Antes de hablar sobre cómo desintoxicar el hígado, debemos conocer algunas de sus peculiaridades más valiosas y entender cómo funciona. 

El hígado es uno de lo órganos que pertenece al sistema digestivo y su importancia es esencial para mantener una salud óptima.

Seguramente recordarás de los libros educativos, las características anatómicas de este órgano: tiene un tamaño destacado (el peso promedio del hígado es de 1500 g y tiene 26 cm de ancho), posee forma de cuña y es de una coloración entre marrón oscuro y rojizo. Está ubicado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, justo debajo del diafragma y por encima del estómago, así que está protegido por las costillas.

El hígado es delicado pero muy importante, ya que realiza aproximadamente 500 funciones, desde las más vitales, hasta las más simples que son indispensables para facilitar procesos más complejos.

El hígado recibe irrigación sanguínea (circulación de la sangre hacia tejidos y órganos) por medio de dos fuentes: desde la arteria hepática y desde la vena porta hepática. Desde la primera recibe sangre oxigenada y desde la segunda recibe sangre rica en nutrientes.

Cuando se encuentra sano, tiene la capacidad de regenerarse por sí solo; a diferencia de uno enfermo que ya no cuenta con esta función. Y un dato que debe interesarnos más, es que no podemos vivir sin hígado. Solo podemos mantenernos vivos 24 horas después de que deja de funcionar. Por ello la importancia de cuidarlo.

Funciones del hígado.

Sería un poco excesivo mencionar ahora las 500 funciones del hígado, pero sí podemos hablar sobre las principales y las que, básicamente, nos permiten la vida.

  • Regula la mayor parte de los niveles químicos de la sangre.
  • Excreta bilis, un líquido color amarillo verdoso que ayuda a descomponer las grasas y a prepararlas para su digestión.
  • Produce alrededor de 800 a 1,000 ml de bilis por día.
  • El hígado procesa la sangre que sale del estómago y los intestinos, separando sus componentes y logrando que el organismo aproveche sus nutrientes.
  • Metaboliza los medicamentos que hay en la sangre para que sean utilizados fácilmente por el cuerpo.
  • Produce algunas proteínas para el plasma sanguíneo (esto lo hace con ayuda de la vitamina K).
  • Produce colesterol para ayudar a la distribución de grasas.
  • Almacena y libera glucosa con base a los requerimientos del cuerpo.
  • Almacena vitaminas y minerales y los libera a la sangre conforme las necesidades del organismo.
  • Almacena hierro y procesa hemoglobina.
  • Depura sustancias nocivas y desechos de la sangre.
  • Regula la coagulación sanguínea.
  • Equilibra la bilirrubina, un pigmento biliar amarillo que hace que piel y ojos luzcan amarillos cuando se acumula en exceso.
  • Metaboliza, descompone y transforma nutrientes absorbidos por el intestino. 
  • Descompone las células sanguíneas viejas o dañadas.
  • Las células del hígado descomponen las grasas y producen energía.
  • Tras la metabolización de proteínas, se produce amoníaco, un subproducto tóxico para el cuerpo. Las células del hígado convierten ese subproducto en urea, una sustancia con menos toxicidad. La urea es liberada en forma de orina.

Problemas más frecuentes en el Hígado.

Después de conocer todas las funciones del hígado, también debemos saber que puede sufrir daños por diversos factores, como algunos tipos de virus, obesidad y consumo frecuente de alcohol. El daño hepático sin atender adecuadamente produce insuficiencia hepática, que es la pérdida veloz de las funciones básicas del hígado, lo que pone en riesgo la vida.

La enfermedad de Wilson es un trastorno heredado que provoca la acumulación excesiva de cobre en los órganos, que de no atenderse llega a niveles mortales. Similar a ello es la Hemocromatosis, pero por acumulación de hierro. Lo cual puede envenenar los órganos y producir cáncer, cirrosis, entre otros problemas de gravedad.

La hepatitis es la inflamación del hígado generalmente por causas virales, aunque también es posible desarrollarlo por consumo frecuente de drogas y alcohol (hepatitis alcohólica) y cuando el sistema inmune ataca al hígado (hepatitis autoinmune). Si es por virus, se divide por clasificación, entre hepatitis A, hepatitis B, hepatitis C, hepatitis D y hepatitis E.

Y una de las más comunes es la cirrosis hepática, que usualmente ocurre por consumo de alcohol (excesivo o no), lo que lleva a que el hígado forme cicatrices y sufra un daño irreversible en parte de sus funciones. La cirrosis no tiene cura, pero es posible salvar la vida si se deja de dañar el hígado (depende del grado de daño ocasionado).

Desintoxica el hígado naturalmente.

Aunque este maravilloso órgano se depura y regenera de forma natural, se recomienda protegerlo contra elementos que puedan deteriorarlo progresivamente. Esto se obtiene tras el consumo de nutrientes que ayuden a su desintoxicación y al cumplimiento adecuado de sus funciones vitales.

Consume más alcachofa. 

La alcachofa (Cynara scolymus), es una planta herbácea muy nutritiva que fortalece el hígado.

Sus hojas se usan como remedio medicinal debido a que tienen altos niveles de compuestos amargos como la inulina y la cinarina. Las personas con problemas hepáticos crónicos pueden evitar más daños con su consumo regular.

Para los pacientes con ictericia o algún problema agudo del hígado, pueden tomar ¼ o ½ cucharilla de tintura preparada con las hojas y glicerina vegetal cada hora durante 1 o 2 días. La dosis máxima es de 6 cucharadas pequeñas al día. 

(Fuente: https://www.remedios-naturales.org/remedios-caseros-para-problemas-del-higado/)

Prepara este jugo nutritivo.

Para ayudar al hígado a la eliminación de metales pesados, se recomienda el consumo este nutritivo jugo. Solo se requiere 1 taza de agua, 1 plátano maduro, 1 taza de frutos rojos, y naranja en gajos, 1 puño de cilantro, 5 hojas de albahaca y 1 cucharadita de espirulina. Se bebe en el desayuno 2 veces por semana.

Prepara un rico té de boldo.

El boldo es una planta aromática endémica del centro de Chile. Se le atribuyen propiedades que benefician al hígado de diversas maneras: ayuda a su desintoxicación, elimina cálculos biliares, estimula la producción de bilis y ayuda en el tratamiento de la ictericia y hepatitis, además de todos los beneficios que tiene sobre el sistema digestivo.

Solo bastan dos cucharadas de hojas secas o tres hojas enteras para preparar el té. 

El boldo es recomendado incluso por médicos, pero para mayor seguridad, consulta sobre dosis y frecuencias de consumo.

Consume más Cardo Mariano.

El cardo mariano es una planta de hojas espinosas que se usa principalmente para tratar problemas hepáticos. Elimina acumulaciones de medicamentos y metales pesados en el organismo, principalmente. También ha mostrado efectos positivos en pacientes con cirrosis y hepatitis C.

Es importante consultar al médico antes de consumir cualquier tipo de dosis. 

Recomendaciones adicionales.

Cuidar la dieta.

Para hacer una efectiva depuración hepática, es primordial evitar el consumo de alimentos con nitratos, colorantes y conservadores artificiales, que afectan su función al enfocarse en neutralizarlos.

Ningún medicamento químico o natural, servirá para cuidar el hígado si no se modifican los hábitos alimenticios. 

Incluir en los platillos más vegetales.

Como continuación del punto anterior, recomendamos incluir en la dieta buenas cantidades de apio, remolacha, cebada, semillas de sésamo, hojas de diente de león y bardana, manzanas crudas, cebollín, nueces, zanahorias y verduras de hoja verde, que optimizan la salud del hígado gracias a sus minerales.

¿Qué tal una deliciosa ensalada de remolacha con zanahoria, o de lechuga con maíz, aguacate y semillas de sésamo? ¡Deliciosas!

Hacer ejercicio regularmente.

Mejora la circulación sanguínea y la función hepática. Pero cabe aclarar que la actividad física no solo es buena para este órgano en particular, sino para todo el organismo en su totalidad.

Tomar agua con regularidad.

No hay algo más efectivo que el agua para depurar las toxinas de este y todos nuestros órganos. El agua ayudará a que cada elemento del organismo funcione adecuadamente, así que bebe un poco cada dos horas y evita la sed.

Reducir el consumo de alcohol. 

Es una de las recomendaciones más básicas e importantes para mantener la salud del hígado. El alcohol es dañino incluso en pocas cantidades, y no se requiere su consumo excesivo para tener problemas en el hígado. Sin embargo, sí es mucho más probable que los bebedores constantes sufran deficiencias en este órgano. Así que se sugiere eliminar o disminuir su consumo y frecuencia.