¿En que Consiste la Equidad de Género?

En nuestros días, mucho hemos escuchado acerca de la igualdad de género y la equidad de género. Aunque pueden tener un punto convergente, no tienen el mismo significado.

Se entiende por equidad de género al principio ético-normativo que se asocia con la justicia. Es un objetivo de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU para que cada individuo sea tratado con respeto sin importar su género.

En la equidad se intenta cubrir las necesidades e intereses de las personas teniendo en cuenta la diversidad colectiva. No es que una persona tenga más privilegios que otra, sino que se busca que esté a la par de todas las demás. En este caso, hablando de equidad de género, se busca ese balance y esa nivelación para todos, independientemente de su género sexual.

En la equidad se busca que aquellos que están en desventaja tengan la misma oportunidad de alcanzar o lograr un objetivo. Por ejemplo: una institución ayuda económicamente a un grupo de personas para que inicien su negocio, pero entre ellos existe un individuo minusválido. Si además del capital recibe una silla de ruedas, no significa que sea más importante que los demás; simplemente es un apoyo para que pueda desplazarse igual que los otros beneficiados y pueda hacer crecer su negocio. No todos los participantes necesitan una silla de ruedas. Por lo tanto, es un acto de equidad y no de igualdad. Este último término lo trataremos más adelante.

¿Qué es la Equidad de Género? (Video)

Ahora bien, hablando de equidad de género, un ejemplo sería que un hombre y una mujer puedan tener exactamente las mismas facilidades de pedir permiso laboral para abandonar el área en caso de que su hijo enferme. No es solo asunto de mujeres cuidar a los menores, así que un patrón que otorga exclusivo permiso a sus empleadas mujeres para ese motivo, no está llevando a cabo una equidad de género.

En breves palabras, la equidad de género NO ES hacer iguales a los hombres y mujeres, ni defender a uno de ellos. Es atender sus necesidades sin prejuicios ni estereotipos por su género sexual.

Igualdad y equidad de género.

Ejemplos de equidad de género.

Para comprender mejor el término, a continuación mencionaremos 5 ejemplos de equidad de género que deberían formar parte de nuestra vida cotidiana, aunque aún el panorama real sea distinto.

En la equidad no se busca que una persona tenga más privilegios que otra, sino que esté a la par de todas las demás.

– Que hombres y mujeres ganen los mismos sueldos por realizar las mismas labores. En algunas empresas, los hombres reciben mayores ingresos que las mujeres ocupando puestos del mismo nivel, simplemente por su género.

– Que se otorguen licencias de maternidad a hombres y mujeres. Las mujeres suelen recibir permisos o licencias de maternidad para el proceso que esto conlleva, mientras los hombres no, sin tomar en cuenta que también quieren ser parte de esta experiencia.

– Libertad para elegir con quién casarse. Son muchos los países que aún obligan especialmente a las hijas mujeres a casarse con hombres extraños o de amplia diferencia de edad; ya sea por intereses económicos, de seguridad, o simplemente por ‘comodidad’ de los padres que no desean seguir manteniéndolas.

Ejemplos de equidad de género.

– Libertad para ejercer la sexualidad. La sociedad aún suele ser dura con las mujeres que son libres de decidir qué hacer con su cuerpo, mientras que con los hombres es algo “normal y cotidiano”. La sexualidad es parte de la naturaleza humana, no exclusiva de hombres o de mujeres.

– Hombres y mujeres se sienten seguros y no están sujetos a la violencia ni a la discriminación sexista dentro de los ámbitos privados y públicos. Los múltiples casos de ataques a mujeres, reflejan que estas son más vulnerables a recibir violencia y discriminación por su género sexual. La discusión colectiva se enfoca a que las féminas son juzgadas por su manera de vestir y actuar, en lugar de castigar las acciones delictivas de los atacantes. El acoso sexual es otro tema donde las mujeres regularmente son tratadas como culpables y los hombres son justificados bajo un argumento relacionado con su “naturaleza sexual”.

– Que en el hogar los hijos tengan los mismos derechos, obligaciones y castigos. El hogar suele ser el lugar donde comienza la falta de equidad. El trato hacia niños y niñas debe ser equitativo, sin estereotipar roles de acuerdo al género sexual, pero tomando en cuenta que por naturaleza, niños y niñas son diferentes.

Igualdad de género y feminismo.

Es común confundir todos estos términos, pero realmente una diferencia muy marcada. Ya hemos visto y aclarado qué es la equidad de género. Ahora, existe el concepto de igualdad de género que se refiere a que mujeres y hombres deben tener las mismas oportunidades y los mismos derechos, así como también obligaciones cívicas en los ámbitos privados y públicos para que puedan vivir en armonía y obtener una buena calidad de vida. Esta igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades también es aplicada para niñas y niños de una manera adecuada a sus edades. Se reconoce a nivel mundial que la igualdad de género es una pieza fundamental del desarrollo sostenible.

El derecho a la igualdad es el derecho a la no discriminación a una persona por ser hombre o mujer; es un derecho humano. Ambos sexos pueden recibir un trato igualitario o diferenciado pero al mismo tiempo basado en sus diferencias biológicas y de desigualdades históricas, lo que automáticamente también se convierte en equidad. Es aquí donde ambos puntos convergen y se ‘apoyan’ para una mejor sociedad.

Qué es el feminismo.

Ahora bien, el feminismo es un movimiento que ha sufrido tergiversaciones por falta de información. El feminismo no es más que la lucha por la equidad de género. Podríamos decir que es un camino para llegar a ella. Este movimiento no es un acto de superioridad matriarcal ni una ‘batalla de sexos’ donde las mujeres quieren reflejar que su género es mejor y que merece más oportunidades que los hombres.

Más bien es una serie de conductas que intentan que la sociedad comprenda que los hombres y mujeres debemos ser iguales ante la ley, pero no olvidando nuestras necesidades como dos sexos naturalmente diferentes.

Modificar lineamientos y procesos en los espacios públicos y privados para que ambos géneros convivan armoniosamente sin discriminación no ha sido tarea fácil. El movimiento feminista se inició desde hace muchos años atrás y varias mujeres se quedaron en el camino hacia un cambio.

Los antecedentes del feminismo tienen registros desde la Edad Media cuando las mujeres denunciaron tratos desiguales. A pesar de las limitantes de la época, ese hecho se quedó marcado hasta nuestros días.

Para llegar a la equidad de género hay que luchar por los derechos de las mujeres.

Después, a finales del siglo XIX y a mediados del siglo XX surgió y se mantuvo la ola masiva por el derecho al sufragio. Pero este movimiento también estuvo en medio del conflicto por actos de discriminación; pues las mujeres pobres, de piel oscura e indígenas, fueron olvidadas por las líderes sufragistas. Esto se reflejó en las elecciones de 1920, donde por una enmienda constitucional se aprobaron leyes que permitían a las mujeres votar en diferentes tipos de elecciones, pese a algunas restricciones que a través de los años fueron desapareciendo. La diferencia fue que este derecho no fue otorgado a las ciudadanas negras del sur de los Estados Unidos. Ellas tuvieron esta oportunidad hasta la década de los sesenta.

El feminismo moderno tiene algo muy claro: para llegar a la equidad de género hay que luchar por los derechos de las mujeres. Es por ello tantas protestas pacíficas, tantas marchas y tantos actos donde se intenta derribar al machismo en diversos ámbitos de la vida cotidiana. No obstante, hay que reconocer que también existen aquellas protestantes que no han comprendido del todo conceptos y luchan de la manera equivocada, ejerciendo la violencia como un modo de hacerse escuchar. A este tipo de protestantes se les ha denominado peyorativamente como “feminazis”, con relación a su fanatismo y poca o nula tolerancia para aceptar la diversidad de argumentos.

Beneficios de la equidad de género para el mundo.

La igualdad y la equidad de género son condiciones importantes para avanzar en el desarrollo de una sociedad y reducir la pobreza. Las mujeres empoderadas contribuyen la productividad familiar y empresarial, además de que mejoran las perspectivas para próximas generaciones.

Beneficios de la equidad de género.

En el ámbito laboral, estos conceptos han modificado positivamente la experiencia tanto para trabajadores como para trabajadoras. En México se han llevado a cabo ‘Modelos de Equidad de Género’ en el sector privado como práctica para comprobar su eficacia. Los resultados fueron positivos; pues se registró:

Mejor ambiente laboral.

Mejor comunicación entre la administración y trabajadores.

Aumento del número de mujeres en posiciones de alto rango.

Mayor productividad.

Menor brecha salarial.

Menor discriminación en maternidad.

En un portal de la Unidad de Género del gobierno del Estado de Veracruz, se mencionan otros beneficios adquiridos con la aplicación de la equidad e igualdad de género en la vida diaria. Se habla de familias más sanas, hijos e hijas más exitosos, hombres y mujeres más realizados, relaciones matrimoniales más duraderas, mayor crecimiento económico y mayor bienestar social; todo esto dentro de un panorama general.

 

 

Fuentes

https://www.unfpa.org/gender-equality

https://es.unesco.org/…/digi…/cdis/Iguldad%20de%20genero.pdf

http://igualdaddegenero.unam.mx/wp-content/uploads/2016/08/onu-mujeres-igualdad-equidad.pdf

https://eige.europa.eu/gender-mainstreaming/toolkits/gender-institutional-transformation/example-6-setting-gender-equality-objectives