¿Qué es el Lupus? Causas, Síntomas y Tratamiento.

El lupus

El lupus eritematoso, mejor conocido simplemente como lupus, es una enfermedad inflamatoria crónica autoinmune donde el sistema inmunológico ataca tejidos y células sanas en vez de atacar virus y bacterias.

Existen alrededor de 40 enfermedades clasificadas como parcial o totalmente autoinmunes, las cuales pueden estar limitadas a un solo órgano y recibir el término de enfermedades autoinmunes órgano-específicas, o bien, cuando el antígeno se encuentra de manera dispersa y el ataque ocurre a varios órganos, hablamos de enfermedades autoinmunes sistémicas. En el caso del lupus, es la más sistémica de las enfermedades autoinmunes.

Tipos de lupus.

Existe más de un tipo de lupus y este se determina por medio de un diagnóstico (que explicaremos más adelante).

El más común es el lupus eritematoso sistémico (LES), el cual afecta varios órganos.

El lupus eritematoso discoide (LED) se refleja a través de la piel por medio de un sarpullido. Esta inflamación dérmica es de evolución crónica y ocurre mayormente en zonas expuestas a los rayos solares, pero puede extenderse a zonas no expuestas a la luz.

El lupus eritematoso cutáneo subagudo (LECS) El 50% de los pacientes presentarán signos de LES, mientras el resto la enfermedad quedará aislada en la piel. Las lesiones o llagas presentan morfología variada y aparecen en partes expuestas al sol.

lupus

El lupus eritematoso cutáneo agudo (LECA) acompaña al LES y también se caracteriza por afectar la piel, especialmente la del rostro y el tronco, pero no se descartan las extremidades. Las lesiones son fugaces y no dejan cicatrices residuales.

El lupus secundario, igual llamado lupus eritematoso inducido por fármacos (LIF), se origina por el uso de algunos medicamentos.

El lupus neonatal (LEN) es poco común y afecta al feto y al recién nacido. Se adquiere por vía transplacentaria.

El lupus eritematoso juvenil hace referencia al tipo de lupus que afecta a niños y adolescentes menores de 16 años.

Causas del Lupus.

Su aparición está posiblemente relacionada con la existencia de diversos factores genéticos, hormonales y ambientales. No obstante, la etiología del lupus es aún desconocida a pesar de los esfuerzos científicos por conocer más a fondo la enfermedad.

El hecho de que pueda presentarse en varios miembros de una misma familia, en un amplio rango de edad, con síntomas diversos y con pruebas de que medicinas, cambios hormonales y factores en el ambiente pueden influir pero tampoco son determinantes, la convierten en una enfermedad difícil de descifrar.

Los factores ambientales que pueden influir son: excesivo estrés, infecciones por microorganismos y luz ultravioleta.

Afectaciones.

El lupus puede afectar varias partes del cuerpo, tanto externas como internas como articulaciones, piel, corazón, riñones, pulmones, vasos sanguíneos y cerebro.

Síntomas del lupus.

Los síntomas varían en cada persona dependiendo de su tipo de lupus, pero de manera general, presentan:

  • Dolor en las articulaciones.
  • Dolor muscular.
  • Inflamación de las arterias.
  • Manifestaciones cutáneas, especialmente sarpullido y “alas de mariposa” en el rostro.
  • Fiebre de varias semanas.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Caída de cabello o alopecia.
  • Hinchazón en piernas y alrededor de los ojos.
  • Úlceras en la boca.
  • Cansancio extremo (astenia).
  • Dedos pálidos por el frío (Fenómeno de Raynaud).
  • Sensibilidad a los rayos solares.
  • Dolor en el pecho al respirar profundamente.
  • Glándulas inflamadas.
  • Mareos.
  • Dolores de cabeza.
  • Anemia.

Los tres últimos síntomas son los menos frecuentes.

No todos los síntomas aparecen de forma simultánea. Por lo general, se manifiestan lenta y progresivamente en semanas, meses o años.

Factores de riesgo y afectación mundial.

Se trata de una enfermedad de distribución mundial que afecta a todas las razas y poblaciones, aunque no con la misma regularidad. No es una enfermedad muy frecuente y en el caso de los niños, se diagnostica anualmente un promedio de 5 casos por cada millón.

Los estudios epidemiológicos demostraron que la aparición y evolución de esta enfermedad está influenciada por la etnia, sexo y edad. Afecta a todas las razas pero es más predominante en la raza negra, con una fuerte incidencia en asiáticos, hispanos, indígenas americanos y aborígenes de Australia, siendo las mujeres más vulnerables que los hombres.

Se observó que es más frecuente en individuos del sexo femenino en edad fértil, entre los 15 y los 45 años. Las niñas también entran en las estadísticas, pues estas son afectadas 4.5 veces más que los niños.

Nivel de contagio y riesgo de heredarlo.

No es contagioso y tampoco se transmite de persona a persona.

Hablando de genes, el lupus no es hereditario, sin embargo, los hijos de personas con la enfermedad podrían heredar algún factor genético que puede predisponer a su desarrollo. Esto no significa que los hijos lo padecerán, sino que son más propensos.

En el caso de gemelos, el lupus puede presentarse en uno solo. Solo existe el 30 por ciento de probabilidad que se desarrolle en ambos, lo que confirma que el origen de la enfermedad no está relacionado solo a los genes.

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Diagnóstico.

Debido a la variedad de síntomas y causas no determinadas, el diagnóstico puede ser difícil. No existe una prueba única para detectar el lupus en una persona. Por lo general, se utilizan varias pruebas, como revisión de historial médico, revisión de síntomas, análisis de sangre y biopsias, entre otras.

La prueba de anticuerpos antinucleares (ANA) se solicita para detectar trastornos autoinmunes que suelen afectar tejidos y órganos. Por eso razón, ANA es uno de los exámenes más útiles y disponibles para diagnosticar lupus, aunque tampoco los médicos pueden determinar que una persona padece la enfermedad al tener un resultado positivo. La prueba ANA también detecta enfermedades del tejido conectivo, reacciones ante medicamentos, lepra, paludismo, enfermedades del hígado, entre otras.

El lupus se detecta más fácilmente en personas que presentan muchos síntomas, ya que con esto el médico será más acertado en su diagnóstico y tratamiento.

Tratamientos y cura.

El lupus no tiene cura y es potencialmente grave. Es una enfermedad crónica que tiene que ser controlada con tratamientos que reduzcan síntomas y mantengan el buen funcionamiento del organismo. Estos tratamientos deben ser valorados por un médico.

Del daño producido en los órganos dependerá el tratamiento asignado y la evolución satisfactoria de la salud del paciente. Algunos medicamentos pueden ser más agresivos que otros de acuerdo al grado y tipo de lupus.

A pesar de ello, una persona con lupus puede tener una buena calidad de vida.

La vida de un paciente con lupus.

Una persona con lupus tendrá períodos donde la enfermedad se haga muy evidente y otros períodos de total calma.

Presentará episodios de debilidad y tristeza, por lo que los familiares y personas que rodean al paciente deben ser comprensivos y positivos. Psicólogos y grupos de apoyo pueden ayudar a aliviar el estrés, preocupación y señales de depresión.

Tendrá que evitar las exposiciones solares directas y aplicarse protector solar de uso dermatológico todos los días, además de cuidarse para evitar infecciones, ya que podrían complicarse ante órganos con deficiencias.

Su dieta debe ser cuidadosa y ser supervisada por un profesional.

Un niño podría tener dificultad para memorizar, concentrarse y relacionarse dentro del colegio. Se recomienda que los niños no asistan durante las manifestaciones más fuertes de la enfermedad y en caso de que sean muy frecuentes, será necesario elaborar un plan educativo más adecuado.

Deben tener sus vacunas al día para evitar contraer infecciones y enfermedades que podrían volverse letales. El médico es quien decidirá qué vacunas son aptas para cada paciente.

El embarazo en mujeres diagnosticadas con lupus es de alto riesgo; sin embargo, la mayoría no tiene complicaciones. Ante todo, es importante seguir las indicaciones del médico.

¿Se puede prevenir el lupus?

Todos somos candidatos a portar alguna enfermedad. No obstante, una buena alimentación (acuda a un nutricionista), buenos hábitos de vida como no beber en exceso, no fumar, no usar otros tipos de droga y tener actividad física constante, va a prevenir inflamaciones y deficiencias en el organismo que puedan derivar en lupus o en cualquier otra enfermedad.

Ante factores de riesgo tan amplios, llevar una vida equilibrada con una alimentación balanceada es la mejor manera de que el lupus no sea parte de nuestra realidad.

Fuentes

Ricard Cervera, Lucio Pallarés. Epidemiología y clasificación del lupus eritematoso sistémico. MARGE BOOKS, 2008.

Gutiérrez Martín et al. (2006) Lupus eritematoso sistémico para médicos de atención primaria. Universidad de Oviedo.

https://www.niams.nih.gov/es/informacion-de-salud/lupus

http://www.sap.org.ar/docs/comunidad/comu91_lupus.pdf

http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/folia/Vol13_N1/lupus_eritematosos.htm

https://www.hospitalesangeles.com/saludyvida/padecimientos/articulo.php?id=2650

Imagenes cortesía de Openstax y DoktorInternet Wiki Commons.