La habilidad de detectar campos magnéticos es más común de lo que crees. Muchos animales pueden percibir el campo magnético terrestre y usarlo para orientarse y navegar, ya que permite conocer la dirección, ubicación o altitud de un objeto, una presa o un lugar. La magnetorrecepción se ha encontrado en algunas aves, en abejas, en moscas de la fruta, en las langostas, las tortugas y los elasmobranquios como tiburones y rayas.

Pero no existe ejemplo más claro que el de las palomas mensajeras. Estas aves han sido utilizadas desde la Antigüedad para enviar y recibir mensajes colocando éstos en un tubo atado a su patita. Ellas se desplazan a través de distancias largas en cualquier condición climatológica y regresan a su punto de origen sin ningún problema, ya que utilizan los campos magnéticos para navegar. ¿Creíste que esto solo ocurría en los dibujos animados?

Muchos animales pueden percibir el campo magnético terrestre y usarlo para orientarse y navegar.

¿Cómo funciona la magnetorrecepción?

Se cree que la magnetorrecepción es puesta en marcha a partir de dos mecanismos:

1. Agrupación de cristales de magnetita, un mineral magnético de óxido de hierro que se encuentra en ciertas partes de algunos animales; partes sensibles a los cambios de intensidad magnética.

2. “Modelo del par radical”. Consiste en la alteración, por parte de un campo magnético, del espín o giro de los electrones de un fotopigmento especializado llamado crioptocromo, hecho que permitiría localizar la dirección de tal campo magnético.

Se desconoce a ciencia cierta el funcionamiento exacto de la magnetorrecepción, pero las conjeturas parecen ir por buen camino. No obstante, los órganos de este sentido no han sido identificados con seguridad.

Al parecer las aves pueden usar ambos mecanismos al mismo tiempo: la magnetita del pico les es útil para percibir la intensidad de los campos magnéticos y el criptocromo del ojo derecho es usado para distinguir la dirección del viento. Se han realizado experimentos en los que se altera el campo magnético que circunda los palomares, lo que provoca afectaciones en la capacidad de orientación de estas aves.

Animales con magnetorrecepción.

Palomas, grandes representantes de la magnetorrecepción.

La magnetita suele tener forma de octaedro y está presente en el pico de las palomas, en la cabeza de las truchas y en el abdomen de las abejas melíferas, entre otras zonas. Por otra parte, una variante de criptocromo, el criptocromo-2, se ha encontrado en el ojo de humano, pero no se sabe si puede tener utilidad para la magnetorrecepción. La verdad es que hasta el momento se sabe que los seres humanos podrían tener la capacidad de tener y usar este sentido, en vista de la presencia de material magnético en los senos etmoidales o esfenoidales.

Los tiburones son una caja de sorpresas. Además de usar la electrorrecepción, parecen tener la facultad de orientarse a partir del campo magnético terrestre gracias a su campo eléctrico conjuntado con el de las corrientes marinas.

Algunas especies de termitas usan el campo magnético de la Tierra para orientar sus termiteros, facilitando así sus posibilidades de supervivencia. En síntesis, las termitas alinean sus termiteros norte-sur para que los lados planos se orienten a este-oeste y la temperatura dentro de sus hogares se mantenga  agradable de forma permanente.

En corto

La magnetita es el mineral más magnético de todos los que existen en el planeta Tierra.

Las palomas fueron los primeros seres vivos en los que se evidenció el uso de la magnetorrecepción.

 Las bacterias magnetotácticas son aquellas que se orientan a lo largo de las líneas del campo magnético de la Tierra mediante cristales magnéticos.