Las plantas son seres vivos que cumplen un ciclo de vida al igual que todos los demás organismos vivientes; ya sea animales, hongos, bacterias, seres humanos.

El ciclo de vida es un término biológico que se refiere al período que un ser vivo necesita para completar sus funciones más básicas y primordiales, siendo la más importante la de la reproducción o multiplicación. No obstante, en cuanto al ser humano, el sentido de completar un ciclo de vida no siempre va enfocado a la reproducción, de acuerdo a estudios sociológicos y de comportamiento humano.

En explicaciones básicas, una planta nace, crece, se reproduce y muere. Pero dentro de cada etapa, existen características muy interesantes que nos recuerda la diversidad de posibilidades y variantes que tiene la naturaleza.

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El ciclo de vida de una planta no solo juega un papel muy importante dentro del reino vegetal, sino en el mundo y por varios años.

Partes de una planta involucradas en su reproducción.

Antes de iniciar con el ciclo de vida de una planta, es importante conocer algunos aspectos de su anatomía, ya que al igual que los animales, las plantas también poseen órganos reproductores.

En el artículo Anatomía de las plantas, aprendimos a identificar la yema terminal, las flores, los nudos y las raíces secundarias, por mencionar algunos ejemplos. Pero, aquí vamos a aprender brevemente qué partes de una planta están involucradas en su reproducción.

ciclo de vida de las plantas
Órganos reproductores de las plantas

Estambre: es la parte masculina de la planta que incluye la antera y el filamento.

Pistilo: también se menciona como “carpelo” y es la parte femenina de la planta. Se localiza en su centro y se compone del óvulo, ovario, estilo y estigma.

El ovario produce semillas dentro de pequeños óvulos y el estilo permite que el polen pase al ovario.

Nacimiento y crecimiento de una planta.

Ninguna planta existe por sí misma. Requiere de una serie de procesos para lograr consolidarse como una planta sana y resistente.

La planta “nace” como una semilla producida por su planta madre; pero debe alejarse de ella para poder absorber nutrientes por su cuenta. Además de que deben existir condiciones ambientales favorables para que toda etapa se culmine. Esto se explica con mayor detalle en la etapa de reproducción que veremos a continuación.

Reproducción de una planta.

Las plantas pueden reproducirse a través de dos formas: sexual o asexual

Reproducción sexual de las plantas.

La polinización es la primera etapa de reproducción de las plantas con flores y se refiere al proceso en el que se transfiere el polen desde los estambres (masculinos) hasta el estigma (femenino).

Si este traslado de polen ocurre dentro de la misma flor, o en una flor de la misma planta, se denomina autopolinización; pero si el traslado ocurre en dos flores de diferente planta, se le llama polinización cruzada.

Para que ocurra el traslado de polen, existen dos formas principales: insectos polinizadores (biótico) o viento (abiótico). Aunque el fin es el mismo, el proceso es distinto y las flores se desarrollan y adaptan de manera diferente formando ciertas características distintivas.

Flores polinizadas por insectos.

Los pétalos de estas flores están diseñados para atraer a insectos que buscan alimento. Por lo tanto, están provistas de colores brillantes y llamativos como rojo, amarillo, magenta, entre otros; además de contener un agradable perfume de néctar dulce. 

Polinización de las plantas
Polilla polinizando una planta con flor.

El tipo de polen de estas flores posee granos puntiagudos y pegajosos, de manera que quedan adheridos en los pelos que cubren el cuerpo del insecto cuando este se acerca.

Los estigmas de las flores polinizadas por insectos, también son pegajosos y atrapan cierta cantidad de polen cuando el insecto se mueve por la zona.

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Algunos tipos de fauna que se encargan de polinizar: 

Entre los insectos podemos mencionar sírfidos, abejas, abejorros, quironómidos, avispas, polillas, escarabajos, hormigas, mariposas y algunos mosquitos. Y en cuanto al resto de los animales, están los murciélagos, colibríes, ojiblancos japoneses (Zosterops japonicus), zarigüeyas, lémures, geckos, entre otros. Caracoles y babosas ayudan a distribuir el polen al arrastrarse sobre las plantas. En total, se calcula que existen 200,000 especies de animales que participan y colaboran en el proceso de polinización de las plantas.

Flores polinizadas por el viento: 

A diferencia de las flores polinizadas por insectos, estas no emanan aroma al no haber necesidad de atraer insectos. Además de que sus colores no son tan vibrantes como en las otras. Por lo general, las flores son color verde o mate.

Germinación de las plantas
Semillas de Diente de León esparciéndose con el viento.

Las anteras están posicionadas fuera de la flor, de manera que el viento pueda llevar fácilmente grandes cantidades de polen hacia los estigmas de esa misma flor y hacia otras más lejanas.

  • Fertilización de las plantas con flores.

Cuando el polen logra llegar al estigma (pongamos como ejemplo que ocurre en la misma planta), comienza a crecer un tubo de polen desde el grano, a través del estilo y hasta dentro del ovario. Posteriormente, los gametos masculinos se trasladan a través del tubo al ovario, uniéndose con los gametos femeninos en los óvulos. 

Se denomina cigoto a la célula que resulta de la fusión entre el gameto femenino con el gameto masculino. En este cigoto se combinan caracteres paternos y maternos; es decir, se produce un individuo diferente genéticamente a sus progenitores.

Cuando el polen fertiliza un óvulo, este último se convierte en semilla, la cual contiene una raíz y brote que permitirá que la planta continúe “su legado” a través de otra planta que tendrá su propio ciclo de vida.

La naturaleza es sorprendente con relación a la etapa de crecimiento y reproducción de las plantas, pues cada paso está programado para poder completarse y lograr un objetivo ecológico.

La planta ha producido sus semillas y estas se han convertido en prioridad. Por tal motivo, deben ser protegidas. Es aquí cuando la pared del ovario comienza una adaptación para convertirse en fruto o vaina y cubrir la semilla en su totalidad. A su vez, viene lo interesante del proceso de reproducción.

Para que las semillas puedan “funcionar” y crecer hasta convertirse en nuevas plantas, es muy importante que se alejen de la planta madre y reciban agua, nutrientes y luz solar por cuenta propia. ¿Pero cómo es posible que una semilla que ya está envuelta por una fruta o vaina pueda salir de ahí, y además se aleje de la planta?

Reproducción sexual de una planta
Ciclo vital de las plantas.

Nuevamente los factores bióticos y abióticos entran a realizar parte de sus funciones en la naturaleza: los animales, el agua y el viento.

Animales: el tipo de fauna que disfruta alimentarse de fruta es de gran ayuda para la dispersión de las semillas. Primates como orangutanes y chimpancés, murciélagos, tucanes, ardillas, etc., etc. contribuyen a la reforestación de la Tierra gracias a su tipo de alimentación. Los murciélagos, por ejemplo, son de los animales que más dispersan semillas en el mundo.

Cuando un animal consume frutas, las semillas pasan a través de su tracto digestivo para salir al exterior junto con su excremento. Este excremento sirve de abono para que la semilla pueda transformarse en una planta sana. Además, el “viaje interno” que la semilla tuvo dentro del animal, ayuda a su “activación”. Incluso cuando los animales desechan por accidente o rechazo las semillas en el suelo fértil, existe mucha posibilidad de que esta logre crecer y cumplir su ciclo vital.

Viento: algunas semillas son tan livianas, que pueden transportarse con ayuda del viento. Como ejemplo podemos mencionar al diente de león, cuyas semillas están aferradas a elementos livianos que flotan y reposan en la superficie con delicadeza.

Agua: las plantas que crecen cercanas a cuerpos de agua, tienen semillas ligeras y resistentes que se conservan aún después de ser transportadas por el líquido. En algún momento llegarán a tierra firme lo suficientemente fértil para comenzar a crecer. La lluvia junto con el viento también ayudan a la esparción de semillas y al crecimiento de una planta.

Y como algo menos común pero que sí sucede: vainas explosivas. Estas vainas se abren cuando llegan a su etapa de madurez y arrojan las semillas al exterior, con un alejamiento suficiente para que puedan iniciar un nuevo ciclo vital. 

  • Germinación de la semilla.

Supongamos que un animal ha excretado de su organismo una semilla y esta encuentra los nutrientes necesarios para desarrollarse. Una vez en su “comodidad”, la semilla se abre para que el embrión crezca y comience la etapa llamada germinación.

En este proceso, las raíces crecen y se van introduciendo al suelo un poco más profundo donde el agua y los nutrientes están más disponibles. Poco a poco, el brote, que se mantiene ligeramente hundido en la tierra, va encontrando su camino hacia la luz solar.

Con el paso de los días, el brote será una planta con sus partes bien definidas y lista para iniciar con el proceso más importante para la vida: la fotosíntesis. Y ya en su madurez, la planta comenzará nuevamente con su ciclo reproductivo, donde se repetirá el mismo proceso una y otra vez.

Reproducción asexual de las plantas.

También recibe el nombre de multiplicación vegetativa y es cuando se logran generar nuevas plantas sin la formación y unión de gametos. 

Tal forma de reproducción puede lograrse de dos maneras: vía natural o vía artificial.

Vía natural: a través de estructuras propias de las plantas, como bulbos, tubérculos, rizomas, estolones, etc.

Vía artificial: si se realiza con ayuda de procesos ejecutados por el hombre, como estaca, esqueje, injerto, acodo y cultivo in vitro.

En la reproducción asexual se destaca el hecho de que distintas partes del cuerpo de una planta pueden dar origen a un individuo vegetal completo y sano; esto, bajo condiciones adecuadas de iluminación, temperatura, humedad, drenado, nutrición, etc.

“Muerte” de una planta.

Aunque el término “muerte” conlleva a algunas discrepancias científicas, podemos referirnos a la muerte de una planta como el fin de su ciclo vital.  

¿cuándo muere una planta?
Árboles «muertos».

Ante condiciones óptimas, las plantas suelen durar mucho tiempo, más que cualquier animal. No obstante, los cambios en la química de los suelos, quemaduras profundas por incendios, entre otros factores, pueden contribuir a “la muerte” definitiva de una planta.

Algunas parecen sin vida cuando en realidad solo requieren ciertos estímulos como agua, cambio de posición hacia el sol o nueva fertilización de la tierra de la que se alimentan. O bien, pueden salvarse las partes que “aún sobreviven” y cuidarlas hasta que pueda resultar en una nueva planta sana. 

Pero en otros casos, la planta ha cerrado su ciclo de vida cuando luce totalmente marchita o sus partes ya presentan putrefacción. Los tallos cuyo interior es oscuro y luce quebrado, indican por lo general que una planta ya ha muerto; pues aunque conserve su estructura de pie, como el caso de los árboles, ninguna de sus partes ya son óptimas para comenzar una nueva vida.

Fuentes:

www.natgeokids.com/za/discover/science/nature/the-life-cycle-of-flowering-plants/

www.bbc.co.uk/bitesize/topics/zgssgk7/articles/zyv3jty

www.biologia.edu.ar/botanica/tema22/multiplicacion-vegetativa.htm

www.revista.unam.mx/vol.11/num8/art75/

www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/animales-polinizadores_4423/9