Un sentido poco común en el reino Animalia es la electrorrecepción, una capacidad para sentir los estímulos eléctricos. La electrorrecepción es frecuente en los peces como los tiburones, las rayas, las lampreas y los bagres, y en los monotremas como los equidnas y los ornitorrincos. Sin embargo, es un sentido que funciona en más animales marinos que terrestres ya que el agua es un elemento que conduce mejor la electricidad debido a los iones de sodio y cloro.

Este sentido es pasivo si los animales detectan los impulsos eléctricos para navegar, localizar presas o comunicarse pero no los generan, o activo si pueden detectar y generar las señales eléctricas; en este caso, los animales lo usan además para defenderse. Los peces tienen la facultad de generar pulsos eléctricos aunque éstos son básicamente débiles.

Es un sentido que funciona en más animales marinos que terrestres ya que el agua es un elemento que conduce mejor la electricidad.

La electrorrecepción es útil para obtener información del entorno, como sucede con los demás sentidos. Si el animal la usa en la búsqueda de alimento, se denomina electrolocación. Es el caso de los equidnas, que suelen tener en el pico una cantidad variable de electrorreceptores con los cuales localizan presas cuando el clima es húmedo o lluvioso. El equidna de hocico largo (Zaglossus attenboroughi) posee cerca de 2,000 electrorreceptores, lo que contrasta con los 400 electrorreceptores con los que cuenta el equidna de hocico corto (Zaglossus attenboroughi).

¿Cómo funciona la electrorrecepción?

Todo animal capaz de usar la electrorrecepción posee unas estructuras que reciben el nombre de receptores ampulares, pero los tiburones y las rayas cuentan con ampollas de Lorenzini en la zona del hocico. En el caso de los peces la electrorrecepción es factible a partir de un sistema mecanosensorial, pero en los monotremas el sentido es posible gracias a glándulas cutáneas localizadas en el hocico. De todos los monotremas, el ornitorrinco es la especie con el sentido de electrorrecepción más agudo. Él puede sentir los campos eléctricos de sus presas aunque se encuentren bien escondidas en el fondo de las aguas lodosas o con vegetación acuática.

Los tiburones son famosos animales que usan la electrorrecepción para detectar los campos eléctricos generados por el movimiento de las presas.

Cada vez que un animal se mueve, se generan cargas eléctricas que viajan a través del agua salada que contiene iones de sodio y cloro. La tensión eléctrica detectable es resultado del intercambio de electrones entre la carga del agua salada y la de las células vivas de los peces.

Los tiburones son famosos animales que usan la electrorrecepción para detectar los campos eléctricos generados por el movimiento de las presas. Son altamente sensibles pues pueden descubrir las señales de la contracción del músculo de un pececillo.

Los órganos sensoriales de los tiburones son las ampollas de Lorenzini. Se trata de estructuras que se encuentran en los peces cartilaginosos y que se ubican en el hocico formando grupos. Desde una distancia prudente, las ampollas semejan simples puntos negros, pero cada una consiste en un poro cutáneo con un canal relleno de una sustancia gelatinosa que conduce a la célula sensorial localizada en la base del canal. Éste se encuentra unido a un nervio que transporta la señal hasta el cerebro. En presencia de campos eléctricos las ampollas detectan la diferencia de voltaje entre el poro y la base del canal lleno de gel del poro.

En corto

Los monotremas son los únicos mamíferos terrestres que usan la electrorrecepción.

El ornitorrinco tiene cerca de 40,000 electrorreceptores en el pico.

Las ampollas de Lorenzini se llaman así en honor al anatomista que las describió en 1768: Stefano Lorenzini.