Características

A la hinchazón e inflamación del hígado se le denomina hepatitis; sin embargo, existen varios tipos:

Hepatitis A. Es ocasionada por un virus (VHA) tras el consumo de alimentos o bebidas contaminados, o bien, por contacto directo con una persona infectada. Es rara vez mortal.

Hepatitis B. Es causada por un virus (VHB) y se transmite al estar en contacto con sangre, semen y otros fluidos corporales contaminados, así como en el momento del parto y durante transfusiones de sangre con el virus e inyecciones con agujas contaminadas. Puede dar lugar a una enfermedad crónica.

Hepatitis C. Es una infección potencialmente aguda y crónica, provocada por un virus (VHC), y rara vez es mortal. En algunos casos, los individuos no manifiestan síntomas al inicio.

Hepatitis D. Este tipo solo ocurre en personas con hepatitis B. Se contrae tras sostener relaciones sexuales sin protección o por cualquier otra actividad que implica el contacto directo de la propia sangre con sangre o fluidos contaminados. El causante es el virus VHD.

Hepatitis E. Este tipo de hepatitis, ocasionada por el virus VHE, puede producir una infección aguda, pero no crónica. Se contagia al ingerir bebidas o alimentos contaminados. Es común en los países en vías de desarrollo.

Como las hepatitis A, B y C se deben a virus son hepatitis víricas, pero todos los tipos afectan al hígado. Este es un órgano vital del cuerpo humano, el órgano interno más grande que realiza cientos de funciones como la síntesis de proteínas, la eliminación de sustancias tóxicas, la producción de bilis, el almacenamiento de energía y la producción de algunas hormonas.

Según el tipo de hepatitis que se desarrolle, los síntomas, las complicaciones y los cuidados dependen de las características de la enfermedad, que puede cesar o evolucionar hasta devenir en afecciones más graves como cáncer. Una hepatitis crónica es una inflamación permanente del hígado, y es más peligrosa. En general, la hepatitis se considera un problema de salud global.

Tipos de hepatitis.

Hepatitis A. Imagen de 1976 por Betty Partin.

Síntomas

  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de apetito.
  • Diarrea.
  • Dolor de estómago.
  • Orina de color oscuro.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Heces pálidas.
  • Ictericia: color amarillento en la piel y en la conjuntiva de los ojos.
  • Fiebre.
  • Cansancio intenso.
  • Dolor de cabeza.

Causas

-Consumo excesivo de alcohol y/o drogas.

-Virus, como los mencionados. La mayoría de las hepatitis son causadas por virus.

-Células autoinmunes que atacan el hígado.

-Medicamentos. Por ejemplo, la sobredosis de paracetamol puede conducir a una hepatitis.

-Infecciones por bacterias o parásitos.

Factores de riesgo

-Ser un trabajador de la salud. Los enfermeros y doctores están en contacto con personas e instrumentos que pueden estar contaminados.

-Consumir drogas, incluyendo las inyectables.

-Mantener relaciones sexuales sin condón.

-Vivir en una zona con alta prevalencia de hepatitis.

-Tener deficientes hábitos de higiene.

-Haber recibido o recibir transfusiones de sangre.

-Un bebé cuya madre tiene hepatitis presenta alto riesgo de padecerla.

Complicaciones

Cualquier tipo de hepatitis puede agravarse y ocasionar otros males si no se trata adecuadamente. La hepatitis vírica crónica es capaz de causar cirrosis (daño permanente del hígado) y cáncer de hígado e incluso fibrosis, es decir, una cicatrización en la que el tejido se torna muy grueso y duro. La cirrosis provoca que el hígado ya no pueda limpiar bien la sangre ni ayudar a digerir los alimentos, mientras que el cáncer se produce cuando las células cancerosas comienzan a multiplicarse en el órgano. De hecho, padecer hepatitis B o C es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de hígado.

Padecer hepatitis B o C es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de hígado.

Se han producido casos de hepatitis en personas con VIH, o VIH en personas con hepatitis. Esta infección simultánea constituye una complicación grave, pues así el VIH tiende a progresar rápidamente.

Síntomas de la hepatitis.

Paciente con hepatitis. / Fotografía de Dr. Thomas F. Sellers: Emory University.

Diagnóstico

Ante los primeros indicios de padecer hepatitis, es elemental buscar atención médica para descartar o confirmar el padecimiento. El médico entonces puede proceder a realizar una inspección del cuerpo para observar la hinchazón, la coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) y otros signos y síntomas. Si es necesario, se solicita una o más pruebas médicas, como un análisis de sangre, una ecografía del abdomen, alguna prueba de función hepática o una biopsia de hígado. En esta última se obtiene un pequeñísimo trozo de tejido del hígado para saber si existen daños en el órgano.

Tratamiento

La mayoría de los afectados por hepatitis A se recuperan en unos 2 meses, siempre y cuando se siga un tratamiento. En los otros tipos la recuperación puede tardar un poco más o menos tiempo. Como la prevención es clave, la vacunación es importante. Para la hepatitis A, la hepatitis B, la hepatitis D y la hepatitis E existen vacunas seguras y eficaces, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los médicos suelen recetar medicamentos para tratar la enfermedad, pero deben complementarse con descanso, alimentación y abstención de alcohol. El lavado de manos después de ir al baño y de estar en contacto con una persona infectada, el consumo de alimentos y bebidas perfectamente limpios y de procedencia segura, así como el evitar compartir artículos de higiene personal y agujas reducen el riesgo de contraer la enfermedad.