Oso polar

Ursus maritimus

Información y Características

El oso polar o también conocido como oso blanco, pertenece a las especies de mamíferos carnívoros más grandes del mundo. Vive en el hemisferio norte de la Tierra y es considerado un gran superdepredador.

Se considera un animal muy peligroso para el hombre, pues no huye ante la presencia humana y posee mucha fuerza corporal, además de gran velocidad en sus movimientos.

Descripción del oso polar

Estos mamíferos miden de 2.4 a 3 metros de longitud con un peso de 350-700 kilos en el caso de los machos, y de 1.8 a 2.4 metros con 150-250 kilos de peso en las hembras. Casi siempre los machos más grandes ganan las batallas por derecho reproductivo.

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Su cuerpo está perfectamente adaptado a su tipo de hábitat y a las condiciones extremas de este. Es por ello que posee patas desarrolladas para resistir largas caminatas y para nadar a lejanas distancias. Sus orejas y la cola son pequeñas para mantener el calor corporal, pero además, como parte de su regulación de la temperatura en el resto de su cuerpo, la piel contiene una gruesa capa de grasa y un frondoso pelaje traslúcido conformado por doble capa de miles de pelos llenos de aire que lo mantienen seguro y seco, ya que también repele el agua.

Su piel, la que está debajo del pelaje, es color negro. Se cree que esto sirve para atraer más los rayos solares y aumentar su calor corporal. El color blanco que caracteriza el pelo realmente es transparente, pero al reflejar el color blanco se camufla perfectamente en la nieve y en el hielo circundante.

Oso Polar - Ursus maritimus

Hábitat del oso polar

Como se mencionó al principio, habitan en la parte septentrional del planeta, abarcando Canadá, Groenlandia, Dinamarca, Noruega, Rusia, Alaska e Islandia con algunos ejemplares.

El paisaje donde habitan es típico de un ambiente de tundra: muy extenso, con áreas planas y otras montañosas, con superficies cubiertas de nieve y aparentemente sin rastro de vida. En verano suele verse diferente en algunas zonas, pues las temperaturas más elevadas provocan el deshielo y la entrada a la vida vegetal. El oso polar es un mamífero adaptable a su entorno, pero los cambios de estación también pueden representar un problema con relación con la disponibilidad de alimentos.

Alimentación del oso polar

Este animal carnívoro se alimenta de focas en un elevado porcentaje, siendo las crías las más frecuentes. No obstante, no rechaza los alimentos que tiene a su disposición. También aprovecha la carne de crías de morsa (aunque no es fácil capturarlas), aves y sus huevos e incluso algas cuando las opciones son escasas, solo que estos últimos no representan un buen alimento.

Un adulto sano suele alimentarse meramente de la grasa de las focas, con el fin de tener reservas de grasa. Los pequeños y jóvenes se encargan de la carne rica en nutrientes. Realmente son las focas las que les proporcionan las calorías que requieren para mantenerse saludables, seguido de carne de ballena y carne de morsa. Un oso polar llega a comer hasta 30 kg diarios de alimento en circunstancias favorables.

Debido a que el agua de esos lugares es salada, no la consumen, y por lo tanto aprovechan los fluidos necesarios de la sangre de sus presas.

Se han estudiado casos de canibalismo, principalmente provenientes de machos que al tener escasez de alimento, optan por alimentarse de algún otro oso polar joven o débil.

Cazan a través de emboscadas. Por ejemplo, si alguna focas está situada sobre un bloque de hielo flotante, el oso se sumerge sigilosamente hasta emerger muy cerca de su presa. A pesar del talento del oso polar para nadar, no es fácil competir contra la agilidad de las focas, quienes están completamente adaptadas a la vida acuática.

Otra manera de capturar focas es mediante la espera. El oso se coloca en posición de ataque muy cerca de los orificios de respiración y utiliza sus garras y dientes para atrapar al pinnípedo. Sin embargo, esta es una forma cansada y con pocas probabilidades de éxito, pues existen tantos respiraderos que probablemente el oso esté esperando en el equivocado.

Comportamiento del Oso Polar.

El oso polar es un animal solitario y muy independiente. Aún los expertos en osos polares, señalan que es un animal muy poco predecible y que a veces sus movimientos pueden confundir a los intrusos, por eso recomienda que ante el avistamiento de un oso polar, se busque resguardo de inmediato. Este animal suele parecer tranquilo o distraído, pero en un segundo cambia de dirección y de temperamento.

Es un excelente nadador pero se reserva de nadar largas distancias, pues eso representa un desgaste muy grande de energía que probablemente no podrán reponer con facilidad.

Es social en temporadas reproductivas. Puede seguir el rastro de una hembra por varios días e impedir que otros machos se acerquen. Comúnmente gana el macho más grande y fuerte.

Las madres son muy protectoras y defienden a sus crías ante posibles amenazas, principalmente de los machos de su misma especie.

Reproducción del Oso Polar.

Su madurez sexual la alcanzan a los 3 o 4 años y el período de apareamiento se da en los meses de abril y mayo en donde macho y hembra conviven.

El macho puede seguir las señales de la hembra hasta por 100 km y pelear con otros machos. Es común observar heridas, cicatrices o piezas dentales partidas.

El oso blanco es polígamo, por lo que la hembra puede tener crías de machos diferentes.

Una vez fecundado el óvulo, queda en estado suspendido. Antes de que las hembras se refugien debajo del hielo, almacenan grandes cantidades de grasa en su cuerpo, las suficientes para sobrevivir de 195 a 265 días sin alimento.

Luego del nacimiento, los oseznos se alimentan de leche, lo que provoca que la madre pierda más peso, el cuál debe recuperarlo en verano.

Las crías nacen con 30 cm de alto y 700g de peso, careciendo de dientes, vista y fuerza alguna. No obstante, al cabo de cinco meses crecen tan rápido, que ya pueden acompañar a su madre al exterior. Pasan juntos cinco meses más en lo que el osezno aprende a conseguir su alimento y a protegerse de otros osos polares adultos que suelen comer crías pequeñas. En algunos casos pueden convivir hasta dos años y medio.

Su expectativa de vida es de máximo 30 años, aunque el promedio es entre 15 y 18 años. En cautiverio algunos alcanzan los 30 años. Una famosa osa llamada Debby, vivió en un zoológico canadiense hasta los 42 años.

Oso Polar - Ursus maritimus

Amenazas para el oso polar

Siendo el máximo depredador, no tienen una amenaza más que ellos mismos. De igual forma, las morsas de mayor tamaño pueden ser consideradas como un peligro cuando un oso desea cazar crías. Las morsas son animales muy protectores y sus colmillos son letales.

A lo largo de los años, el hombre ha cazado osos polares para proveerse de su carne y piel. En otros casos, simplemente por deporte o por defensa.

En 2008, la caza inmoderada estuvo a punto de ocasionar la extinción de esta especie, pero organizaciones a favor del medio ambiente prohibieron estas acciones humanas en varios países del mundo y establecieron límites autorizados para cazar cierta cantidad al año.

Por otro lado, igual de alarmante es el problema del calentamiento global que ocasiona el derretimiento del hielo representando un peligro constante para este y otros animales que viven en el mismo ecosistema, obligando al oso blanco a modificar sus hábitos y a tomar acciones que alteran por completo su ciclo reproductivo. Esto ha provocado la muerte de miles de ejemplares y la disminución de nacimientos de oso polar.

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