Para la mayoría de las personas, comer carne es tan normal como dormir por las noches. ¿Qué pasa cuando nos dicen que, de hecho, no es normal? ¿Que nuestros dientes no están diseñados originalmente para masticar la carne? ¿Que matar animales para comer es una actividad cruel?

No hay duda que alguna vez hemos escuchado cuestionamientos similares. Sin embargo, pocas veces el ser humano los reflexiona, con la consecuencia ocasional de tachar de “locos” a los vegetarianos (ya sean veganos, ovovegetarianos, lactovegetarianos u ovolactovegetarianos). No vamos a juzgar aquí lo saludable de una dieta u otra, pero conviene comprender una parte de las razones de los vegetarianos para serlo.

En general, existen 4 razones primordiales para la eliminación de la carne de una dieta humana:

  • Religiosas.
  • Económicas.
  • Filosóficas.
  • Éticas o morales.

Las razones éticas son interesantes, pues cuestionan el hecho de matar seres vivos para que nosotros nos alimentemos siendo que somos capaces de sobrevivir a base de alimentos de origen vegetal. Los detractores de esta postura argumentan que una dieta pobre en proteínas animales impide una salud plena, y que por ello es poco recomendable para niños y embarazadas. Además, declaran que, en vista de que las especies animales carecen de una conciencia y de un razonamiento equivalente al humano, el hecho de consumir su carne no nos vuelve criminales. Estamos en un nivel racional y moral elevado.

Si bien lo último es cierto, también lo es el negocio masivo de la carne. La industria cría millones de reses, cerdos, pollos y otras especies comestibles para después matarlos y venderlos. Es importante recalcar que la mayoría de las matanzas son todo menos indoloras. Las más cuidadosas son frías y rápidas, pero en general, los animales experimentan dolor y sufrimiento desde antes de morir. A menudo son hacinados sin agua, comida, aire o espacio para moverse. Los métodos de engorda pueden ser infrahumanos como en el caso de los gansos, que son sobrealimentados para que su hígado crezca descomunalmente y se transforme, previa matanza, en un platillo gourmet llamado foie gras.

La perspectiva de crecerlos sólo para comerlos resulta cruel si se compara con algo así en los seres humanos. Y es que los animales, al igual nosotros, poseen un sistema nervioso central y por ende sienten miedo, estrés y dolor. El caso de las plantas es diferente, pues no sienten lo anterior.

El vegetarianismo como elemento protector de los animales

¿Qué significa el vegetarianismo para ti?

¿Por qué sacar a los animales de su existencia natural para ello? Reconozcamos que cuando comemos carne nos comemos a alguien, no a algo. O acaso, ¿se justificaría hacer lo mismo con un perro o un gato? A la mayoría de la gente le repugna la idea de comer al mejor amigo del hombre y luego recordamos que se trata de un animal, al igual que las vacas o los cerdos. Y hay que destacar que los cerdos son más inteligentes de lo que se piensa.

Comer carne para complacer un gusto más que por necesidad envía al matadero a un animal que no merece maltrato. Por otra parte, muchos vegetarianos argumentan que con las toneladas de granos y vegetales que se destinan anualmente a la alimentación del ganado se nutriría a la población carente de comida. Reconozcamos también que es un negocio al que poco le importa la necesidad.

Entonces, ¿por qué nuestro cuerpo al parecer sí necesita de la carne? El dato mencionado sobre la recomendación de evitar una dieta vegetariana en niños y mujeres embarazadas parece razón suficiente para pensar que necesitamos los nutrientes de la carne. En la actualidad es difícil no consumirla, dada la costumbre. Quizá en sus orígenes el hombre vegetariano comenzó a alimentarse de animales por necesidad, y después de miles de años nuestro organismo se adaptó para digerirla y aprovechar su valor nutricional.

Es verdad que somos inteligentes para utilizar los recursos de la naturaleza, pero también somos racionales para pensar que si abusamos, se volverá en nuestra contra y por causa nuestra. Los animales no conocen sus derechos, esto es un concepto humano. No obstante, piensa por un momento qué cambios habría en el planeta si nos olvidáramos de la carne como alimento.

Dejar de comer carne involucra un tema de salud y ética. No es intención satanizar su consumo, pero es posible escoger la opción menos dañina y hasta cierto punto, consumir de manera responsable. Limitarla o evitarla deviene en múltiples beneficios ecológicos, económicos y éticos. La decisión es tuya.