Lo anterior explica por qué a gran cantidad de personas le es indiferente este tema. La sociedad no es educada para cuidar y respetar lo que no nos pertenece, porque aunque podemos domesticar a la fauna y lograr que ejecute acciones de acuerdo con nuestros deseos o necesidades, la posibilidad no implica una obligación y mucho menos una pertenencia. Nunca nada ni nadie regaló a los animales.

Algunos (más bien muchos) piensan: “Si somos más inteligentes que los animales, ¿por qué no utilizarlos para nuestro beneficio, por el bien de la humanidad?” Este “sacrificio” por el bien de la humanidad provoca sufrimiento y dolor físico a las especies. Dejemos de lado por ahora el tema del consumo de carne y pensemos en las especies utilizadas en laboratorios como experimentos que prueban la eficacia de productos cotidianos. ¿En verdad es más importante probar que una barra de labios es indeleble que dejar viva a la cobaya?

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Sin embargo, la cuestión se piensa más cuando nos enteramos que se realizan experimentos para saber si la cura del SIDA se logra con alguna sustancia que se prueba en ratas. Nos olvidamos que se trata de seres vivos como nosotros y merecen vivir sin la injerencia humana. Claro está, temas tan delicados como este necesitan un estudio y reflexión más profundos de lo que se expone aquí.

Reino: Animalia. Organización celular: Eucariota y pluricelular. Nutrición: Heterótrofa. Metabolismo: Aerobio. Reproducción: Sexual/partenogénesis.

El beneficio de proteger a los animales no es único, y hay que tomar en cuenta que su bienestar nos produce bienestar, y no sólo físico o mental. Pues bien, resumamos las 3 razones principales de la protección:

-Beneficio ecológico.

Ésta es la razón más inmediata. Es importante comprender que la naturaleza es una suerte de interconexiones que conforma un todo, y la falta de un elemento en ella rompe la conexión con otro elemento y se producen fallos. Como un sistema. Por eso, la extinción o escasez de especies en un ecosistema afecta no sólo a dichas especies, sino a los animales que se alimentan de ellas y a las plantas que aprovechan el esparcimiento de las semillas, por ejemplo. La extinción natural se produce en el transcurso de muchísimos años, en un tiempo normalmente suficiente para que se produzcan las adaptaciones necesarias para sobrevivir. Por el contrario, la extinción abrupta toma por sorpresa a los seres vivos y afecta sus posibilidades de supervivencia.

-Beneficio a la sociedad humana.

Estrechamente ligada a la primera razón, se refiere a la preservación del género humano en civilización. Los fenómenos naturales son por obvias razones naturales y normales, no obstante, aquellos como la lluvia ácida, las inundaciones o las sequías en un nivel anómalo son consecuencia directa o indirecta de los malos manejos de la fauna, pues los efectos de una fractura ecológica afecta hasta las poblaciones humanas.

-Beneficio al género humano.

En los animales, la acción procede de un estado fisiológico. En cambio, el hombre guía su conducta de acuerdo con su raciocinio, lo que le otorga el poder de tomar decisiones que le permiten vivir bien y mejor. Si pensamos racionalmente, preservar y cuidar la fauna salvaje y doméstica evita desequilibrios ecológicos que pueden afectar la vida del hombre, pero también eleva su calidad humana desde el punto de vista ético. No es adecuado tratar mal a quienes son diferentes en forma, habilidades o inteligencia. No es adecuado considerarlos inferiores. No es adecuada su utilización, su manipulación ni nuestra diversión a costa de su sufrimiento. Los animales merecen respeto por el hecho de ser seres vivos que coadyuvan a la existencia humana. Admirarlos nos hace sentir bien, nos produce alegría e incluso mejora nuestra vida en múltiples ámbitos.

Quizá nuestra posición actual no nos permita proteger en un grado sumo a los animales. Pero, como siempre se aconseja, es importante comenzar por las acciones más pequeñas, por las posibilidades más accesibles que impliquen un verdadero esfuerzo. Podemos comenzar con la concienciación social, que mucha falta nos hace.