Tarsio

Familia Tarsiidae

Información y características

Los tarsios o tarseros están incluidos en la familia Tarsiidae, ésta consta de 3 géneros y de 7 especies, aunque algunas fuentes indican que son menos de 10. Son primates de pequeño tamaño y de apariencia semejante a la de los lémures, son además los animales más primitivos del suborden Haplorrhini. Su familia es la única del infraorden Tarsiiformes, y aunque hace mucho tiempo estaba más extendida hoy su distribución es muy limitada.

Descripción del tarsio

Estos primates generalmente no superan los 15 centímetros de longitud, pero su cola alcanza hasta 25 centímetros de largo. Su peso corporal ronda los 89-150 gramos. Son, evidentemente, animales que caben en la palma de una mano. Sus ojos son bastante grandes (16 milímetros de diámetro) y el tamaño de éstos es similar al de su propio cerebro.

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Ostentan redondas cabezas, orejas móviles, hocico corto y patas largas. Poseen la capacidad de alargar los huesos metatarsos de los dedos y de hecho, de esta habilidad proviene su nombre. Respecto a su piel, está cubierta de suave pelaje marrón en la parte superior del cuerpo y gris en la parte inferior,  pero algunas zonas están desnudas, al igual que otras de la cola.

Distribución y hábitat del tarsio

Se distribuyen en el sureste de Asia, en otras palabras, su presencia es efectiva en los archipiélagos y las Islas Filipinas. Viven en Sumatra, Borneo, Sulawesi y Celebes. Antiguamente los tarsios vivían en Norteamérica y Europa, pero eso ya no es posible.

Habitan los bosques tropicales con densa vegetación vertical.

Información sobre tarsio

Tarsio-Tarsiidae

Comportamiento del tarsio

Todos los tarsios priman sus actividades durante la noche o bien, durante el crepúsculo. Son muy territoriales y tienden a ser solitarios, sobre todo mientras realizan sus actividades nocturnas. Durante el día es más probable encontrarlos descansando en compañía de 1 o más compañeros, en especial de hembras.

Su territorio está vedado para los demás, por lo que tienen que marcarlo con su olor o emitir vocalizaciones que informen sus límites.

Alimentación del tarsio

Los tarsios se alimentan de insectos, por ende, son carnívoros e insectívoros. Su dieta habitual está repleta de presas como polillas, mariposas, hormigas y escarabajos, pero por otro lado, son capaces de consumir algunas aves, serpientes y lagartos de menor tamaño.

Su método de captura se basa en saltos rápidos y ágiles y se ayuda con sus excepcionales sentidos del oído y de la vista. Los tarsos capturan la mayoría de sus presas cuando se encuentran a aproximadamente  1.5 metros de la tierra; el 60 por ciento de su comida es atrapada en las ramas u hojas, el 25 por ciento en el aire y sólo el 5 por ciento en el suelo. Algunas personas nativas de sus zonas de distribución afirman que consumen el carbón vegetal, pero en realidad, los tarsios buscan y recolectan en el carbón algunos insectos.

Información sobre tarsio

Tarsio descansando

Reproducción del tarsio

Todos los tarsios tienen un sistema de reproducción polígamo y al parecer, se reproducen estacionalmente, con excepción de algunas especies que se reproducen en cualquier época del año.

Ambos sexos llegan a la madurez sexual alrededor de los 2 años de vida. Posteriormente a la copulación y a un período de gestación de aproximadamente 6 meses, la hembra pare al final de la estación de lluvias a una sola cría, que pesa entre un 25 y 30 por ciento del peso total de la madre. El pequeño nace con el cuerpo recubierto de pelaje y con los ojos abiertos, y tiene la fuerza suficiente para subir al cuerpo de su madre 1 día después de haber nacido.

Por otra parte, la vida de estos animales no está exenta de datos curiosos. Por ejemplo, existen estudios, como los de Niewitz o Vaughan, que sugieren la existencia de una parte de los machos que no se reproduce debido a que no puede competir con los machos dominantes.

Amenazas del tarsio

Todas las especies de tarsios están amenazadas por la destrucción de su hábitat y sus poblaciones siguen disminuyendo, pero unas tienen peor situación que otras. Es el caso del tarsio de la isla Siau (Tarsius tumpara), clasificada como “En peligro crítico de extinción” en la Lista Roja de la UICN.

El cautiverio no es una solución para los tarsios, puesto que representa un peligro en sí. Dado que son animales extremadamente solitarios y tímidos, cada uno necesita 1 hectárea de espacio y permanecer tranquilo. Si es visitado por los turistas, puede golpear su cabeza repetidamente y causar su propio deceso.

Otras amenazas son el uso de insecticidas en su hábitat natural y su caza y captura para su posterior venta como mascotas exóticas.

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