Características

Cuando se habla de VIH/SIDA, suelen confundirse los términos. El VIH, que significa Virus de Inmunodeficiencia Humana, es un virus que infecta y ataca el sistema inmunitario y por lo tanto el sistema de defensa del cuerpo ante los microorganismos del exterior, mientras que el sida, o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, es una enfermedad crónica y potencialmente mortal causada por el VIH. En resumidas cuentas, el SIDA representa la etapa más avanzada de la infección por VIH.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que hasta la actualidad el VIH ha producido unas 34 millones de muertes y que el África subsahariana es la región del mundo más asolada por la infección vírica. A pesar de esto, no se puede negar que hoy existe mayor información sobre el VIH/SIDA y que una persona infectada puede llevar una vida prácticamente normal con ayuda de medicamentos.

El SIDA representa la etapa más avanzada de la infección por VIH.

El VIH/SIDA se remonta a 1981, cuando médicos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) describieron casos de raras infecciones pulmonares en 5 pacientes homosexuales. En 1982, la enfermedad fue llamada por primera vez “sida”, y se descubrieron más casos. En aquella época, tener sida era como una sentencia de muerte, y se pensaba que solo los homosexuales la contraían. Esto es equivocado.

Síntomas

1 o 2 meses después de que el virus entra en el cuerpo, se produce una infección primaria o aguda (Etapa 1) que presenta los siguientes síntomas, semejantes a los de un resfriado o una gripe:

  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre.
  • Dolor de garganta.
  • Sudoración nocturna.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Dolores musculares y de articulaciones.
  • Erupciones en la piel.

Una infección latente crónica (Etapa 2) por VIH no suele desarrollar síntomas, pero algunas personas sí muestran inflamación de los ganglios linfáticos. La infección temprana sintomática por el virus causa:

  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Diarrea.
  • Sudoración nocturna.
  • Pérdida de peso.
  • Aftas en la boca.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

Si la infección por VIH no se trata, por lo general el sida (Etapa 3) se desarrolla en un lapso de 10 años después de la entrada del virus en el organismo. Esta enfermedad produce:

  • Diarrea crónica.
  • Fiebre repetida.
  • Fatiga persistente y sin razón aparente.
  • Pérdida de peso.
  • Erupciones en la piel.
  • Manchas blancas o llagas persistentes en la boca o la lengua.
Síntomas del VIH.

VIH-1 en liberación (en color verde) en un cultivo de linfocitos. / Imagen de C. Goldsmith. Centers for Disease Control and Prevention.

Factores de riesgo

-Tener sexo anal o vaginal sin condón. El sexo anal es más riesgoso que el vaginal, puesto que el delicado tejido es muy susceptible de sufrir desgarros.

-Compartir agujas, jeringas y otros instrumentos para el consumo de drogas o la práctica de piercings y tatuajes.

-Ser un hombre no circuncidado. La falta de esta sencilla cirugía aumenta el riesgo de transmisión del VIH. De acuerdo con la OMS, la circuncisión masculina reduce el riesgo de transmisión de mujer a hombre hasta en un 60 por ciento.

-Recibir continuamente transfusiones de sangre. La gente que recibió transfusiones o derivados de la sangre en el período 1977-1985 tiene mayor riesgo, ya que no se habían establecido los estándares de detección del virus.

-Tener otra Infección de Transmisión Sexual, pues estas pueden producir llagas abiertas que durante las relaciones sexuales se convierten en vías de transmisión del virus.

-Los bebés que nacen de madres que no recibieron tratamiento para el VIH/SIDA durante su embarazo pueden tener el virus en su cuerpo.

Causas

El VIH/SIDA es causado por el virus del VIH, que se transmite por la sangre, el semen, los fluidos vaginales y la leche materna a través del contacto sexual o sanguíneo, y de vía materna durante el embarazo, el parto y la lactancia. La saliva, las lágrimas y el líquido cefalorraquídeo también contienen el virus, pero en una cantidad tan pequeña que la posibilidad de que una persona se contagie por ellos es prácticamente nula. La enfermedad no se contagia por tocar, besar, abrazar y compartir objetos comunes.

Se transmite por la sangre, el semen, los fluidos vaginales y por vía materna.

Cuando el virus se introduce en el cuerpo, infecta las células blancas CD4 del sistema inmunitario y destruye o modifica sus funciones de modo que se no puede defender el cuerpo contra los microorganismos externos. A medida que más células mueren, el organismo se debilita más y se infecta. El desarrollo de la infección sucede por etapas (1, 2 y 3). Es importante saber que una vez que el virus entra en el cuerpo, nada puede sacarlo de ahí, ni siquiera un antiviral.

En la Etapa 2, el individuo puede no experimentar ningún síntoma, pero si la infección por VIH no se trata, en 5-10 años se desarrolla el sida, diagnosticado cuando el recuento de las células CD4 cae por debajo de las 200 células por mm. En esta etapa el sistema inmunitario está tan dañado que la persona contrae fácilmente infecciones y pierde peso rápidamente. Sin tratamiento, una persona con sida puede morir al cabo de 3 años a partir de su detección.

Complicaciones

La principal complicación de la infección por VIH es el desarrollo del sida, pero, dado que la infección y esta última debilitan el sistema inmunitario, el número de complicaciones es grande. El enfermo se queda sin su principal arma contra el ataque de los microorganismos, por lo que estos pueden entrar fácilmente en el cuerpo y provocar una infección que causa tuberculosis, candidiasis, toxoplasmosis, infección por citomegalovirus, neumonía por Pneumocystis, meningitis criptocócica, criptosporidiosis, etcétera.

También aumenta el riesgo de padecer linfomas, un tipo de cáncer originado en las células blancas de la sangre, y sarcoma de Kaposi, un cáncer de piel que provoca lesiones color púrpura o rojo azulado. En algunas personas afectadas el tratamiento médico debilita mucho el organismo y puede ocasionarles diarrea y pérdida de peso, entre otras consecuencias.

Características del VIH/SIDA.

Símbolo mundial de la lucha contra el sida.

Diagnóstico

El VIH/SIDA no tiene cura ni vacuna, pero los científicos están trabajando en ello.

Lo ideal es que el VIH se confirme a tiempo mediante análisis de sangre en los que se observa la presencia o ausencia de anticuerpos que luchan contra el virus; si se les encuentra, el paciente está infectado. Los resultados de los análisis normalmente se entregan el mismo día en que se obtuvo la muestra de sangre, y a veces se realiza una prueba de confirmación si la prueba de detección dio positivo. Hay que aclarar que el cuerpo puede tardar hasta 12 semanas en desarrollar los anticuerpos, por lo que conviene esperar un poco de tiempo, solo el suficiente, para realizarse las pruebas.

Existen otros tipos de pruebas para diagnosticar la infección. En unas se necesita una muestra de saliva o una de sangre que se obtiene de un dedo; por lo general los resultados se obtienen en unos minutos. Un médico puede indicar el mejor tipo de examen para una persona. Por otra parte, es posible saber en qué etapa de la infección se encuentra si se realiza una prueba de carga viral, una prueba para observar las células CD4 o una para observar la resistencia a los medicamentos contra el VIH.

Tratamiento

El VIH/SIDA no tiene cura ni vacuna, pero los científicos están trabajando en ello. Los infectados tienen la obligación de someterse a chequeos continuos para mantener su salud lo más óptima posible, asegurarse de que el nivel de virus en la sangre sea bajo y así evitar cualquier infección. El virus puede controlarse (evitar que se multiplique) mediante 3 o más de unos tipos de fármacos: los antirretrovirales. Se denomina terapia antirretroviral (TARV) al tratamiento que usa este tipo de fármacos. La transmisión de la infección de la madre a su hijo puede prevenirse si se administra a ambos antirretrovirales y si se toman medidas específicas durante el embarazo, parto y puerperio (período después del parto).