¿Cómo se percibe el mundo?

La respuesta está básicamente en los sentidos. Sí, esas 5 palabras que seguramente aprendiste en tu paso por la educación elemental: vista, oído, olfato, gusto y tacto. No están ahí por casualidad, sino que te ayudan a descubrir el mundo y a estar alerta ante cualquier elemento que te ponga en peligro. El tacto es quizá el sentido más complejo, pues no recibe únicamente el estímulo del contacto físico, sino también el de la presión, la vibración y la temperatura.

Pero primero, ¿qué es la percepción? Es cualquier forma de recibir imágenes, impresiones, sensaciones y estímulos del medio ambiente por medio de uno o varios sentidos. Los ojos, la lengua, el oído, la piel y las fosas nasales cuentan con receptores que envían impulsos nerviosos hacia el cerebro para que este procese el mensaje y envíe una respuesta.

La percepción es cualquier forma de recibir imágenes, impresiones, sensaciones y estímulos del medio ambiente por medio de uno o varios sentidos.

Por lo general, las personas no gozan del dolor físico, pero este es importante en tanto indica problemas más graves en el cuerpo. Por ejemplo, un intensísimo dolor de cabeza puede sugerir un accidente cerebrovascular. De modo similar, el olor de los alimentos descompuestos llega a la nariz y se percibe como desagradable, lo que funciona como un aviso de que dicho alimento puede ser incomestible.

De sentidos e instintos

Así como los sentidos permiten al ser humano sobrevivir en su entorno, existe un cúmulo de instrumentos naturales e innatos que conforman reacciones impulsivas, no razonadas, que permiten la supervivencia: los instintos. Los humanos conservan algunos instintos, aunque en menor medida que en los demás miembros del reino Animalia. Gracias a sus sentidos, el individuo reacciona instintivamente ante ciertos estímulos.

Toma el ejemplo de los bebés. Al nacer, el ser humano posee un encéfalo completo, pero su desarrollo cerebral es aún bajo, por lo que es totalmente dependiente de los adultos. No sabe qué debe comer, pero lo hace y nadie le enseña. Desconoce el concepto de hambre, pero llora si desea alimentarse. Casi todo lo hace por instinto.

Se conoce como reflejos primitivos al conjunto de actos reflejos que los recién nacidos muestran, como la succión, el reflejo del sobresalto (o reflejo de Moro, en el que el bebé extiende sus brazos y piernas y después llora ante ruidos repentinos, cambios de temperatura o movimientos bruscos) y el reflejo de búsqueda. Si has puesto una mano o dedo cerca de la boca del bebé, reconocerás este último reflejo al recordar cómo seguramente el recién nacido volteó el rostro hacia tu dedo, quizá para succionar.

Los seres humanos demuestran menor comportamiento instintivo a medida que crecen y se valen de otros mecanismos para sobrevivir. Con el cerebro completamente maduro, pueden analizar situaciones y modificar su ambiente para obtener recursos y evitar situaciones peligrosas. No obstante, algunos instintos persisten.

Imagínate que caminas por una ciudad que no conoces y se te hace de noche. Llegas a una calle en penumbras, y cerca de ti no hay más que algunas personas sumidas en sus asuntos. No te preguntarías “¿debo tener miedo?”, ¿verdad? ¡Casi es seguro que lo sentirías sin pensar en su pertinencia, aunque sabrías que sería mejor calmarse! Bien, el miedo, así como la ira, son instintos naturales con los que el individuo responde ante ciertos estímulos externos. Pero también son emociones.

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De percepciones, instintos y emociones

Una emoción es una experiencia personal que altera el ánimo y que se percibe como intensa y pasajera. Emociones particularmente intensas son resultado de la actividad del sistema nervioso central, y la mente requiere mayor tiempo para recuperarse de ellas.

Una emoción es una experiencia personal que altera el ánimo y que se percibe como intensa y pasajera.

El sistema límbico es un conjunto constituido por la amígdala (cerebral), el hipocampo, el fórnix, el tálamo, los cuerpos mamilares y otras zonas de la corteza cerebral, que intervienen en las emociones y las reacciones que surgen en situaciones de gran intensidad emocional. Trabajan para generar una reacción física y emocional y una respuesta de lucha o huida. Aunque para las personas la palabra “emoción” tiene connotaciones sentimentales, lo que ocurre en el cuerpo es menos romántico: ante un estímulo percibido por los sentidos, el hipotálamo ordena al corazón latir más rápido y a las glándulas adrenales segregar adrenalina para que el individuo responda. ¿La emoción? El miedo, la ira, la ansiedad, el horror, la repugnancia, la desesperación y cualquier otra relacionada.