Características

El encéfalo y la médula espinal están protegidos por unas membranas llamadas meninges: duramadre, aracnoides y piamadre. Cuando estas se inflaman, se dice que la persona tiene una meningitis. Es una enfermedad grave, generalmente producida por microorganismos que se introducen en el cuerpo, viajan en el torrente sanguíneo y ocasionan una infección.

Por lo general, los virus y las bacterias son los patógenos que suelen provocar meningitis, pero la bacteriana, aunque rara, es mucho más grave, se desarrolla en cuestión de horas y requiere hospitalización urgente. La meningitis vírica es más leve y relativamente benigna; sus síntomas aparecen poco a poco.

La meningitis bacteriana es muy grave y requiere hospitalización urgente.

Síntomas

Meningitis bacteriana:

  • Fiebre repentina.
  • Aumento de sensibilidad a la luz.
  • Confusión o cambios en el estado mental.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Rigidez en el cuello.
  • Escalofríos.

Meningitis viral:

  • Fiebre repentina.
  • Dolor de cabeza.
  • Rigidez en el cuello.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Falta de apetito.
  • Letargo o somnolencia con dificultad para despertarse.
  • Aumento de sensibilidad a la luz brillante.

Factores de riesgo

-No estar vacunado. Por supuesto, el riesgo de contraer una infección en las meninges es más alto si la persona no ha recibido la vacuna contra la enfermedad.

-Tener un sistema inmunitario debilitado. Fármacos, enfermedades, una dieta inadecuada u otros elementos pueden hacer que el sistema inmunitario se debilite, por lo que este disminuye su capacidad para atacar a los microorganismos dañinos del exterior.

-Viajar a regiones donde la meningitis es  común.

-Vivir en un área con muchas personas. Quienes en viven en residencias estudiantiles, internados o centros similares son mucho más vulnerables a la meningitis monogocócica, pues este tipo se contagia por la vía respiratoria a través de estornudos y tos.

-Ser niño o adulto joven. La mayoría de los casos de meningitis viral se producen en niños menores de 5 años, en tanto las meningitis bacterianas son más comunes en personas menores de 20 años.

-Tener un empleo en el que se esté expuesto o se trabaje con los microorganismos. La microbiología, por ejemplo.

-Estar embarazada. Las mujeres en estado de gestación tienen un mayor riesgo de padecer listeriosis, una infección bacteriana en la que se puede transmitir la bacteria al bebé. Si es el caso, hay posibilidades de que este desarrolle meningitis poco después de nacer.

Síntomas de la meningitis.

Punción lumbar, prueba para confirmar o descartar una meningitis. / Fotografía de Brainhell.

Causas

La meningitis es causada por:

-Bacterias, como Escherichia coli, Listeria monocytogenes, estreptococos del grupo B, Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae tipo b. Las bacterias entran en el torrente sanguíneo y llegan al cerebro y la médula espinal. Esto puede ser ocasionado por una infección de oído, sinusitis, fractura de cráneo, traumatismo espinal, absceso cerebral o cirugía. Puede transmitirse de persona a persona a través de besos, estornudos, tos y contacto directo.

-Virus. Hay muchos tipos de virus capaces de inflamar las meninges: los enterovirus, los virus del herpes, el virus de las paperas, el virus del sarampión, el virus del VIH y el virus del Nilo Occidental, entre otros. La meningitis viral se transmite de persona a persona o bien, es una complicación de alguna enfermedad viral.

-Hongos. La meningitis por hongos es mucho más rara que la vírica. Usualmente es provocada por especies del género Cryptococcus, y no se transmite de persona a persona. En pocas palabras, no es contagiosa. Otros hongos causantes pertenecen a los grupos Histoplasma, Blastomyces, y Coccidioides.

-Parásitos, como Naegleria fowleri.

La meningitis no infecciosa se produce por:

-Reacciones a ciertas drogas o alergias a ciertos medicamentos.

-Hemorragias cerebrales.

-Tumores.

-Cirugías cerebrales.

-Ciertas enfermedades, como cáncer y lupus eritematoso sistémico.

Si no se controla, la infección se extiende desde las meninges a los vasos sanguíneos y el tejido cerebral.

Complicaciones

En cualquier caso, la meningitis es una enfermedad muy peligrosa, aunque por la rapidez en la que se desarrolla, la bacteriana se considera una urgencia médica. Si no se controla, la infección se extiende desde las meninges a los vasos sanguíneos y el tejido cerebral. En realidad, las complicaciones varían entre las personas y pueden ser temporales o permanentes. La meningitis causada por la bacteria Neisseria meningitidis es particularmente grave, y muchos de los afectados ciertamente tienen otras afecciones derivadas de ella.

Daño a los nervios y al cerebro, problemas de memoria y concentración, pérdida parcial o total del sentido del oído, problemas de coordinación y equilibrio, epilepsia, pérdida parcial o total de visión, parálisis cerebral, dificultades de aprendizaje, gangrena e insuficiencia renal son solo algunas de las posibles complicaciones. Se recalca que puede producir la muerte.

Diagnóstico

En muchas ocasiones, la meningitis es difícil de diagnosticar, ya que algunos de sus síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades. Dado que compromete un órgano vital, el cerebro, es completamente necesario acudir con un médico tras presentar síntomas sospechosos para que este descarte o confirme la afección.

La prueba más usada para el diagnóstico es la prueba lumbar, que se realiza insertando una aguja entre dos vértebras lumbares hasta el espacio subaracnoideo encontrado bajo el extremo inferior de la médula espinal. Una vez hecho esto, se extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo que se lleva a analizar. Si se encuentran microorganismos infecciosos y una alta cantidad de células blancas, se confirma que el paciente tiene meningitis y se procede a efectuar un tratamiento.

También puede hacerse un análisis de sangre, una tomografía computarizada de la cabeza y una radiografía del tórax.

Tratamiento

El tratamiento de la meningitis es esencial para evitar las complicaciones. Se hace necesario hospitalizar urgentemente al afectado y administrar medicamentos que combaten la infección, la inflamación o ambas. La meningitis bacteriana se cura con antibióticos, mientras que la meningitis por virus del herpes requiere fármacos antivirales y en la fúngica se usan antimicóticos. Como cada caso es distinto, los medicamentos administrados varían.

En muchos casos, el paciente necesita oxígeno, fluidos intravenosos y medicamentos esteroideos para restablecerse y disminuir la inflamación en torno al cerebro.