23 y 24 de octubre de 2014 fueron los días en los que los líderes políticos de la Unión Europea se reunieron en Bruselas, Bélgica, para celebrar una cumbre destinada a definir estrategias con miras a combatir el cambio climático. Los líderes de los 28 países abordaron aspectos claves y propuestas con el objetivo de visualizar resultados para el año 2030.

El rumbo que el medio ambiente está adquiriendo hace necesaria la toma de decisiones con la intención de resarcir los daños e impedir que el mundo siga siendo asolado. El resultado de esta cumbre fue el acuerdo de reducir la emisión de gases de efecto invernadero en al menos un 40 por ciento, generar el 27 por ciento de su energía por medio de fuentes renovables y producir un 27 por ciento de ahorro energético.

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Las medidas forman parte de una posición en pro del ambiente que Europa lidera. La comisaria europea de Acción por el Clima (European Commission Climate Action), Connie Hedegaard, afirmó que con esta cumbre están enviando una señal a otras grandes economías y a los demás países del mundo, e invitó a seguir el ejemplo de Europa. Mientras tanto, los ecologistas protestan al asegurar que los acuerdos son vagos y que existe una profunda falta de ambición.

No cabe duda de que esta noticia supone un avance para contrarrestar el desarrollo del cambio climático, pues la reducción de los gases de efecto invernadero es pieza clave para lograrlo. Esto, como Hedegaard mencionó, puede abrir el camino a la conservación a otros países del mundo, sean o no grandes emisores de gases.

Según la Comisión Europea de Acción por el Clima, menos del 10 por ciento de los gases de efecto invernadero producidos cada año provienen de la Unión Europea, y de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (United States Environmental Protection Agency, EPA) los emisores de la mayor concentración de dióxido de carbón en 2008 fueron China, Estados Unidos, India, la Unión Europea, Rusia, Japón y Canadá. En 2004, el 26 por ciento de las emisiones globales de los gases de efecto invernadero fue producido por las actividades de suministro de energía, siendo éstas las principales emisoras.

La reducción de los gases en un 40 por ciento es un reto complicado para los países desarrollados, que necesitan satisfacer la demanda energética de millones de personas, pero también será un alivio para la perjudicada capa de ozono. Quizá es hora ya de que los países de América y Asia tomen cartas en el asunto y establezcan lazos encaminados al mismo objetivo.

Fuentes:

http://ec.europa.eu/clima/policies/g-gas/index_en.htm

http://www.epa.gov/climatechange/ghgemissions/global.html

http://www.theguardian.com/world/2014/oct/24/eu-leaders-agree-to-cut-greenhouse-gas-emissions-by-40-by-2030