Definición

Normalmente, el suelo y el agua contienen sales como parte de su composición. Cuando gran cantidad de sales solubles se acumulan en el suelo hasta el punto de suponer un problema para el crecimiento de las plantas, se dice que existe salinización.

Este inconveniente ocurre en numerosas regiones del mundo, pero las más afectadas tienden a ser aquellas de ambiente semiárido (como en Asia central) en las que la tasa de evaporación es alta y se utiliza una gran cantidad de agua para el riego agrícola. La salinización puede ser primaria, si ocurre por procesos naturales, o secundaria, cuando es causada por actividades humanas.

Desde el punto de vista ecológico, la salinización corresponde a un problema medioambiental que, si no se controla, conduce a la desertificación del suelo. En un suelo con salinización puede advertirse crecimiento de plantas altamente tolerantes a la sal, plantas de aspecto poco saludable, capas secas gruesas de materia blanca, rayas y manchas en el suelo y humedad inusual.

Causas

Existen varios factores que ocasionan la acumulación de sales solubles de sodio, calcio, potasio, magnesio y otros elementos en el suelo. En general, cualquier factor que afecta el equilibrio de agua del suelo es capaz de modificar el movimiento de las sales y su concentración, y provocar salinización.

La salinización primaria o natural generalmente se debe a la descarga continua y frecuente de agua subterránea de alta salinidad, que a largo plazo afecta el suelo. Por otra parte, la salinización secundaria o artificial es resultado de varios tipos de intervenciones humanas; por lo regular el riego agrícola es la principal causa de salinización en el mundo.

La salinización corresponde a un problema medioambiental que si no se controla conduce a la desertificación del suelo.

En principio, el agua de riego contiene sales disueltas, pero esto no es el causante directo pues un suelo saludable es capaz de tolerar la sal y evitar su acumulación. En realidad, la acumulación de sales en el suelo de una región es favorecida por escasas precipitaciones a lo largo del año, una alta tasa de evaporación y un alto nivel freático.

Debido a lo anterior es que la salinización es más común en regiones semiáridas, en donde los cultivos son regados pero también el clima ocasiona que el líquido del suelo se evapore veloz y continuamente, dejando los residuos sólidos depositándose con rapidez. También contribuyen unas malas condiciones de drenaje en las tierras de cultivo. Son varios factores que confluyen y favorecen la aparición del problema.

En muchas zonas semiáridas, la salinización tiene lugar, sobre todo, alrededor de cuerpos de agua poco profundos situados a baja altitud, en la base de laderas y en los límites de las depresiones y de las vías de desagüe. No obstante, hay que recalcar que no es exclusiva de sitios áridos o semiáridos, pues incluso en regiones de climas más húmedos puede desarrollarse si no hay un cuidado del suelo y los cultivos.

Efectos

Uno de los efectos directos de la salinización: la pérdida de la capacidad de las plantas para absorber agua del suelo. Cuando esto ocurre grandes hectáreas de cultivos afectan su rendimiento, se pierden o bien, el suelo no puede usarse para sembrar cultivos alimentarios. Las pérdidas agrícolas y económicas llegan a ser muy altas, sin pasar por alto el daño que se genera en el suelo y la afectación al medio ambiente. Sin plantas, sin nutrientes y a merced del viento y la lluvia, el suelo queda expuesto, puede erosionarse y, a largo plazo, desertificarse.

Una vez que un suelo está salinizado su degradación química y física no tiene marcha atrás.

Posibles soluciones

Existen algunas formas de mejorar el suelo y eliminar el exceso de sales, básicamente por medio de la gestión del agua y de mejoras en la actividad agrícola que reducen la concentración de sodio, potasio, magnesio, calcio, etcétera. Ya en muchas regiones se realiza mediante la aplicación de abundante agua (lixiviación) sobre la superficie, y su drenado mediante un sistema artificial de drenaje subterráneo. De esta forma las sales del suelo son llevadas hacia abajo junto con el agua y eliminadas por el drenaje. Asimismo, también se evita que las sales alcancen un nivel cercano al de las raíces de las plantas.

Otras formas de control de salinidad del suelo incluyen cultivar plantas de raíces profundas que absorben agua a mayor profundidad y utilizar desechos de plantas y forraje en los cultivos para aumentar la materia orgánica en el suelo y mejorar la retención de agua, de modo que la evaporación sea menor.

Por desgracia, una vez que un suelo está salinizado su degradación química y física no tiene marcha atrás, por lo que es muy importante ponerle freno antes de que sea demasiado tarde.

En corto

-De acuerdo con un estudio cuyo autor principal es Manzoor Quadir, del United Nations University Institute for Water, todos los días se pierden unas 7.7 millas cuadradas de tierra en zonas áridas y semiáridas, debido a la salinización.

-En un suelo salinizado hay alta conductividad eléctrica.

 

 

 

Fuentes

https://en.wikipedia.org/wiki/Soil_salinity

http://people.oregonstate.edu/~muirp/saliniz.htm

http://www.fao.org/docrep/R4082E/r4082e08.htm

https://www.cdfa.ca.gov/agvision/docs/soil_salinization.pdf

https://www.gov.mb.ca/agriculture/environment/soil-management/soil-management-guide/soil-salinity.html

http://www.smithsonianmag.com/science-nature/earths-soil-getting-too-salty-crops-grow-180953163/?no-ist