Louis Pasteur

Dole, Francia, 27 de diciembre de 1822-Marnes-la-Coquette, Francia, 28 de septiembre de 1895

Louis Pasteur fue un notable químico y microbiólogo francés recordado por haber sido quien propuso a los microorganismos como la causa de varias enfermedades y de procesos como la fermentación. La pasteurización y la vacuna contra la rabia son su legado más valioso para la ciencia.

Fue un estudiante promedio que encontraba más interesantes en la pintura y el dibujo. Irónicamente, no destacó en materias sobre ciencias durante toda su etapa escolar. En 1844 ingresó en la prestigiada École Normale Supérieure de París (Escuela Normal Superior de París).

Camino al éxito

En 1847 consiguió un doctorado en Física y Química por la Escuela Normal. En ese entonces ya se encontraba profundamente interesado en la ciencia y posteriormente se convirtió en profesor de Física en el Liceo de Dijon. En 1848, cuando apenas contaba con 26 años, fue nombrado profesor de Química en la Universidad de Estrasburgo. Poco tiempo después contrajo matrimonio con la hija del rector de dicha universidad.

Una de sus primeras investigaciones fue la de las cualidades cristalinas del ácido tartárico. A través de su estudio descubrió la quiralidad de las moléculas, un hecho favorable para los posteriores avances en la química molecular.

En 1854 comenzó a trabajar en la Universidad de Lille como profesor de Química y a la vez dedicó gran parte de su tiempo al estudio de los microorganismos y a la búsqueda de soluciones prácticas a problemas en las industrias de Francia, particularmente en la industria de la fabricación de bebidas alcohólicas.

Principales contribuciones a la ciencia

Su dedicación hacia los organismos microscópicos lo llevó a comprobar y demostrar su teoría sobre la fermentación y acidificación: se puede lograr a través de ciertas bacterias. Las bebidas donde esto se presentó fueron la leche, el vino y la cerveza. Con ello había creado el método de pasteurización, mediante el cual la cantidad de bacterias se reduce calentando los líquidos y después poniéndolos a enfriar. Los beneficios de la pasteurización fueron demostrados en 1862 y este proceso es hasta la actualidad ampliamente aplicado en una gran cantidad de productos comerciales.

La Royal Society de Londres, una comunidad conformada por científicos destacados, le otorgó la Medalla Rumford por su contribución a la ciencia y para el año de 1865, el gobierno francés le asignó una investigación sobre una epidemia ocurrida entre gusanos de sea. Finalmente descubrió que se debía a infecciones por parásitos.

Pasteur estaba convencido de que la causa de muchas enfermedades como el cólera, la tuberculosis y la rabia eran agentes microscópicos. Tras muchos experimentos, sentó las bases de la Teoría germinal de las enfermedades infecciosas, oponiéndose a la teoría de la generación espontánea, la más popular y aceptada en esas épocas. La generación espontánea decía que algunas formas de vida surgen espontáneamente a partir de materia orgánica y/o inorgánica. Aunque esto llevó años para ser aceptado, finalmente Pasteur tenía la razón y la generación espontánea quedó descartada.

Un incidente azaroso le hizo cambiar el curso de una investigación. Él y su asistente habían estado inoculando gallinas para estudiar el cólera aviar, pero después de un accidente afortunado, descubrió que la inoculación de un cultivo débil impedía el desarrollo de la enfermedad.

Tiempo más tarde, se dedicó a solucionar el problema de la rabia con la creación de una vacuna. En 1885, con la esperanza de que los resultados sean positivos, aplicó la primera vacuna a un niño que fue mordido por un perro con rabia. Afortunadamente los resultados fueron exitosos.

Para 1888 inauguró el Instituto Pasteur y fue nombrado “Padre de la microbiología moderna”. Tras su muerte fue enterrado en la catedral de Notre-Dame de París, pero en 1896 sus restos se trasladaron a una cripta neobizantina en el Instituto Pasteur.