Características de los tejidos del cuerpo humano

Los tejidos son grupos de células de una misma clase o tipo, que se agrupan para cumplir una tarea o tareas específicas. Todo tejido es un nivel de organización del cuerpo superior al de las células, pero inferior al de los órganos. Esencialmente, los órganos se componen de tejidos.

Es cierto que los tejidos parten de un mismo tipo de células o con una estructura muy similar, pero a pesar de esto pueden tener funciones diferentes y formar parte de porciones del cuerpo que no parecen estar muy relacionadas. La sangre y el hueso son considerados tejidos, ¿lo sabías? Y además, ¡ambos son tejidos conjuntivos!

› La sangre y los huesos humanos también son considerados tejidos.

Los tejidos son como los bloques del cuerpo humano, ya que son los que construyen los órganos mediante los que se realizan las funciones vitales a través de las cuales se mantiene vivo. La sangre, la piel, los músculos, el cerebro, los riñones y el corazón se componen de tejidos, solo por mencionar algunos.

Tipos de tejidos del cuerpo humano

Los seres humanos comparten los 4 tipos básicos de tejidos con los demás animales:

1. Epitelial

Es aquel que cubre la superficie del cuerpo y que recubre el interior de algunos órganos y cavidades. La piel de tus brazos, de tu rostro y hasta la de tu cuero cabelludo es tejido epitelial, pero es solo la parte visible del tejido, pues se encuentra también en la superficie interna de las vías respiratorias y del tracto digestivo.

Cumple funciones de protección, secreción, excreción, absorción, filtración y sensación. Para ser más claros, a través del tejido epitelial se excretan desechos, se absorben y filtran sustancias, se perciben estímulos que generan sensaciones y sirve como barrera entre el órgano y el exterior. Un ejemplo de una función: el tejido epitelial del tracto digestivo segrega enzimas que descomponen los alimentos.

Todos los tejidos epiteliales tienen una membrana basal, es decir, una capa inferior que sirve como base; se trata en realidad de una matriz sobre la que crece el tejido. Las células de los tejidos epiteliales presentan tres formas principales: de cubo, de columna y de escama.

2. Tejido conjuntivo o conectivo

Se compone de fibras elásticas, con excepción de la sangre. Su trabajo es mantener los tejidos y órganos unidos o separados, y servirles como sostén, de forma que los mantiene en su sitio. Se trata del tejido más abundante en los seres humanos, y se compone de varios tipos de células especializadas: eritrocitos, linfocitos, adipocitos, fibroblastos, etcétera. Suele poseer un continuo suministro de sangre.

El tejido conectivo que no está especializado se clasifica en denso y laxo:

 – Tejido conjuntivo denso. Es un tipo de tejido elástico pero fuerte, que contiene fibroblastos. Se halla en tendones, ligamentos y la capa inferior de la piel.

 – Tejido conjuntivo laxo. Es sumamente flexible ya que los fibroblastos están muy dispersos. Su principal función es mantener los órganos en su lugar y proporcionarles soporte.

El tejido conectivo especializado se presenta en forma de cartílago, de hueso, de tejido adiposo, de sangre y de tejido conectivo reticular.

Existen 4 tipos básicos de tejidos:

• Epitelial

• Conjuntivo

• Nervioso

• Muscular

3. Nervioso

Está constituido en su mayor parte por redes de neuronas y forma los nervios, la médula espinal y el cerebro, todos los cuales componen el sistema nervioso. También se forma de células gliales, que dan soporte a las neuronas.

4. Muscular

Gracias a este tejido y a su capacidad de contraerse, los seres humanos pueden mover sus músculos. Se divide en:

 – Músculo liso. Se contrae sin necesidad de que el individuo se dé cuenta, es decir, de forma inconsciente e involuntaria. Reviste las superficies del estómago, los vasos sanguíneos, la vejiga y los intestinos.

 – Músculo esquelético. Se dispone en haces de fibras unidas al hueso por medio de tendones. Son los músculos que sobresalen cuando realizas mucho ejercicio, por lo que este sí puede moverse a voluntad.

 – Músculo cardíaco. Se encuentra en el corazón, y da forma al miocardio, que impulsa la sangre.