En términos generales, la educación es el proceso bilateral de aprendizaje en el cual se incorporan nuevos conocimientos y se aplican a la realidad del individuo. Enfocada primordialmente a niños y jóvenes, pretende preparar a las nuevas generaciones para un mundo mejor. Una visión romántica sin duda, pero también poco práctica hoy en día.

La Ecología es, a saber, uno de los temas presentes en la educación formal de casi toda persona. Forma parte de los programas de estudio, pero el problema es que en realidad no se está educando en este tema. La escuela suele ser un espacio multidisciplinario en la que se estimula el reconocimiento y la memorización de las lecciones, sitio frecuentemente rechazado por el alumno y que no garantiza un aprendizaje integral. Por el contrario, se da mayor importancia a los temas (o carreras profesionales) sobre los que gira el sistema económico, político y social del mundo.

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Pero este mundo está siendo devastado rápidamente por acción antropogénica. El proceso de modificación natural se interrumpe o acelera afectado por la contaminación exagerada, extinción de especies o calentamiento global, aspectos ya conocidos. Es entonces, cuando nos vemos afectados directamente, que fijamos la vista en esa palabra pronunciada Ecología, esa ciencia que estudia las relaciones entre los organismos vivos y el medio ambiente.

A menos que sea estudiada en grados superiores, la asignatura de Ecología está casi siempre en un pequeño rincón de la educación formal. Por supuesto, no falta en los libros de texto, e incluso existen algunos dedicados enteramente a ello. Pero la realidad es que los temas no son estudiados a profundidad. Se recomienda, mas no se analiza. Se menciona, mas no se estudia.

Estudiar la Ecología va mucho más allá de la mención apocalíptica de las problemáticas actuales. La Ecología no se reduce a ello, sino que engloba todas las implicaciones de la vida en el planeta natural, sean procesos, interacciones o consecuencias. Y si la educación debe ser integral, algo no está funcionando.

¿Qué por qué se debería tener verdadera educación en este ítem? Bueno, nada más y nada menos porque no estamos en condiciones de tomar asiento y esperar a que estemos afectados. Las escuelas necesitan otorgar el peso debido a las cuestiones ecológicas, unificando éstas con el mundo que rodea al estudiante.

Pero sobre todo, se necesita un cambio de enfoque. Existen ciertas estructuras formativas que perjudican la transformación del ideario sobre la Ecología, miles de veces generadas y que se repiten una y otra vez.  En este sentido, la limpieza de un área suele ser castigo común en la escuela, lo que genera una connotación negativa en la mente del individuo. La creencia de que asignaturas como Ciencias Naturales o Biología sólo deben repasarse para pasar exámenes y no comprenderse cabalmente también está muy extendida. De la comprensión se deriva la acción, y ello deviene en educación ambiental.

Ahora bien, la ciencia no es intocable. La Ecología se caracteriza por no ser estática, puesto que muchas de las situaciones o problemáticas que aborda  son cambiantes. El educando necesita desarrollar un pensamiento crítico ante ella para conocer y reconocer los límites del ser humano en el medio ambiente

En suma, podemos conceptualizar una educación en Ecología que: a)Forme profesionales en el área, y b)forme individuos capaces de generar criticidad, cuidado y propuestas relacionadas con su medio ambiente y los seres vivos. La educación ecológica es una oportunidad de resarcir el mundo. ¿Por qué no apostar por una que incorpore el conocimiento a la experiencia y vida cotidiana del individuo? ¿Por qué no permitir la generación de propuestas y de la creación responsable y sostenible? Las posibilidades de una población enteramente responsable sobre su medio ambiente permitiría la regeneración de la naturaleza y el incremento de la calidad de vida del ser humano.