Casino, una población de Nueva Gales del Sur, Australia, vio un oscuro amanecer el sábado 15 de noviembre de 2014, cuando los pobladores encontraron miles de murciélagos en el suelo que fallecieron debido a la imposibilidad de adaptarse al intenso calor que ha asolado la región.

El sábado, Casino registró una temperatura récord de 44.1 grados centígrados, en el contexto de una ola de calor que está afectando a los seres vivos nativos. El número de murciélagos muertos asciende a 5,000 y muchos de los cuerpos todavía permanecen en el suelo y colgados de los árboles. En una escena difícil de ver, las autoridades locales han estado recogiendo a los animales, algunos de los cuales tenían crías aferradas a ellos.

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Los murciélagos han estado sufriendo de manera evidente los efectos del calentamiento global. Un estudio publicado en la página web de la Real Sociedad de Londres (Royal Society of London for Improving Natural Knowledge) titulado Global warming alters sounds transmission: diferential impact on the prey detection ability of echolocating bats (El calentamiento global altera los sonidos de transmisión: impacto diferencial de la capacidad de detección de presas de los murciélagos que usan la ecolocalización) indica que la elevación de las temperaturas afecta el sentido de ecolocalización de estos mamíferos, y por tanto su habilidad para detectar presas.

En este caso se trata de zorros voladores, nombre con el que se conoce a los murciélagos del género Pteropus y que carecen de la capacidad de ecolocalización. Si bien el clima de su hábitat es tropical o subtropical, las especies no pudieron adaptarse rápidamente a las temperaturas extremas de Casino. No es la primera vez que ocurre. El estudio Climate change and the effects of temperature extremes on Australian flying foxes (El cambio climático y los efectos de las temperaturas extremas en los zorros voladores de Australia) publicado en la mencionada página web, expone otros casos de muertes masivas en Australia sucedidas a temperaturas superiores de 42 grados centígrados.

Es sabido que algunos murciélagos son portadores de enfermedades que pueden transmitirse a los seres humanos, pero mientras no se tenga contacto directo con ellos el contagio es poco probable. Estos mamíferos voladores son clave para la polinización de las flores, ya que se alimentan del néctar, las frutas, el polen y las flores. Las pérdidas masivas de murciélagos son un factor negativo para el funcionamiento de los ecosistemas, por lo que este caso es corresponde a un problema muy importante.

Hasta el domingo y el lunes, algunos murciélagos seguían falleciendo, aunque en menor medida gracias a la acción de las autoridades y voluntarios que se ofrecieron a colaborar en las actividades de rescate y recogida de cuerpos. Este evento no es aislado, solo hay que recordar el de las morsas varadas hace un tiempo. ¿Tendrá que pasar un suceso más grande para comenzar a actuar de forma individual y colectiva?

Fuentes:

http://rsif.royalsocietypublishing.org/content/11/91/20130961

http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/275/1633/419.full

http://www.huffingtonpost.co.uk/2014/11/18/5000-bats-dead-australia_n_6177194.html

http://www.dailytelegraph.com.au/news/nsw/heatwave-hell-as-5000-dead-bats-drop-from-trees-in-casino-northern-nsw/story-fni0cx12-1227126679445?nk=81bb16cedeb7ce958a3ab2c07d0165e2