¿Qué es el Sistema Endocrino?

Antes de comenzar a hablar sobre las enfermedades relacionadas al sistema endocrino, nos pondremos en contexto sobre la definición, función y partes que forman parte de este sistema. 

El sistema endocrino, es el encargado de producir hormonas a partir de glándulas. Las hormonas son mensajeros químicos que transportan información e instrucciones de un conjunto de células a otro, con el fin de controlar funciones importantes en el cuerpo, como el crecimiento, el desarrollo, el metabolismo y la reproducción sexual. Con esto se entiende, que el sistema está involucrado en casi todas las células, órganos y funciones del cuerpo.

El sistema endocrino o endocrinológico, comprende la hipófisis, también llamada glándula pituitaria; el hipotálamo, la glándula pineal, la glándula tiroides o tiroidea, las glándulas paratiroides, las glándulas suprarrenales, el timo, el páncreas, los ovarios y los testículos. Durante el embarazo incluye la placenta.

¿Con qué otro sistema trabaja el sistema endocrino?

El sistema endocrino también se identifica como el inicio del sistema neuroendocrino, en el que se incluye también al neurológico. 

El endocrino se encarga de procesos que requieren mayor tiempo; pero los procesos más inmediatos como la respiración y el movimiento muscular, se controlan por el cerebro, el órgano principal del sistema nervioso. No obstante, ambos sistemas trabajan en conjunto para coordinarse y otorgar al cuerpo una función adecuada y equilibrada.

Por su parte, el páncreas pertenece a dos sistemas: endocrino y digestivo, ya que produce y segrega hormonas, pero también segrega enzimas para la digestión.

Funciones del Sistema Endocrino.

Para conocer qué hace el sistema endocrino, pensemos en el interior de nuestro cuerpo. Las glándulas del sistema se encargan de liberar hormonas en el torrente sanguíneo, lo que permite que lleguen a cada rincón de nuestro cuerpo. 

El sistema endocrino regula el funcionamiento de órganos, el metabolismo y la reproducción a través de las siguiente funciones:

Controla el crecimiento.

Controla el estado de ánimo.

Controla la liberación o inhibición de las hormonas.

Regula el estrés, las infecciones y la cantidad de líquidos y minerales de la sangre.

Regula la función sexual y los procesos reproductivos.

Cada hormona del cuerpo, trabaja de manera equilibrada con base a las necesidades. Una hormona que trabaje de manera excesiva o poco suficiente, ocasiona deficiencias que se traducen en enfermedades. 

Enfermedades del Sistema Endocrino.

Insuficiencia suprarrenal y enfermedad de Addison.

La insuficiencia suprarrenal es un trastorno poco frecuente que incluye a la enfermedad de Addison y se produce cuando las glándulas suprarrenales, las que se encuentran en la parte superior de los riñones, producen hormonas sexuales y regulan las respuestas al estrés al producir cortisol, no producen las suficientes hormonas para sus funciones.

Esto se traduce en síntomas como irritabilidad, fatiga, debilidad muscular, falta de apetito, y en el peor de los casos, puede derivar en una enfermedad autoinmune. 

Enfermedad de Hashimoto.

La enfermedad de Hashimoto, también conocida como tiroiditis autoinmunitaria, es un trastorno inmunitario que puede causar hipotiroidismo y deficiencia en la función de la tiroides, debido a que este recibe “ataques” del sistema inmunitario. Una tiroides dañada, no produce suficientes hormonas tiroideas.

Es una enfermedad que afecta principalmente a mujeres de mediana edad, pero también se presenta en adolescentes, niños y mujeres de todas las edades. En los hombres es posible, pero los registros son más bajos. 

Las personas con enfermedades con otros trastornos autoinmunes como lupus, anemia perniciosa y artritis reumatoide (por mencionar algunos ejemplos) tienen mayor posibilidad de padecerla.

Hipogonadismo masculino.

Es cuando el cuerpo no produce la hormona del crecimiento y desarrollo masculino durante la pubertad. Esto es, la testosterona. También puede afectar en la cantidad de espermatozoides producidos. 

La deficiencia de andrógenos en el hipogonadismo masculino, puede afectar de manera adversa la función de múltiples órganos y la calidad de vida del individuo.

La afección se presenta desde el nacimiento o más tarde por lesión o infección. Una variedad es el hipogonadismo de inicio tardío que se asocia al envejecimiento y se caracteriza por la disminución de los niveles séricos de testosterona, comparado con los niveles séricos de un hombre joven y sano.

Hipogonadismo hipogonadotrópico.

Es la deficiente secreción de gonadotropinas, hormonas que juegan un papel fundamental en la reproducción humana y están implicadas en los procesos de ovulación y embarazo, así como en la formación de espermatozoides.

En esta afección, los testículos en los hombres y los ovarios en las mujeres producen escasas o ninguna hormona sexual.

Insuficiencia hipofisaria.

Esta afección se presenta cuando la hipófisis no produce cantidades suficientes o normales de algunas o todas sus hormonas. Esta carencia de hormona o de hormonas, impide que las glándulas y órganos que dependen de esta o estas, no funcionen de manera correcta, derivando en otros problemas de salud.

Es un problema sin cura, pero es posible controlarlo con medicamentos que reemplazan las hormonas faltantes.

Las síntomas o manifestaciones de la enfermedad son muy variados, ya que dependen del tipo de hormona causante.

Hiperinsulinemia.

Aunque suele confundirse con diabetes, no son lo mismo, pero la hiperinsulinemia está relacionada con la diabetes que es de tipo 2.

Básicamente, la hiperinsulinemia es cuando la insulina se “dispara”; o bien, eleva a cantidades mayores que las normales o saludables. 

Generalmente se debe a la resistencia de insulina, donde el cuerpo no responde bien a sus efectos y por ende, el páncreas intenta compensar produciendo una mayor cantidad. Tal exceso es lo que con el tiempo deriva en diabetes tipo 2. 

Neoplasia endocrina múltiple (NEM).

Enfermedad donde una o más glándulas endocrinas forman un tumor al ser hiperactivas. Es decir, la presencia de tumores involucran a una, dos o más glándulas de una misma persona, ya sea al mismo tiempo o en diferentes momentos.

Ocurre a cualquier edad y afecta a ambos sexos por igual. Es una condición hereditaria.

Síndrome de Zollinger-Ellison.

Es una afección poco común que puede presentarse en cualquier momento de la vida. Es cuando uno o más tumores se forman en el páncreas o en el duodeno; es decir, la parte superior del intestino delgado.

Los tumores producen cantidades excesivas de hormonas gastrinas, lo que hace que el estómago produzca mucho ácido. El ácido en exceso genera úlceras, diarreas, entre otros síntomas de importancia.

Síndrome de McCune-Albright.

Es una enfermedad no hereditaria que afecta huesos, piel y sistema endocrino. Produce cambios hormonales y puede adelantar la pubertad.

Generalmente se identifica por manchas color café en cara, tronco, espalda, glúteos, genitales externos y muslos.

¿Cómo puedo mantener sano mi sistema endocrino?

Estas son algunas sugerencias para mantener sano el sistema endocrino:

Actividad física.

No tiene que ser en un gimnasio. Es válido salir a correr, hacer bicicleta o cualquier otra actividad que implique movilidad muscular y oxigenación del cerebro. 30 minutos diarios es suficiente. 

Dieta nutritiva.

Aleja las grasas saturadas, las bebidas gaseosas, azúcares refinadas, harinas comerciales y alimentos procesados que acumulan “basura” en el organismo. Opta por un plan de nutrición a base de los siete tipos de alimento que conforman la pirámide alimenticia. Acude a un experto en nutrición. 

Realiza análisis médicos.

Cada año, revisa tus niveles generales con revisiones médicas o básicos análisis de sangre. Esto no sirve para detectar enfermedades en sí, sino para atender cualquier disminución o incremento excesivo de algún tipo de célula o sustancia en el organismo.

Antes de ello, se recomienda hablar con el médico sobre antecedentes clínicos propios y familiares.

Señales de una posible enfermedad endocrina:

Acude a tu médico si tienes:

Mucha necesidad de beber agua aún después de hacerlo en abundancia.

Frecuentes ganas de orinar.

Debilidad y cansancio todos los días.

Dolor de estómago.

Náuseas frecuentes.

Pérdida o incremento de peso.

Sudor o escalofríos.

Estreñimiento.

Algún problema en el crecimiento o desarrollo.