Características

La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa y potencialmente mortal ocasionada por una bacteria, transmitida a través de la ingestión de comida o bebida contaminada por las heces u orina de las personas. Se trata de una enfermedad muy contagiosa, que se considera una grave amenaza para la salud en los países en vías de desarrollo, donde cada año afecta a aproximadamente 21.5 millones de personas.

La bacteria vive solamente en los seres humanos, y se instala en el torrente sanguíneo y el tracto intestinal. Algunas personas no desarrollan los síntomas y se les denomina únicamente portadores, mientras que la mayoría sí manifiesta los síntomas. En ambos tipos de personas, las bacterias son excretadas en las heces.

La fiebre tifoidea es menos común en los países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y el oeste de Europa; en estos, regularmente se contrae durante o después de realizar viajes a otras partes del mundo.

Es una enfermedad muy contagiosa transmitida a través de la ingestión de comida o bebida contaminada.

Síntomas

  • Fiebre intermitente que puede llegar hasta 40 ºC.
  • Tos seca.
  • Dolor muscular.
  • Heces con sangre.
  • Hemorragia nasal.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Dolor abdominal.
  • Debilidad o fatiga.
  • Transpiración.
  • Dolor de cabeza.
  • Hinchazón abdominal.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • En algunas ocasiones se presentan erupciones en el pecho.
  • Sensibilidad abdominal.
  • Alucinaciones.
Síntomas de la tifoidea

Bacteria tifoidea Salmonella. / Imagen de Volker Brinkmann, Max Planck Institute for Infection Biology, Berlin, Germany.

Causas

La causa directa de la fiebre tifoidea es la bacteria Salmonella typhi, relacionada con la bacteria que causa la salmonelosis. El microorganismo se expulsa por las heces y en menor proporción por la orina, así que se propaga cuando una persona no se lava las manos o lo hace inadecuadamente tras evacuar y después toca directamente alimentos o bebidas. Otras vías de contagio son por medio de aguas residuales contaminadas usadas para lavar los alimentos o incluso beberlas, cambiar el pañal  un bebé infectado y, ocasionalmente, por contacto directo con la persona infectada.

Una vez que la bacteria se introduce en el cuerpo llega hasta los intestinos, donde se multiplica. Luego pasan al torrente sanguíneo, por lo que se extienden hacia otras partes del organismo. Las bacterias pueden pasar después a los ganglios linfáticos, la vesícula biliar, el bazo, el hígado y otros órganos. Como el cuerpo se está infectando, el sistema inmunitario reacciona con síntomas como fiebre y dolor estomacal, que se desarrollan 1-3 semanas después de la exposición a la bacteria.

Una vez que la bacteria se introduce en el cuerpo llega hasta los intestinos, donde se multiplica.

Factores de riesgo

– Viajar, trabajar o vivir en Asia, América Latina y África. El mayor riesgo se encuentra en el sur de Asia.

-Trabajar en el manejo de la bacteria Salmonella typhi (microbiólogos, trabajadores clínicos, etcétera).

-Beber aguas residuales.

-Tener contacto cercano con personas infectadas o que lo han estado.

-Ser menor de edad. Los niños tienen mayor riesgo de contraer la enfermedad, debido a que su sistema inmunitario es aún inmaduro. Sin embargo, sus síntomas suelen ser más leves que los de los adultos.

-No haber sido vacunado contra la enfermedad.

-Vivir en un sitio con sistema de saneamiento deficiente y falta de acceso al agua limpia.

Complicaciones

Si la persona no se trata la enfermedad pueden surgir graves complicaciones, entre las que se incluyen:

-Hemorragia o aparición de agujeros en los intestinos. A su vez, esto puede provocar una sepsis o infección en el torrente sanguíneo, lo cual es una condición muy grave y con carácter urgente.

-Inflamación del páncreas.

-Infección de riñones o vejiga.

-Insuficiencia renal.

-Peritonitis.

Neumonía.

-Inflamación del músculo cardíaco.

-Endocarditis o inflamación de las válvulas y el revestimiento del corazón.

Meningitis (inflamación de las membranas que revisten en cerebro).

-Alucinaciones, delirios y otros problemas psiquiátricos.

A las personas que no reciben tratamiento la fiebre les persiste durante semanas o meses. Un 2 por ciento de los individuos pueden morir por complicaciones de fiebre tifoidea. Aquellos que reciben tratamiento pueden seguir teniendo las bacterias; aproximadamente 1 de cada 10 personas que se alivian sin tratamiento se convierten en portadoras con capacidad de infectar a otras personas durante varios años.

Un 2 por ciento de los individuos pueden morir por complicaciones de fiebre tifoidea.

Diagnóstico

La enfermedad se diagnostica mediante un cultivo de sangre, médula ósea, heces u orina. Para ello, se deposita una muestra en un soporte en el que las bacterias se reproducen con facilidad, y después se observa bajo microscopio. Un Conteo Sanguíneo Completo (CSC) es una prueba de sangre que mide el número de células blancas del fluido, y resulta útil para detectar la tifoidea. La prueba ELISA también puede ser usada para detectar bacterias en la orina del aquejado.

Los médicos suelen revisar el historial clínico del individuo y su historial de viajes, pues el haber visitado sitios con alta incidencia de tifoidea es un factor importante que hace sospechar de contagio.

Tratamiento

La fiebre tifoidea requiere un tratamiento médico con antibióticos para matar las bacterias, pero estos medicamentos solo deben ser administrados bajo prescripción médica. Durante el tratamiento es recomendable la ingestión de líquidos y electrolitos para compensar la pérdida de agua del cuerpo por el sudor y la diarrea. A veces, los electrolitos se administran vía intravenosa.

Los antibióticos tienen dos importantes desventajas: tienen varios efectos secundarios y su uso recurrente ocasiona que las bacterias se vuelvan resistentes a ellos, lo cual se ha convertido en un problema muy preocupante. Lo ideal es evitar el contagio por medio de:

Vacunación. Las personas deben vacunarse contra la enfermedad, especialmente si planean viajar al extranjero. Ojo: la vacuna pierde efectividad al cabo de varios años.

Evitar alimentos preparados sin lavar, pelar o cocer en aquellas regiones de mayor riesgo. También es útil evitar el consumo de comida ofrecida en puestos ambulantes.

Extremar los hábitos de higiene al preparar y comer los alimentos.