Definición de energía eólica

La energía del viento es la energía cinética del aire en movimiento, y es otra forma de energía solar, ya que la luz que cae sobre la tierra y los océanos provoca que el aire se caliente y se incremente, lo que tiene como consecuencia la generación de los vientos de superficie. Normalmente se necesitan vientos muy cerca de la superficie de la tierra para generar energía.

Para fines prácticos, la energía eólica es la conversión del viento en una forma de energía útil para el ser humano, y es aprovechada para ejecutar una variada gama de actividades. En tiempos actuales, su principal utilidad es generar electricidad de una forma limpia y segura: captura el viento natural de la atmósfera, lo convierte en energía mecánica y después en electricidad.

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Tecnologías que usan energía eólica

Existen muchas tecnologías que usan la energía del viento para diversos intereses. Los barcos necesitan viento para dirigir su camino y para ello se emplean las velas. Otros artefactos útiles son las aerobombas para, como su nombre indica, bombear el agua, los molinos de viento y las turbinas eólicas.

Energía Eólica

Tipología de la energía eólica

La energía eólica puede utilizarse de forma mecánica o bien, de forma eléctrica. Es decir, los artefactos o tecnologías que la necesitan funcionan de cualquiera de las 2 maneras. Aquellos que usan la energía del viento aplicada de forma mecánica necesitan de la ventilación natural y el viento es utilizado para proporcionar energía mecánica; esta es la forma más antigua. En el segundo caso, se aprovecha la fuerza del viento para producir otro tipo de energía: la eléctrica.

Hoy en día, la generación de la energía eléctrica es necesidad valiosa. Al respecto, existen tres tipos de generación de electricidad mediante la energía del viento: a escala comercial, que distribuye a los usuarios finales por medio de los servicios públicos de electricidad; distribuida o a pequeña escala, que alimenta una casa o granja y por último, energía eólica marina, que usa aeogeneradores colocados en el agua.

Aplicaciones de la energía eólica

La energía del viento es aplicada en muchos ámbitos de la vida humana, desde el doméstico hasta el industrial. Ya desde hace muchos siglos atrás era necesaria para propulsar los barcos previa construcción adecuada, y en la agricultura y ganadería para bombear el agua que regaba los cultivos y daba de beber a los animales así como para moler el grano, por ello muchas granjas tenían su propio molino y hasta el día de hoy todavía son útiles para bombear agua subterránea.

Por otra parte, muchos países, principalmente europeos, instalan turbinas eólicas que convierten la energía cinética en electricidad, aprovechando la energía del viento. En ocasiones se construyen verdaderos parques eólicos que consisten en cientos de turbinas conectadas a la red de transmisión de energía eléctrica de una ciudad o población. ¿Cómo funciona una turbina eléctrica? Bueno, la turbina tiene enormes aspas en lo alto de una torre, conectadas a una góndola que contiene engranajes vinculados a un aerogenerador. Al soplar el viento, la energía cinética mueve las aspas y consecuentemente, se mueve el generador.

Energía Eólica

Ventajas de la energía eólica

Una de las más celebradas ventajas de la energía eólica consiste en ser una fuente de energía renovable siempre disponible en tanto exista el sol. No contamina el agua ni el aire, aunque la fabricación, construcción y mantenimiento de la infraestructura para producirla ocasiona pequeñas emisiones de carbono.

El costo de la generación de electricidad es relativamente bajo en comparación con otros métodos y es muy eficiente. Esto quiere decir que las turbinas producen aproximadamente 23 veces más energía de la que consumen.

Un último punto positivo: la energía eólica puede proporcionar electricidad a lugares remotos o aislados, pues no son necesarios mecanismos demasiado caros ni sofisticados para poner en marcha las turbinas.

Desventajas de la energía eólica

Desafortunadamente, la energía eólica sólo genera electricidad cuando la velocidad del viento es suficiente, y como esto es imposible de controlar, no siempre se puede obtener electricidad y sería poco posible depender de los parques eólicos para tal fin.

En cuanto a la vida silvestre, las turbinas se convierten en un problema cuando las aves o murciélagos se estampan contra ellas, pero de cualquier forma, el peligro no es mayor al que entrañan los autos o los edificios altos.

A la mayoría de las personas no le gustaría tener un parque eólico cerca de su casa, y esto es otro inconveniente que impide su construcción. Las personas aceptan el hecho de tener fuentes de electricidad que no generan contaminación y que son más seguras, pero el impacto visual de los parques en las cercanías de las zonas urbanas impide la puesta en funcionamiento de una mayor cantidad. Esta situación es conocida en inglés como el factor “NIMBY”, siglas de la frase “No en mi patio trasero”.

Futuro de la energía eólica

En 2007, sólo entre el 1 y 2 por ciento de las fuentes de energía eléctrica provenían de la eólica. Sin embargo, en países pequeños como Dinamarca estos números están entre el 20 y el 40 por ciento.

Sus ventajas aún son poco difundidas, pero son los países europeos los que están poniendo el ejemplo y haciendo funcionar los grandes parques eólicos, por lo que se espera que otros países se unan.