Vemos plantas por todas partes: pequeñas, muy grandes, con flores, con frutos, con hojas verdes o amarillas, con muchos espinos o troncos muy gruesos. No importa cómo sean; las plantas son parte de una diversidad muy amplia de seres vivos que debemos cuidar y respetar.

Nacen, crecen, se reproducen y mueren al igual que nosotros, los seres humanos.

Vamos a conocer un poco más sobre las plantas antes de conocer sus partes.

Clasificaciones de las Plantas.

Angiospermas y Gimnospermas.

Las plantas se dividen en angiospermas y gimnospermas. Parecen nombres muy difíciles y aburridos, pero no es así.

Las angiospermas son las plantas que tienen flores; así que seguramente tendrás alguna en tu hogar. ¿Ya las identificaste? 

En cambio, las gimnospermas son las que producen semillas desprotegidas y tienen hojas en forma de aguja o escama. Por ejemplo, el pino natural que colocas en navidad, ¡es una planta gimnosperma!

Las gimnospermas no producen flores como las angiospermas. Pero no son las únicas plantas sin flores; tampoco las plantas briofitas y pteridofitas las producen. 

De acuerdo a su tamaño.

Las plantas también se clasifican de acuerdo a su tamaño:

Están los árboles que son grandes y altos. Los árboles más grandes del mundo son las secuoyas, que pueden alcanzar hasta 115 metros de altura, lo que equivaldría a colocar 19 jirafas una sobre otra. (Las jirafas más altas miden 6 metros).

Los arbustos son los que siguen después. Pueden ser altos o bajos, pero siempre frondosos. Algunas veces tienen muchos espinos, por lo que hay que ser cuidadosos.

Las matas son las plantas más comunes que embellecen nuestro jardín o jardinera. Aquellas que colocamos en macetas o que crecen mucho pero no de forma compacta como ocurre con los arbustos, sino más dispersas como una enredadera.

Por último, están las hierbas y los pastos, que son cortos y pequeños, unidos a grandes extensiones de suelo y que pueden compartir espacio con una extensa diversidad de plantas. 

De acuerdo al lugar donde viven.

Se dividen en plantas acuáticas y terrestres.

Es una clasificación muy sencilla donde solo tenemos que observar si la planta vive en tierra firme o en entornos donde hay agua. 

Por ejemplo, las flores de loto y los nenúfares donde descansan las ranas, son plantas acuáticas. Mientras que los árboles de manzanas y los cactus son plantas terrestres.

Partes de una planta.

Ahora que sabemos un poco más sobre las plantas, conoceremos cada una de sus partes. Y al terminar, vamos a recorrer nuestro jardín para identificar dónde se encuentran esas partes que ya hemos aprendido. ¿Estás lista o listo para el reto?

Comencemos.

¿Qué es lo primero que vemos en una planta? ¡Claro! sus hojas.

Hojas.

Son parte muy importante de las plantas. Sirven para la respiración y la absorción de nutrientes. Las hojas contienen un pigmento de color verde llamado Clorofila que es lo que las hace lucir verdes.

La principal función de esa clorofila es la fotosíntesis, el proceso donde las hojas de las plantas absorben la energía del sol para convertir el dióxido de carbono en el oxígeno que respiramos. ¡Por ello es muy importante cuidar a todas las plantas!

La fotosíntesis es el proceso que necesitan las plantas para alimentarse, crecer y desarrollarse.

Las partes principales de las hojas son:

-Nervio principal: es la larga vena que atraviesa toda la hoja; desde la base hasta el ápice.

-Nervios secundarios: son esas venas más cortas que se desvían del nervio principal y se van hacia los lados.

-Apéndice: es la punta de la hoja que da hacia el exterior. 

-Pecíolo: es la pequeña y delgada ramificación que conecta a la hoja con el tallo de la planta.

-Axila: es el punto donde se une el pecíolo y el tallo.

Tallo.

El tallo es el soporte de una planta. Es como nuestra columna vertebral al permitirnos estar de pie y tener fuerza para sostenernos. 

El tallo tiene la función de transportar agua y nutrientes a toda la planta.

Los tallos pueden ser herbáceos o leñosos. Los herbáceos son más blandos, flexibles y verdes; y los leñosos son muy duros, gruesos y de color marrón. Se les suele llamar troncos.

Raíz.

La raíz permite que la planta se aferre a una superficie segura. Por ejemplo, aunque una planta caiga por el viento, la raíz impedirá que muera, ya que continúa recibiendo los nutrientes del suelo.

Ahí mismo ya te mencionamos dos funciones de una raíz: sostener a la planta y absorber agua y nutrientes de la tierra para distribuirlos por el tallo y lograr que llegue a toda la planta a través de los pecíolos (¿recuerdas qué es un pecíolo, verdad?).

Hay raíces delgadas, cortas y no muy fuertes; pero hay otras raíces muy gruesas, fuertes y que crecen a tamaños impresionantes como las de los árboles más grandes. 

Hojas, tallo y raíz, son partes básicas de una planta. Pero ahora vamos con aquellas partes especiales y específicas que no todas tienen.

Partes especiales de una planta.

Flores.

Como ya vimos, no todas las plantas tienen flores. Las que tienen flores se llaman… ¿memorizaste el nombre? ¡Muy bien! ¡Angiospermas!

Las flores de una planta pueden ser vistosas o no. Es decir, algunas poseen colores muy brillantes y atractivos, mientras otras tienen colores más discretos. Tampoco todas huelen bien. Las rosas o los jazmines emanan un rico aroma de primavera… pero flores como Rafflesia arnoldii o las de Aro gigante ¡huelen muy mal!, los que han tenido oportunidad de estar cerca, dicen que su olor es como de carne podrida.

Las partes de una flor son:

Androceo: es la parte masculina de la planta y se conforma de estambres, antera y filamento.

Gineceo: es la parte femenina y se encuentra en la parte central de la flor. Se conforma del estilo, estigma, el óvulo y el ovario.

Perianto: lo conforman el cáliz o sépalos (cubierta externa de la flor) y la corola o pétalos, lo más atractivo de una flor.

Frutos.

No todas las plantas desarrollan frutos. En sí, un fruto es el ovario desarrollado y maduro de las plantas con flor.

Los frutos atraen a los animales dispersores de semillas como monos y murciélagos, así como también representan un delicioso alimento humano. Manzanas, fresas, naranjas, guanabanas, aguacates y duraznos, son ejemplos de frutos.

Semillas.

Las semillas permiten la reproducción de muchas plantas.

Por ejemplo, en los pinos y otras plantas gimnospermas, las semillas no tienen ninguna protección y crecen sobre conos o “piñas” (aquellas que vemos mucho en festividades navideñas).

Las semillas de las plantas con flores, sí están protegidas por los frutos que crecen a su alrededor. Cuando comes una manzana, estás comiendo la protección de una semilla. Y cuando los animales terminan de comer frutos, tiran las semillas en cualquier parte, lo que favorece el crecimiento de más árboles frutales.

Piñas.

Los conos o piñas son las estructuras de las plantas gimnospermas. Los conos femeninos producen semillas, mientras los masculinos producen polen.

Esporas.

Una espora es una pequeña célula reproductiva. Algunos tipos de plantas como musgos y helechos se reproducen con ayuda de esporas y no de semillas. 

Espinos.

Los espinos son estructuras rígidas y puntiagudas que crecen a lo largo de los tallos de varias plantas para protegerla de los depredadores. Las rosas, los cactus, así como algunos tipos de arbustos y árboles, desarrollan espinos. ¡Mucho cuidado!

Es momento de dar un recorrido por las plantas de nuestro hogar para identificar cada una de las partes. ¡Tú puedes lograrlo!