Características de la función de relación

Es la capacidad de los seres vivos de relacionarse con el medio en el que viven. Es una necesidad básica conocer el entorno que los rodea para así poder adaptarse a los cambios que continuamente suceden con el correr del tiempo.

Dicho lo anterior, cabe aclarar que no existe un ser vivo completamente aislado y que no establezca relación con su medio ambiente o con otros seres vivos, pues la relación es vital para su propia supervivencia y para el funcionamiento y equilibrio de los ecosistemas.

La relación es la capacidad de los seres vivos de relacionarse con el medio en el que viven.

La función de relación implica la interacción de las especies con miembros de su mismo grupo social, especie y con otros individuos diferentes a ellos. Un acto de relación puede basarse en el contacto físico o visual y en general, en varios tipos de interacción.

En este sentido, todos los animales e incluso las plantas son capaces de percibir los estímulos externos e internos y de responder a ellos. Para ello, los animales cuentan con sistema nervioso y sistema endocrino, además de una variedad de receptores en los órganos de los sentidos.

La función de relación en los seres humanos y los animales

El sistema nervioso basa su funcionamiento en la percepción de los estímulos y en la respuesta a éstos.

Para la recepción de los estímulos es necesario un receptor, dícese de la estructura con factibilidad para detectar un cambio en el entorno. Una vez que esto sucede, la señal viaja a través de un conductor, normalmente un nervio, hasta el centro de coordinación, que suele ser un cerebro. Éste recibe la información percibida por los receptores, la procesa y envía una respuesta al órgano encargado de proveerla, llamado efector.

La relación es vital para su propia supervivencia y para el funcionamiento y equilibrio de los ecosistemas.

La respuesta puede ser con base en un músculo o en una glándula, puesto que existen respuestas que implican movimiento y otras que implican la secreción de hormonas o enzimas. Si una célula receptora se aleja del estímulo se considera una respuesta negativa, pero si se acerca es positiva. Un conjunto de respuestas constituye un comportamiento.

Tipos de interacción

Neutralismo. La especie interactúa pero sus actividades no afectan a otro individuo. No existe ningún efecto positivo ni negativo.

Comensalismo. Un organismo se beneficia de otro organismo, pero éste no se ve perjudicado ni beneficiado.

Mutualismo. En este caso, dos organismos se relacionan de tal manera que ambos se benefician. El ejemplo más claro es el de la polinización de las flores, donde el ave o insecto se alimenta del néctar a la vez que transporta y deposita el polen necesario para que exista fecundación.

Amensalismo. Un organismo se perjudica mientras que el otro no es afectado en algún modo.

Parasitismo. Un organismo se beneficia y el otro se perjudica. Ejemplos de parasitismo son variados, pero puede mencionarse el de las pulgas que se alimentan de la sangre de un individuo, que puede llegar a enfermar y hasta morir.

Competencia. Dos organismos opuestos aspiran a una misma cosa, pero la condición física de uno se reduce por la presencia del otro organismo.

La función de relación en las plantas

Para las plantas es imposible trasladarse por sí mismas. A diferencia de los animales, carecen de un sistema nervioso y de cerebro para procesar los estímulos externos, pero son capaces de responder ante el ambiente. Los vegetales pueden mantener los tipos de interacción descritas anteriormente, ¿has visto alguna planta parasitada? ¿Y qué me dices de la polinización? Si colocas una maceta con una planta rastrera cerca de una ventana pero de manera que no le llegue directamente la luz solar, observarás cómo la planta crece en dirección a la ventana, en busca de energía luminosa.

Se llama tropismo al movimiento direccional de un ser vivo, a menudo observado en las plantas. Se trata de una respuesta a estímulos del medio ambiente, que depende de la dirección del estímulo. El ejemplo de la planta en busca de luz corresponde a un fototropismo. Un fenómeno similar es el hidrotropismo, pero en vez de dirigirse hacia la luz, la planta busca el agua.