar, hasta un promedio máximo de 1,500. Crece en las ramas altas de los árboles donde sea abundante la humedad y la cantidad de luz solar. A esas alturas, forma colonias con musgos y helechos epífitos.

Tanto en la NOM-059-SEMARNAT-2001 como en la NOM-059-SEMARNAT-2010, la orquídea tigrillo de las nubes está clasificada como en “Peligro de extinción”.

Camedor guayita

Chamaedorea geonomiformis.

Es una palma nativa de México, específicamente de las selvas altas de los Estados de Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Tabasco. Pero también se distribuye en Guatemala, Belice, Honduras y Costa Rica.

Crece hasta 2 m de altura y desarrolla flores pistiladas, así como frutos de color negro azulados.

Esta planta se encuentra en la categoría de Amenazada en la NOM-059-SEMARNAT-2010.

Las razones, la pérdida de su hábitat derivada de la expansión de actividades agropecuarias. Aunado a la constante colecta de semillas para su comercialización a nivel nacional e internacional. 

Vainilla.

Vanilla planifolia.

La planta representa uno de los cultivos más importantes de México y su exportación genera decenas de millones de dólares por año. 

Botánicamente, se considera una hierba hemiepífita que crece 120 m de largo y que posee tallos verdes oscuros y punteados. Contiene flores amarillas medianamente vistosas con pétalos largos y de estructura oblanceolada.

Vive en hábitats distintos, como zonas rocosas cerca del mar, selvas achaparrada, sabanas inundadas, selvas contiguas y sobre cimas de colinas de suelo kárstico. 

Comercialmente, Vanilla planifolia no afronta peligro con relación a su extinción, ya que siempre será cultivada en algún espacio. Pero no es la misma situación hablando de su permanencia en el medio silvestre. 

La planta está dentro la categoría “En Peligro de Extinción” en su hábitat natural y cualquier progreso de población debe mantenerse en discreción para evitar su colecta y exportación ilegal.