Características

No es raro que la mayoría de las personas tengan algunas manías o que muchas muestren tendencia, en mayor o menor grado, a las conductas obsesivas o compulsivas, pero tener este desorden es algo más. El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un trastorno mental por el que las personas tienen pensamientos, llamados obsesiones, y rituales, denominados compulsiones, que repiten una y otra vez en el mismo orden sin poderlos controlar.

Dichos pensamientos, o también sentimientos, sensaciones e ideas, no son deseados, y si las acciones o rituales no se realizan, sobreviene gran ansiedad y angustia. De hecho, el TOC es un tipo de trastorno de ansiedad. Es frecuente que el afectado realice los rituales para deshacerse de los pensamientos obsesivos, pero esto solo proporciona un alivio temporal, pues preferiría no tener que hacer sus rituales.

En el TOC las personas tienen pensamientos y rituales que repiten una y otra vez en el mismo orden sin poderlos controlar.

Es importante no confundir este trastorno con las manías ocasionales o los rituales cotidianos, como los realizados antes de dormir o al trabajar. Una persona puede sentir la necesidad de comprobar dos veces si la hornilla de la estufa está apagada antes de salir de casa, pero un individuo con TOC hace lo mismo más veces y en más ocasiones al día, so pena de sentir tremenda angustia o estrés excesivo durante el resto del día. Las obsesiones y compulsiones interfieren con la vida cotidiana, a pesar de que el individuo y las personas a su alrededor estén conscientes del problema.

El patrón del TOC se presenta en 4 etapas principales:

1. Obsesión.

2. Ansiedad.

3. Compulsión.

4. Alivio temporal.

Afecta a hombres, mujeres y niños de todas las edades, pero la mayoría de las personas son diagnosticadas cuando tienen alrededor de 19 años de edad. Los síntomas pueden aparecer y desaparecer a lo largo de los años.

Síntomas

Algunos son:

  • Preocupación excesiva por el orden, la simetría y la exactitud. Sus objetos suelen estar perfectamente ordenados. COMPULSIÓN.
  • Repetición de palabras, en silencio. COMPULSIÓN.
  • Conteo excesivo de objetos y en ciertos patrones. COMPULSIÓN.
  • Pensamientos repetidos de actos de violencia, religión, daño a los seres queridos o a sí mismo, actos sexuales, entre otros. OBSESIÓN.
  • Miedo a lesionarse o lesionar a otros por error. OBSESIÓN.
  • Miedo excesivo a los gérmenes, a la suciedad, a los venenos y otras sustancias. Lavarse las manos se convierte en un acto frecuente y completamente necesario. OBSESIÓN.

Factores de riesgo

-Tener padres u otros familiares cercanos con TOC.

-Haber experimentado sucesos sumamente estresantes o traumáticos, pues estos pueden “activar” la ansiedad y angustia emocional característicos del TOC.

Características del trastorno obsesivo-compulsivo.

Lavado frecuente de manos, acto compulsivo relacionado con la limpieza.

Causas

No se sabe la causa exacta, pero el Trastorno Obsesivo-Compulsivo no se debe al consumo de fármacos o de drogas o a una enfermedad infecciosa. Se sabe que puede presentarse en las familias, pero todavía no se ha identificado el gen específico implicado y es una especie de misterio el porqué aparece en unos miembros y en otros no. Como varias partes del cerebro están involucradas en el miedo y la ansiedad, es posible que el TOC se desarrolle a partir de cambios en las funciones cerebrales e incluso en las funciones químicas del cuerpo. Asimismo, se cree que factores del medio ambiente juegan un papel importante en su aparición, de modo que infecciones o lesiones en la cabeza podrían dispararlo.

Una idea más sugiere que las compulsiones son conductas aprendidas que, cuando se asocian con la sensación de alivio de la ansiedad, se tornan repetitivas.

Las compulsiones que implican la higiene extrema aumentan el riesgo de padecer dermatitis por el tallado enérgico.

Complicaciones

El TOC afecta el razonamiento y el estado de ánimo. Si las obsesiones y compulsiones intrusivas no se controlan, eventualmente se apoderan de la vida de la persona e interfieren con su vida cotidiana, afectando las actividades familiares, laborales, sociales, etcétera. Pueden tener relaciones conflictivas, carecer de amigos y en general, una mala calidad de vida. Algunos afectados llegan a tener depresión y pensamientos suicidas. Por otro lado, las compulsiones que implican el lavado de manos y la higiene extrema aumentan el riesgo de padecer dermatitis por contacto o lesiones en la piel por el tallado enérgico.

Aunque no suele progresar a otro tipo de trastorno mental, algunas personas tienen otros tipos, como depresión, trastornos alimentarios y trastorno de hiperactividad con déficit de atención.

Diagnóstico

Si la persona tiene otro tipo de trastorno, el diagnóstico se complica, pero la descripción de los síntomas indica el padecimiento de la persona. Por lo general, el TOC se diagnostica mediante un examen físico y una evaluación psicológica, y quizá pruebas de laboratorio, como el Conteo Sanguíneo Completo y la prueba de la función tiroidea, con el propósito de observar la salud física general y descartar otros problemas.

No cualquier persona con manías es diagnosticada. Las obsesiones deben ser recurrentes, persistentes y no deseadas, que emergen en la mente de forma intrusiva e interfieren con la vida diaria. Las compulsiones deben realizarse con la intención de aliviar o prevenir la angustia, a pesar de que resulten excesivos.

Solo médicos pueden diagnosticar el TOC.

No hay que olvidar que el TOC es un trastorno mental, por lo que la terapia es necesaria.

Tratamiento

El tratamiento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo se basa en medicamentos y terapias conductuales que ayudan a afrontar y gestionar la ansiedad y el miedo a las conductas, pero no existe cura. La eficacia aumenta cuando terapia y medicación se combinan. Los medicamentos más recetados son los ansiolíticos y los antidepresivos, que trabajan sobre el cerebro y ayudan a controlar las obsesiones y compulsiones.

No hay que olvidar que el TOC es un trastorno mental, por lo que la terapia es necesaria. Varios tipos son usadas; la terapia cognitivo-conductual enseña a la persona formas de pensar y de reaccionar ante las situaciones, para que pueda sentirse menos ansioso o para que pueda actuar sin necesidad de tener pensamientos obsesivos ni actuar de forma compulsiva. La terapia de exposición y prevención de respuesta, por su parte, ayuda a aprender formas de lidiar con la ansiedad; consiste en exponer gradualmente a la persona a aquello que le produce miedo o ansiedad, por ejemplo suciedad (que contiene gérmenes), para que poco a poco pierda los sentimientos excesivamente negativos.