No se trata de una broma. Es lo que investigadores de la Universidad de Tokio y el Instituto Nacional de Investigación Polar de Japón (National Institute of Polar Research) encontraron al observar una conexión entre el dramático deshielo del Ártico y los inviernos cada vez más intensos en Europa y Asia.

“El origen de los inviernos severos en Eurasia es el calentamiento global” afirma categóricamente Masato Mori, el autor principal del estudio que se publicó en la revista Nature Geoscience el pasado 26 de octubre. Y es que Mori y sus colegas descubrieron que se ha duplicado el riesgo de inviernos extremos en Eurasia, a partir del análisis de la mayor incidencia de inviernos crudos en las latitudes medias durante la última década.

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Lo anterior podría ser uno de los efectos de la reducción del hielo marino del Ártico que se ha creído que es causado por el calentamiento global. Aunque puede sonar ilógico, los investigadores explican que la disminución del hielo ocasiona que las aguas abiertas del océano absorban más calor, por lo que el aire que está inmediatamente encima de la superficie del agua es calentada también. Esto produce cambios en los patrones de los vientos, los cuales empujan el aire frío y la nieve hacia el sur durante un período largo.

No es la primera vez que fenómenos estrambóticos como este han llamado poderosamente la atención de los expertos. Ya a finales de 2013 y principios de 2014 Norteamérica se vio afectada por un vórtice polar que hizo registrar temperaturas inusualmente heladas, ríos congelados y fuertes nevadas. Un país como Estados Unidos, que experimenta inviernos muy fríos y nevadas, experimentó extremas temperaturas gélidas en comparación con las de Groenlandia y Alaska, que fueron extrañamente más cálidas.

Sin embargo, no es un asunto que deba alarmar a las personas. El estudio concluyó que es poco probable que los inviernos helados ocasionados por el deshielo ártico sean una regla en un futuro próximo, pero los inviernos crudos seguirán ocurriendo durante los próximos años. Sin duda, es un fenómeno más que hay que añadir a la lista de consecuencias del cambio climático, y es un recordatorio de cómo una acción “simple” como un derrame de químicos en un lago puede desencadenar eventos de alcance mundial.

Se cree que, de acuerdo con el patrón climático que se ha observado, el Ártico estará completamente exento de hielo a finales del verano de 2030; por supuesto, se espera que las temperaturas medias sigan aumentando. El intenso calor que unas regiones experimentan (y tendrán que experimentar) contrastará con las posibles heladas.

Tal vez aún hay tiempo de enmendar las acciones del hombre y de cambiar el rumbo que los científicos esperan. Pero esa es una cuestión compleja que necesita un refuerzo intenso y una educación proactiva.

Fuentes:

http://www.nature.com/ngeo/journal/vaop/ncurrent/full/ngeo2277.html

http://news.discovery.com/earth/global-warming/cold-winters-in-europe-asia-linked-to-sea-ice-decline-141027.htm

http://www.climatecentral.org/news/polar-vortex-is-back-coldest-of-cold-en-route-to-us-17003

http://www.climatecentral.org/news/polar-vortex-is-back-coldest-of-cold-en-route-to-us-17003