Características

La palabra leucemia significa “sangre blanca”, lo que hace referencia a la multiplicación de glóbulos blancos en la sangre. La leucemia es un tipo de cáncer que se produce en las células blancas de la sangre, llamadas leucocitos; sin embargo, algunos tipos de leucemia inician en otros tipos de células sanguíneas.

Cuando una persona desarrolla esta enfermedad, su médula ósea, el tejido dentro de los huesos en donde se origina la mayoría de las células de la sangre, produce un gran número de leucocitos anormales que desplazan a las células sanguíneas sanas e impiden que estas, tanto glóbulos rojos y leucocitos como las plaquetas, se produzcan, y por lo tanto, se reducen. Con el tiempo las células cancerosas se extienden hacia el torrente sanguíneo, los ganglios del sistema linfático y los órganos del sistema nervioso central.

Existen unos 5 tipos principales de leucemia:

-Leucemia linfocítica aguda (LLA).

-Leucemia mielógena o mieloide aguda (LMA).

-Leucemia linfocítica crónica (LLC).

-Leucemia mielógena crónica (LMC).

-Leucemia de células pilosas.

La leucemia es el tipo de cáncer en la sangre más común, y afecta principalmente a los adultos.

Síntomas

Los síntomas varían según el tipo de leucemia, pero regularmente se presentan los siguientes:

  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Frecuentes hemorragias nasales.
  • Infecciones frecuentes.
  • Aparición de petequias, es decir, pequeños puntos rojos ocasionados por hemorragia.
  • Fiebre o escalofríos.
  • Fatiga o debilidad.
  • Numerosos moretones (hematomas).
  • Sudoración excesiva. Es más usual durante la noche.
  • Dolor o sensibilidad en los huesos.
  • Sangrados que se producen con mucha facilidad.

Factores de riesgo

-Fumar. El cigarrillo no solo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, sino también de desarrollar leucemia mielógena aguda. Es el factor de riesgo más significativo en los adultos.

-Padecer Síndrome de Down. Los niños con este trastorno cromosómico son más propensos a padecer leucemia. Este y otros trastornos genéticos, como el Síndrome de Li-Fraumeni, están asociados al cáncer en la sangre.

-Tener antecedentes familiares de leucemia. Si un familiar cercano, como un padre o hermano, la tiene o tuvo, aumentan las probabilidades de padecerla.

-Exponerse a ciertas sustancias químicas, como el óxido de etileno y el benceno. Este es un disolvente muy usado en productos de limpieza, plásticos, colorantes y algunos medicamentos.

-Tener un sistema inmunitario debilitado o tener una condición inmunitaria hereditaria, como Síndrome de Bloom y ataxia-telangiectasia.

-Someterse a radiación ionizante y quimioterapia. Aunque su fin es erradicar el cáncer, también aumenta el riesgo de desarrollar algunos tipos de leucemia.

-Consumir ciertos medicamentos. La ciclofosfamida, el clorambucilo, el tenipósido y el etopósido están relacionados con la aparición de leucemia.

Causas

Los expertos aún no saben qué es lo que causa la enfermedad, pero puede ser consecuencia de la combinación de ciertos factores genéticos y ambientales.  Frecuentemente, la leucemia comienza en la médula ósea, que cada día produce miles de millones de células sanguíneas.

Se cree que la enfermedad inicia cuando se producen mutaciones en el ADN de las células de la sangre, debido a la exposición a sustancias químicas o a condiciones genéticas. En consecuencia, las células cuyo ADN es anómalo crecen, se multiplican sin control y viven más tiempo que las células sanas, así que al cabo de un tiempo ocupan más espacio dentro de la médula ósea y desplazan a las sanas. Más tarde, se extienden hacia el resto del cuerpo, cuando el número de glóbulos rojos, glóbulos blancos normales y plaquetas es reducido.

Por el tipo de célula cancerosa se determina el tipo de leucemia que se padece. Por ejemplo, en la anemia linfoblástica aguda los linfoblastos, linfocitos inmaduros malignos, se multiplican rápidamente en la médula ósea, se extienden al torrente sanguíneo y “llevan” el cáncer hacia los órganos.

Complicaciones

-Insuficiencia renal. Es el fallo de las funciones de los riñones.

-Disminución de la cantidad de neutrófilos. Estos son un tipo de glóbulo blanco.

-Infecciones continuas, debido a un sistema inmunitario debilitado.

-Aumento del riesgo de padecer otros tipos de cáncer, como el de piel y pulmón.

-Daños a órganos como el hígado, el bazo y los ganglios linfáticos.

-Muerte. Si no se trata, la leucemia llega a ser mortal.

La enfermedad puede detectarse con un análisis de sangre y una biopsia de médula ósea.

Diagnóstico

La enfermedad puede detectarse con un análisis de sangre y una biopsia de médula ósea. En la primera, una pequeña muestra del fluido se observa para medir la cantidad de glóbulos blancos o plaquetas; un número inusualmente alto puede indicar leucemia. En la prueba de médula ósea, un profesional extrae una pequeña cantidad de la médula con una aguja larga y flexible, y después se analiza para saber si hay células malignas.

Existen otros métodos para saber si una persona tiene leucemia: Conteo Sanguíneo Completo (CSC), Conteo de Glóbulos Blancos y claro, el examen físico de rigor por el cual el médico busca signos de la enfermedad, como un hígado o bazo agrandados y una piel pálida.

Tratamiento

Aunque la palabra “leucemia” puede inspirar un profundo miedo, si se detecta en la niñez y se sigue un tratamiento, el pronóstico es muy favorable. Solo un médico puede disponer el tratamiento adecuado para la persona, según su edad y su estado de salud general.

Actualmente hay disponibles varios tipos de tratamientos. Uno de los más comunes y más usados es la quimioterapia, que mediante una combinación de potentes fármacos mata las células cancerosas. No obstante, también mata células sanas, por lo que el individuo experimenta efectos secundarios como debilidad y pérdida de cabello. Puede usarse también radioterapia, que consiste en dañar las células malignas mediante radiación.

Las infecciones bacterianas que pueden contraerse se tratan con antibióticos, y si hay anemia es posible que se realice una transfusión de sangre. En casos en los que hay peligro de muerte es necesario hacer un trasplante de médula ósea; este procedimiento consiste en destruir la médula cancerosa y transfundir células de médula sana extraídas de un hueso grande, ya sea propio o de alguien más (que sea compatible con el organismo del que recibe el trasplante). Este reemplazo suele tener buenos resultados.