Características de la función de reproducción

La reproducción es la función de los seres vivos que permite la continuidad de las especies y la multiplicación de los seres vivos en los ecosistemas. Cabe decir que la reproducción no es elemental para que un individuo sobreviva, pero sí para que una especie permanezca en la tierra.

Los organismos pueden reproducirse de diversas maneras, pero en general se distinguen dos tipos de reproducción: sexual y asexual. La primera implica la búsqueda de una pareja y contacto sexual con ella, debido a que la unión entre los gametos masculino y femenino da lugar a un embrión que será la cría o el bebé de los individuos de la especie. La reproducción asexual es efectuada en organismos que no necesitan una pareja para tener descendencia, no necesitan aparearse y en cambio se reproducen por métodos como la división o la gemación.

Los organismos pueden reproducirse de diversas maneras, pero en general se distinguen dos tipos de reproducción: sexual y asexual.

Aquellos organismos que se reproducen de forma sexual cuentan con un sistema reproductor especializado, como en el caso de los seres humanos.

La reproducción en los seres humanos

Los seres humanos se reproducen naturalmente de forma sexual. Para ello, los hombres y las mujeres poseen un sistema reproductor con órganos y tejidos especializados, que difieren según el género. En las mujeres, los ovarios producen los óvulos, que son las células sexuales o gametos femeninos. Los gametos de los hombres son los espermatozoides, elaborados en los testículos. Ovarios y testículos constituyen las gónadas humanas, es decir, los órganos que producen los gametos.

La fecundación es el proceso mediante el cual el óvulo de la mujer y el espermatozoide del hombre se unen. Como cada gameto posee la información genética propia de su “dueño”, la unión producirá un ser vivo con una combinación genética de sus padres.

Desarrollo-embrion-humano

Después de que un solo espermatozoide logra introducirse al óvulo, se forma un cigoto que se divide subsecuentemente horas después de la fecundación, moviéndose desde las trompas de Falopio hasta llegar al útero. Posteriormente se forma un embrión que se desarrolla paulatinamente y que comienza a denominarse feto desde la novena semana después de la fecundación, es decir, a partir del tercer mes.

Durante el proceso de desarrollo del feto, se dice que la mujer está embarazada; esto significa una serie de cambios físicos y hormonales entre los que destaca la interrupción de la menstruación, el agrandamiento de las mamas y el aumento del volumen del abdomen. Mientras tanto, el feto gana peso y desarrolla todos sus órganos. Durante el mes 7 el crecimiento disminuye en cuestión de rapidez, ya que abarca un amplio volumen del cuerpo de la madre.

En algunos casos se producen nacimientos a los 7 u o meses de embarazo, pero lo más usual es que el período de gestación humano dure unos 9 meses. Contracciones uterinas inician el parto, mediante el cual el bebé nace por la vagina y respira por primera vez.

Las mujeres pueden dar a luz 2 o 3 bebés por parto, pero son más comunes los nacimientos de un solo bebé. En pocos casos se han producido partos de 4, 5, 6 o más bebés.

La reproducción en los animales

Los animales pueden reproducirse de forma sexual y asexual. La forma sexual funciona de modo básicamente igual al de los seres humanos, aunque claro, los períodos de gestación, las estructuras en donde se fecunda y nace una cría y los hábitos reproductivos varían de acuerdo con la especie. Los mamíferos alcanzan la madurez sexual a una edad determinada, entran en período de estro (celo) y se aparean sexualmente; el macho deposita el esperma en la cloaca o vagina de la hembra y se produce la fecundación. Semanas o meses después la cría nace por vía vaginal o por el órgano propio de la especie.

Animales como la estrella de mar se reproducen asexualmente: si una de sus extremidades se separa de su cuerpo comienza a desarrollarse una nueva estrella.

Otros animales efectúan una fecundación externa. Si bien el macho produce esperma y la hembra produce huevos, ella los libera, generalmente en el agua, y el macho libera los espermatozoides de forma externa para que fecunden los huevos.

Animales como la estrella de mar se reproducen asexualmente, pues si una de sus extremidades se separa de su cuerpo comienza a desarrollarse una nueva estrella. La reproducción asexual produce copias idénticas del organismo original, algo así como “clones” puesto que la información genética se desprende de un solo organismo.

accouplement manchot empereur

Reproducción sexual entre dos pingüinos

Métodos asexuales son los siguientes:

Partenogénesis. Los óvulos de las hembras no son fecundados, sino que producen crías por medio de la meiosis.

Hermafroditismo. Los organismos producen óvulos y esperma. Algunos fecundan sus óvulos con su propio esperma pero si existe una pareja disponible pueden reproducirse sexualmente.

Hermafroditismo secuencial. Producen óvulos durante una parte de su vida y esperma en otra, no al mismo tiempo.

Gemación. Los descendientes se desarrollan a partir de yemas que se desprenden del cuerpo del progenitor y que crecen de forma independiente.

División. Algunos animales como los platelmintos simplemente se dividen en dos, comenzando por la cabeza.

La reproducción en las plantas

Las plantas terrestres se reproducen de forma asexual y sexual, siendo esta última modalidad exclusiva de las plantas superiores (con flores, semillas y frutos).

Las briofitas, incluidos los musgos, se reproducen a partir de esporas formadas por meiosis, que da lugar al gametofito, donde se producen los órganos sexuales masculino y femenino. Los órganos originan gametos masculinos llamados anterozoides y femeninos llamados arquegonios. Entonces los anterozoides fecundan a los arquegonios y se crea un esporofito sobre el gametofito. Las células del esporofito producen esporas que por acción del viento son transportadas; al caer a un lugar húmedo germinan y producen un nuevo gametofito.

Las pteridofitas son plantas vasculares que también se reproducen gracias a esporas que si caen sobre un terreno lo suficientemente húmedo, pueden germinar y originar un gametofito.

Por su parte, las cormofitas o plantas superiores se reproducen sexualmente. El órgano reproductor masculino es el androceo y produce anterozoides, y el órgano femenino es el gineceo. Cada gameto se origina por medio de meiosis. Para que una nueva planta tenga lugar, es necesaria la fecundación, es decir, la unión de ambos gametos. Posteriormente se produce un cigoto que origina un embrión. Dado que las plantas no pueden transportarse por sí mismas, la fecundación implica polinización.