Algunas especies no necesitan una pareja del sexo opuesto para reproducirse exitosamente. En estos casos se producen crías sin la unión de gametos femeninos con los masculinos, por lo que la descendencia resulta una copia del progenitor en términos anatómicos y genéticos en tanto no existe otro individuo con el que se combine la información genética. Sucede lo mismo con muchas plantas, a pesar de que las estructuras son diferentes y pertenecen a un reino distinto.

La reproducción asexual se caracteriza por la producción de descendencia sin la necesidad de fusionar gametos femeninos con gametos masculinos.

Reproducción asexual en animales

En el reino Animalia la reproducción asexual no está tan extendida como la reproducción sexual pues la mayoría de los vertebrados posee un sistema reproductor masculino o femenino. La reproducción asexual ocurre generalmente en animales invertebrados y en las ascidias, que son animales del subfilo Urochordata y cercanos a los vertebrados.

La reproducción suele ocurrir en animales que viven en condiciones difíciles o de forma aislada, por lo que la consecución de una pareja es un asunto complicado. Para compensar esto, ponen decenas, cientos o millones de huevos o se dividen varias veces. Por ende, estos animales suelen tener un mayor número de descendientes pero éstos son más vulnerables a las enfermedades debido a la escasa variedad en sus genes.

Las siguientes son formas de reproducción asexual:

Gemación

Un organismo progenitor, como una esponja marina o anémona, desarrolla unas prominencias llamadas yemas. Éstas crecen y con el tiempo llegan a desprenderse, formándose así un nuevo ser. En otras ocasiones los descendientes no se separan y crecen junto al progenitor, hecho que puede dar lugar a una colonia.

Fragmentación

Común en estrellas de mar y poliquetos marinos, consiste en la división del progenitor para dar lugar a un nuevo individuo. Por ejemplo, los platelmintos comienzan a escindirse separándose primero por la cabeza, así que cuando se separan son ya prácticamente dos gusanos marinos.

Partenogénesis

La hembra tiene crías sin que sus óvulos hayan sido fecundados. En vez de eso los óvulos experimentan  una meiosis y nacen crías ligeramente diferentes a la madre. La partenogénesis ha ocurrido de forma extraordinaria en algunos vertebrados, como los varanos de Komodo.

Hermafroditismo

En este caso, un individuo sí posee órganos sexuales masculinos y femeninos y es capaz de producir óvulos y espermatozoides al mismo tiempo. No todos los animales son hermafroditas y otros pueden serlo cuando existen pocas oportunidades para aparearse con otro individuo. En estos casos pueden fecundar sus óvulos con su propio esperma.

Hermafroditismo secuencial

De nuevo, un animal puede producir óvulos y esperma, pero no ambos al mismo tiempo. Algunos contienen esperma durante su juventud y otros producen óvulos cuando llegan a una edad avanzada.

Reproducción asexual en plantas

La reproducción asexual de las plantas puede ser efectuada de modo natural, o artificial si la manipulación procede del hombre. De cualquier modo la reproducción asexual no implica la unión de un gameto masculino con el de un gameto femenino. En vez de ello las plantas efectúan diversos métodos para dar origen a nuevas plantas: por yemas, por estolones, por rizomas, por tubérculos, por bulbos y hasta por injertos.

Por ejemplo, la planta de la fresa desarrolla unos tallos horizontales que al crecer pueden rozar el suelo y eventualmente echar raíces que originan nuevos pies de plantas independientes unos de otros. Además, tubérculos como la papa (patata), que son en realidad tallos subterráneos, pueden desarrollar otras plantas a partir del crecimiento de yemas.

Reproducción asexual en hongos

La mayoría de los hongos, ya sean las clásicas setas o aquellos microscópicos, se reproducen por medio de esporas. Los hongos primitivos que se encuentran en el medio acuático desarrollan esporas con flagelos que les ayudan a desplazarse y originar nuevos hongos.

La conidióspora es un tipo de espora que se origina por gemación en un extremo de la hifa. La mayoría de las esporas son muy ligeras y fáciles de transportar por el viento. Si la conidióspora es transportada y cae en un terreno húmedo, es propensa a germinar y desarrollar un micelio que crecerá hasta transformarse en un hongo.

Otros hongos se reproducen cuando el micelio se fragmenta y cada porción se convierte en un micelio nuevo que da lugar a un hongo, en un proceso similar al de los brazos de las estrellas de mar. Por otra parte, un fragmento de hifa en un lugar con las condiciones de humedad necesarias simplemente empieza a crecer y origina un micelio nuevo.