Características del sistema reproductor femenino

El sistema reproductor es el único que presenta diferencias en hombres y mujeres. Desde el punto de vista biológico, su función es producir descendencia, es decir, dar lugar a nuevos seres humanos.

Los órganos del sistema reproductor humano trabajan en conjunto para permitir que los individuos se reproduzcan sexualmente. Se trata de un sistema que aunque está presente desde que los primeros instantes de vida, madura con el tiempo, a través de un proceso que abarca varios años y que hace cambiar la apariencia física de las personas.

Desde el punto de vista biológico, la función del sistema reproductor femenino es producir descendencia en conjunto con el sistema reproductor masculino.

El sistema reproductor femenino es propio de las mujeres y su labor es dar lugar a un nuevo ser humano, sin embargo, es diferente del sistema reproductor masculino en sus partes y su funcionamiento.

Componentes del sistema reproductor femenino

Ovarios. Son dos pequeños órganos de forma ovalada, ubicados uno a cada lado del útero. Sus dimensiones son similares a las de una almendra. Producen, albergan y maduran los óvulos, que son las células sexuales femeninas.

Las mujeres nacen con ovarios, pero es hasta la pubertad cuando se “activan”, comienzan a producir hormonas y a liberar óvulos.

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Trompas de Falopio. Dos tubos que conectan los ovarios con el útero. Así, los óvulos liberados se mueven a través de las trompas de Falopio u oviductos.

Útero o matriz. Órgano muscular hueco, revestido de una capa mucosa llamada endometrio. Alberga el embrión/feto durante la gestación.

Vagina. Es un conducto tubular que conecta el útero con los genitales externos. Durante las relaciones sexuales, la vagina acoge al pene y recibe el esperma que contiene los espermatozoides.

Por otra parte, las mamas son parte de hombres y mujeres, pero solo están completamente desarrolladas en ellas. Crecen de tamaño durante el embarazo y producen leche materna, el alimento natural de los recién nacidos y bebés.

Genitales externos. La vulva consiste en las partes que cubren la entrada de la vagina o abertura vaginal. Los labios mayores y menores son dos conjuntos de pliegues situados a los lados de la abertura vaginal. El monte de Venus es un montículo graso, de piel y tejido asentado encima del hueso púbico, en la parte superior de la vulva. El clítoris es una pequeña protuberancia llena de terminaciones nerviosas, localizada dentro y entre los labios menores.

Funcionamiento del sistema reproductor femenino

El sistema reproductor de las mujeres está regulado por el ciclo menstrual, a través del cual se hace posible la fecundación y la gestación de un ser humano. Dicho ciclo tiene una duración aproximada de 28 días.

Con el inicio de la pubertad, los óvulos maduran en los ovarios de la mujer. Cada mes, alrededor del día 14 de un ciclo de 28 días o a la mitad del ciclo de una mujer, el folículo de un ovario se rompe y libera un óvulo, proceso conocido como ovulación. El óvulo tiene entre 12 y 24 horas para ser fecundado por un espermatozoide tras las relaciones sexuales, de lo contrario, comenzará a desintegrarse.

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La desintegración del óvulo y del revestimiento del endometrio da lugar a la menstruación o sangrado menstrual: si el óvulo no es fecundado, entonces sale junto con el tejido del útero y un poco de sangre, por vía vaginal, a partir del día 28. El sangrado dura normalmente de 3 a 7 días. Pero si el óvulo es fecundado en las trompas de Falopio se forma el cigoto y 24 horas después comienza a dividirse. El cigoto sigue su recorrido a lo largo de las trompas y al llegar al útero ya está convertido en una masa circular de células, llamada blastocisto, que puede implantarse en el útero. Después de la implantación, comienza el proceso de gestación. En raros casos ambos ovarios liberan un óvulo, tras lo cual cabe la posibilidad de que se produzca un embarazo múltiple, es decir, la gestación de 2 o más fetos.

Enfermedades y trastornos del sistema reproductor femenino

-Miomas. Es el crecimiento de tumores no cancerosos en el interior de la pared uterina. Se desconoce su causa, pero se han encontrado con más frecuencia en mujeres que nunca han estado embarazadas. Algunos no ocasionan síntomas, pero otros son capaces de producir dolor abdominal y menstruaciones muy abundantes.

-Endometriosis. Se presenta cuando las células del tejido del endometrio proliferan fuera del útero, incluso en algunas partes del cuerpo que no están directamente relacionadas con el sistema reproductor, como los pulmones y el corazón. Provoca fuertes dolores menstruales, abundantes hemorragias vaginales, ausencia de menstruación (amenorrea), y en ciertos casos, infertilidad.

-Cánceres. Esta enfermedad ocasionada por la multiplicación anormal de células en partes distintas de su sitio puede afectar el útero, las mamas, el cérvix y los ovarios.