A partir de un estudio realizado con datos satelitales, científicos de la NASA y de la Universidad de Míchigan, Ann Arbor, descubrieron que el “punto caliente” ubicado en el suroeste de Estados Unidos emite la mayor concentración de metano sobre el área de dicho país. El estudio, dado a conocer en octubre de este año, revela que la cantidad de metano emitido es 3.5 veces mayor de lo que las estimaciones de la Unión Europea para la Investigación Atmosférica Global (Global Atmospheric Research) exponen.

El mapa satelital muestra un único punto rojo localizado entre Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah, que corresponde a unos 6,500 kilómetros cuadrados de área donde se liberaron cerca de 0.59 millones de toneladas métricas de metano hacia la atmósfera terrestre durante 2003-2009, que fue el período estudiado.

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El metano es un gas que se encuentra de forma natural en el subsuelo y en el fondo de los océanos, y es el segundo gas de efecto invernadero liberado por actividades humanas con más preponderancia en los Estados Unidos, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (United States Environmental Protection Agency). La concentración es la cantidad de un gas en la atmósfera. En este sentido, la alta presencia de metano contribuye al calentamiento global debido a que es un gas que atrapa fácilmente el calor en la atmósfera.

Eric Kort, el autor principal del estudio, indica que las emisiones no están directamente relacionadas con la práctica de la fracturación hidráulica mediante la cual se mejora la extracción de petróleo y gas natural del subsuelo. ¿A qué se responsabiliza entonces? Al parecer, a fugas en la producción de gas natural y al equipo de procesamiento en la Cuenca de San Juan, Nuevo México, que dicho sea de paso, es el yacimiento de producción de metano con mayor actividad en Estados Unidos.

Hoy en día más de la mitad del metano del mundo proviene de actividades como la quema de combustibles y la fuga accidental tras la perforación del subsuelo en busca de gas natural. Una alta concentración de este gas de efecto invernadero contribuye al aumento de la temperatura global y por ende, al cambio climático, ya que genera 21 veces más calentamiento que el dióxido de carbono. La existencia del llamado “punto caliente” constituye un factor peligroso para la atmósfera y eventualmente para los seres vivos, ya que mina la calidad del aire que se respira y afecta los océanos y sus habitantes.

Aunque el presidente estadounidense Barack Obama anunció en marzo pasado el Plan de Acción sobre el Clima (Climate Action Plan) con el objetivo de reducir las liberaciones de metano a partir de la monitorización y evaluación de las emisiones y los datos actuales, respectivamente, cabe recordar la importancia de tener conocimiento sobre esta información que puede ser clave para concientizar a la sociedad.

Fuentes:

http://ciencia.nasa.gov/ciencias-especiales/09oct_methanehotspot/

http://epa.gov/climatechange/ghgemissions/gases/ch4.html

http://epa.gov/climatechange/ghgemissions/gases/ch4.html