Características

Se conoce como migraña a un dolor de cabeza intenso que aparece varias veces en una persona, es decir, es recurrente. Se produce en ataques que pueden llegar a interferir con la vida cotidiana de la persona, y durar hasta 3 días. Existen 2 tipos comunes de migraña: con aura, llamada migraña clásica; y sin aura, conocida como migraña común. El aura no es realmente un arco o halo que rodea los objetos, sino un conjunto de síntomas del sistema nervioso que se caracteriza por experimentar dolor de ojo o visión de puntos de luces, entre otros. Cerca un tercio de las personas afectadas tienen migraña con aura.

La migraña puede aparecer por primera vez a cualquier edad, pero es más usual que surja antes de los 50 años. En general, tiende a aparecer entre los 10 y 45 años de edad.

La migraña tiende a aparecer entre los 10 y 45 años de edad.

Síntomas

Pródromo:

  • Pérdida de apetito o antojo de ciertos alimentos.
  • Cambios de humor o conducta. Puede experimentarse depresión, irritabilidad e hiperactividad.
  • Frecuentes e incontrolables bostezos.
  • Rigidez en el cuello.
  • A veces, estreñimiento.

Aura:

  • Visión borrosa o de puntos brillantes.
  • Problemas del habla.
  • Entumecimiento.
  • Sensación de hormigueo de agujas en un brazo o una pierna.
  • Pérdida de visión.

Cefalea:

  • Dolor intenso y pulsátil en un lado de la cabeza o en ambos.
  • Extrema sensibilidad e intolerancia a la luz y al ruido. La intolerancia puede abarcar algunos olores intensos.
  • Sensaciones anormales en el cuero cabelludo.
  • Visión borrosa.
  • Náuseas o vómitos.
  • Mareos o desmayos. No siempre suceden.

Posdromo:

  • En algunos casos, ligera sensación de euforia.
  • Sensación de alivio.
Síntomas de la migraña.

Es así como ve una persona con migraña durante la fase del aura. / Imagen de S. Jähnichen.

Factores de riesgo

-Ser mujer joven. La migraña es 3 veces más común en ellas.

-Fumar.

-Ser adolescente. La mayor parte de las personas con migraña comienzan a experimentarla a partir de la adolescencia.

-Tener familiares cercanos con migraña. Alrededor del 90 por ciento de los individuos con migraña tienen algún pariente, en especial madre o padre, que padece migraña.

-Tomar píldoras anticonceptivas.

-Mantener una dieta poco saludable.

Causas

Aunque no se conoce una causa directa y específica de la migraña, sí se sabe cómo se produce. Así, la migraña parte de la actividad cerebral anormal, que puede ser desencadenada (no causada) por factores como el estrés, la ansiedad, la exposición a la luz, el ejercicio, los alimentos como el chocolate, el vino tinto y aquellos con cafeína (o abstinencia de cafeína), la falta de sueño, ciertos olores, el humo, el hambre y los cambios hormonales; esto último en las mujeres. En algunas, las migrañas pueden comenzar justo antes o poco después de que inicia la menstruación.

Aún se cree que la aparición de la migraña está relacionada con la apertura y el estrechamiento de los vasos sanguíneos en la cabeza, aunque cada vez cobra mayor importancia la teoría de que está relacionada con genes que controlan la actividad de ciertas células cerebrales. Puede comenzar con una contracción repentina de los vasos sanguíneos de las meninges, lo que provoca una ligerísima interrupción del riego sanguíneo del cerebro. Posteriormente se produce una dilatación que estira las venas y nervios y aparece el dolor.

También puede ser causada por cambios en el tronco cerebral y su interacción con el nervio trigémino.

Los afectados sienten tanto dolor que se ven impedidos para trabajar o hacer cualquier otra actividad cotidiana.

Complicaciones

El principal problema con la migraña es que a menudo los afectados sienten tanto dolor y molestia que se ven impedidos para trabajar o hacer cualquier otra actividad cotidiana. Sin embargo, los remedios y medicamentos para evitar el dolor son los que pueden complicar el padecimiento: el uso continuo de fármacos antiinflamatorios no esteroideos puede provocar dolor abdominal, úlceras y hasta otro tipo de dolor de cabeza por uso excesivo de medicamentos. Ciertos fármacos, llamados tripfanos, son causa del síndrome de serotonina, que llega a ser mortal cuando los niveles de esta hormona se elevan por combinación de tripfanos e inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS).

Otras complicaciones pueden ser:

-Migraña crónica. Se diagnostica cuando el dolor dura 15 o más días al mes durante 3 meses, y resulta realmente incapacitante.

-Accidente cerebrovascular. Quienes sufren de migraña, especialmente con aura, tienen el doble de posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, que ocurre cuando un coágulo de sangre o grasa bloquea el flujo de sangre hacia el cerebro.

-Infarto migrañoso. Una migraña con aura, que dura alrededor de 1 hora, puede ser signo de un infarto y requiere atención médica urgente.

-Problemas emocionales, como ansiedad y depresión.

Diagnóstico

La migraña se diagnostica mediante un examen físico completo. El médico suele preguntar acerca de los síntomas y averiguar si algún familiar tiene el padecimiento. Posteriormente, puede realizarse una tomografía computarizada o una resonancia magnética para observar el cerebro, y un análisis de sangre. Este último se efectúa con la intención de detectar problemas vasculares, toxinas o infecciones, y así descartar otras causas del dolor de cabeza.

Tratamiento

Aunque la migraña es un problema relativamente común entre las personas, no tiene cura aún. No obstante, si las migrañas son frecuentes, el médico puede prescribir un tratamiento de medicamentos preventivos que disminuyen el número de ataques, o bien, fármacos que alivian el dolor cuando ya se ha presentado. Si la migraña es leve, los medicamentos que se venden en las farmacias sin tener que presentar una receta pueden ser útiles, tales como el paracetamol y el ibuprofeno. Pero no se debe abusar de ellos; en todo caso, lo mejor es consultar con un médico.

Resulta efectivo evitar todo alimento o actividad que puede desencadenar un ataque de migraña. Algunas personas encuentran alivio con descanso suficiente, ejercicios de relajación muscular e incluso yoga y meditación. Sin duda, un estilo de vida sano y relajado puede ayudar a reducir los ataques.