Características

Una de las principales causas de muerte en los niños es el sarampión, una enfermedad infecciosa causada por un virus. Es altamente contagiosa; alrededor del 90 por ciento de las personas sin vacuna que entran en contacto con alguien enfermo de sarampión también se enferman.

Décadas atrás asolaba a gran parte de la población infantil, pero hoy es menos frecuente gracias a los esfuerzos de inmunización. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más del 95 por ciento de las muertes por sarampión ocurren en países con bajos ingresos per cápita y sistemas e infraestructuras de salud deficientes.

Parece ser una enfermedad muy antigua. En el siglo IX un médico persa escribió un relato de ella, pero fue el médico escocés Francis Home quien concluyó y sacó a la luz el origen de la enfermedad, que describió como un agente infeccioso en la sangre. Corría 1757. Tiempo después, en la segunda mitad del siglo XX, comenzó a aplicarse una vacuna segura y eficaz.

Más del 95 por ciento de las muertes por sarampión ocurren en países con bajos ingresos per cápita.

Síntomas

  • Fiebre. Generalmente es el primer síntoma que surge entre 7 y 12 días después de entrar en contacto con el virus, lo que corresponde al período de incubación. Sin embargo, los síntomas pueden manifestarse a los 10-14 días después de la exposición.
  • Tos seca.
  • Escurrimiento nasal.
  • Ojos rojos y llorosos.
  • Dolor de garganta.
  • Manchas de Koplik. Son pequeñas manchas blancas con el centro azulado y rodeadas de una coloración rojiza que se presentan en las mejillas internas, es decir, dentro de la boca. Aparecen unos 2 o 3 días después de que se desarrollan los primeros síntomas.
  • Rojizas manchas planas en la piel. Aparecen primero en el rostro, la zona detrás de las orejas y la línea del cabello, y en los siguientes días se extienden al torso, los brazos, los muslos, las piernas y los pies.
Síntomas de la sarampión.

Piel con muestra de sarampión. / Fotografía de CDC:Dr. Heinz F. Eichenwald.

Factores de riesgo

-Cualquier persona no vacunada contra el sarampión está en riesgo, pero los niños y las mujeres embarazadas son aún más vulnerables ante la enfermedad.

-Vivir en ciertas zonas de África y Asia, que es donde se produce la mayoría de los casos actuales.

-Viajar a países en vías de desarrollo o en donde todavía se producen casos de sarampión.

-Vivir en un país que está recuperándose de un desastre natural o un conflicto bélico, pues el hacinamiento y la destrucción de la infraestructura de salud son peligros que aumentan el riesgo de una infección y disminuyen la oportunidad de acceso a un tratamiento.

-Tener deficiencia de vitamina A. Quien contrae sarampión y no posee niveles adecuados de esta vitamina, experimenta síntomas más intensos.

Causas

El virus del sarampión se transmite solo de humano a humano.

El sarampión es producido por un virus de la familia de los paramixovirus, cuyos hospedadores, o seres en donde se replican, son los seres humanos, las aves y otros animales vertebrados. No obstante, el virus del sarampión se transmite solo de humano a humano.

El virus se transmite a través de las gotitas expulsadas por una persona infectada al toser, estornudar o hablar, y puede permanecer “vivo” hasta 2 horas después de su expulsión por la nariz, boca o garganta. Si un individuo inhala el virus o entra en contacto con fluidos del enfermo, se contagia.

Lo que sucede es lo siguiente:

-El virus se multiplica en la tráquea.

-El virus infecta las membranas mucosas.

-El virus se extiende hacia las demás partes del cuerpo.

-El cuerpo manifiesta los síntomas, una vez que el sistema inmunitario trata de combatir el virus.

Características del sarampión.

Manchas de Koplik en un niño con sarampión. / Fotografía de Steffen Bernard.

Complicaciones

El problema con el sarampión es que la mayoría de las muertes ocurren por complicaciones de la enfermedad, que son más comunes en los niños menores de 5 años y en adultos mayores de 20. Muchas personas desarrollan infecciones de oído (otitis media) y diarrea, los cuales son problemas menores si se comparan con otras complicaciones como la encefalitis, la bronquitis, la neumonía, la laringitis y los problemas en el embarazo.

A menudo, la inflamación del encéfalo se debe a virus, y puede desarrollarse a partir del sarampión, incluso meses después de padecer este. La neumonía, la bronquitis y la laringitis son complicaciones comunes que afectan las vías respiratorias, pero algunas otras personas desarrollan trombocitopenia, esto es, disminución de las plaquetas que ayudan a coagular la sangre. Por otra parte, si una mujer está embarazada y contrae sarampión adquiere también un riesgo de perder a su bebé o de que este nazca prematuro o con bajo peso.

Diagnóstico

Para un médico es fácil reconocer la enfermedad. Por lo regular diagnostica sarampión si encuentra las manchas de Koplik en la boca y las típicas erupciones rojizas en la piel durante el examen físico. Si quedan dudas, cabe la posibilidad de que se realice un análisis de la sangre del paciente.

La mejor medida contra el sarampión es la inmunización, pues impide que el virus enferme el cuerpo.

Tratamiento

No existe un medicamento que combata específicamente el sarampión, así como los antibióticos combaten las infecciones por bacterias. El tratamiento para aliviar la enfermedad consiste en un conjunto de medidas: beber abundante agua y otros líquidos, llevar una dieta equilibrada y suficiente en vitamina A y tomar medicamentos para bajar la fiebre. Solo en caso de que se produzca una neumonía o una infección en el oído se prescriben antibióticos, y solo el médico puede recetarlos.

La mejor medida contra el sarampión es la inmunización, pues impide que el virus enferme el cuerpo. Existe desde 1963 una vacuna segura y eficaz. Incluso, personas que no la tienen pueden recibirla hasta 72 horas después de que se han expuesto al virus, lo que evita que los síntomas sean severos. ¡La rapidez es clave!