Características

En algunas partes del mundo se le conoce como sarampión alemán. Es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus, que se reconoce por una erupción en la piel en forma de pequeñas manchas rosadas o rojas. Generalmente se trata de una infección leve en las personas, pero es muy peligrosa para los fetos.

Siglos atrás era una enfermedad relativamente común, pero en la actualidad ha sido erradicada de muchos países gracias a las vacunas disponibles. Antes de la introducción de estas, afectaba principalmente a los niños.

Algunos casos de rubéola se presentan sin síntomas y la enfermedad puede pasar desapercibida, pero en la mayoría de los casos el virus se incuba durante unas 2 o 3 semanas y posteriormente el cuerpo manifiesta los síntomas.

Se trata de una infección leve en las personas, pero es muy peligrosa para los fetos.

Síntomas

  • En el 50-80 por ciento de los casos se produce una erupción en la piel. Comienza en el rostro y cuello y después se extiende hacia el resto del cuerpo. Dura alrededor de 1-3 días.
  • Fiebre ligera.
  • Dolor de cabeza.
  • Congestión o secreción nasal.
  • Ojos rojos o inflamados.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Náuseas.
  • Malestar general.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos alrededor de la cabeza y el cuello.
  • En pocos casos: hematomas (moretones).

Factores de riesgo

-No estar vacunado contra la rubéola.

-Viajar o vivir en regiones donde la enfermedad todavía está presente.

-Ser niño. La enfermedad es más frecuente entre los niños pequeños. Los adultos jóvenes son otro grupo poblacional frecuentemente afectado, por detrás de los niños.

-Trabajar en el cuidado de niños.

-Ser trabajador de la salud (aquellos que laboran en clínicas, centros de salud, etcétera).

Síntomas de la rubéola.

Niño con rubéola. / Autor de la imagen: CDC.

Causas

La rubéola es causada por un agente patógeno: un virus que pertenece al género Rubivirus y a la familia Togaviridae; por lo tanto, se trata de un togavirus. Los seres humanos son su único reservorio, es decir, huésped.

Se transmite de persona a persona por contacto directo con las secreciones nasales o de la garganta de una persona enferma, o por la inhalación de gotitas que flotan en el aire después de ser expulsadas por un enfermo al toser, estornudar o hablar. Lo más común es que se transmita por la vía respiratoria.  El virus se propaga por el cuerpo al cabo de 5-7 días.

2-3 semanas después de la infección, la persona comienza a manifestar síntomas de rubéola, aunque estos no duran muchos días. El período en el que es más contagiosa es durante el primer y quinto día después de que aparece la erupción.

Se transmite de persona a persona por contacto directo con las secreciones nasales o de la garganta.

Complicaciones

Debido a que es una infección usualmente leve, la rubéola no tiene complicaciones muy graves. El dolor articular se presenta sobre todo en las mujeres, y puede extenderse hasta un mes. Otras personas desarrollan infección del oído medio y unas más, muy pocas en realidad, encefalitis. Esta última es una inflamación del cerebro, y puede ser mortal si no se recibe tratamiento médico.

Las complicaciones más graves se producen si la rubéola es contraída por una mujer embarazada, especialmente dentro de los 3 primeros meses de embarazo. Si esto sucede, el virus es capaz de afectar los órganos del feto y ocasionar graves daños, como un aborto involuntario e incluso malformaciones o defectos congénitas. Estos últimos pueden ser sordera, ceguera, discapacidad intelectual, daño del hígado, defectos cardíacos y alteraciones en el crecimiento.

Se conoce como Síndrome de rubéola congénita al que se desarrolla en un feto cuya madre se infectó con el virus durante su primer trimestre de embarazo. Los bebés infectados con rubéola pueden seguir expulsando el virus durante 1 año.

Diagnóstico

Puede resultar un poco difícil diagnosticar la rubéola, toda vez que los síntomas se parecen a los de otras enfermedades como el sarampión. Por eso, además de un examen físico se requiere realizar una prueba de laboratorio como un análisis de sangre o un cultivo de las secreciones de la nariz o garganta para saber si hay anticuerpos contra la rubéola y para saber qué virus se encuentra en el cuerpo.

Tratamiento

No hay un tratamiento específico para la rubéola, aunque los médicos pueden prescribir medicamentos para bajar la fiebre y aliviar otros síntomas. En la rubéola, la clave es la prevención, que se logra mediante la inmunización. Esta no es más que la aplicación de la vacuna, que se basa en una cepa viva pero atenuada del virus y que se inyecta en una persona a fin de que no desarrolle la enfermedad en un futuro. Con una sola dosis, la persona es inmune durante toda o casi toda su vida.

Es muy importante que las mujeres embarazadas estén vacunadas; de lo contrario, si se enferman puede recibir anticuerpos que ayudan a luchar contra la infección y a aliviar los síntomas de la enfermedad. No obstante, esto no impide que el bebé pueda sufrir el síndrome de rubéola congénita. Por su parte, todos los niños deben recibir dosis de la vacuna.