El sistema nervioso consta de 3 divisiones básicas: sistema nervioso central, sistema nervioso periférico y sistema nervioso autónomo. Cada uno, pese a pertenecer a un mismo sistema, está integrado por características anatómicas particulares, con un funcionamiento singular.

Sistema nervioso central

Se trata de la principal división, ya que se compone por el encéfalo y la médula espinal. Encéfalo y cerebro son dos estructuras que forman un todo. Mientras que el cerebro es la parte más grande del encéfalo, este es una porción situada en la cavidad craneana que consta de, entre otras estructuras más pequeñas, cerebelo, tronco encefálico y puente de Varolio. La médula espinal es una estructura larga que inicia en la región inferior del encéfalo y se extiende por la columna vertebral.

Divisiones básicas del sistema nervioso: sistema nervioso central, sistema nervioso periférico y sistema nervioso autónomo.

El encéfalo, junto con el cerebro, constituye el centro de mando del cuerpo humano, ya que codifica e interpreta la información que se le envía y la procesa de tal manera que manda señales a los músculos o las glándulas para proveer una respuesta a dichas señales. En este sentido, el sistema nervioso central influye en todas las partes del cuerpo.

Los componentes del SNC están bien protegidos por el cráneo.

Sistema nervioso periférico

Está compuesto por ganglios y nervios que inician en el sistema nervioso central, a saber, 31 pares de nervios que se prolongan a partir de la médula espinal y 12 pares de nervios que inician en el encéfalo. ¿Sabes lo que es un nervio? No es más que un haz de fibras nerviosas.

A partir del SNC, estos nervios y ganglios se proyectan hacia los órganos periféricos, las glándulas, los músculos, etcétera. Por esta razón el sistema nervioso periférico carece de protección ósea. Se compone de dos partes:

División somática. Está a cargo de movimientos voluntarios y conscientes del individuo, tales como sujetar un objeto y acariciar un animal. Provee impulsos motores a los músculos esqueléticos a modo de instrucciones y así controla las contracciones y relajaciones.

Esta división se compone también de fibras nerviosas periféricas además de motoras, lo que le otorga la facultad de recibir y procesar información sensorial que resulta de órganos sensoriales como la piel.

División entérica. Posee neuronas motoras y sensoras propias así como interneuronas que procesan datos entre ambas. Controla las contracciones musculares y los movimientos de las vísceras del sistema gastrointestinal sin la intervención del cerebro y la médula espinal.

Sistema nervioso humano

Sistema nervioso autónomo

Controla las funciones involuntarias del individuo como la temperatura, los latidos del corazón, la digestión, el nivel de sustancias químicas en el interior del cuerpo, etcétera, como consecuencia de la estimulación de secreciones de las glándulas y de contracciones de los músculos. Provee impulsos motores al epitelio glandular, el músculo liso y el músculo cardíaco.

Las divisiones del SNA son:

División simpática. Estimula la actividad de los tejidos diana y de los órganos. Los tejidos diana se componen de células diana, sobre las que actúan ciertas hormonas. Influye en la dilatación de las vías respiratorias, en la relajación de la vejiga, en la contracción de los vasos sanguíneos, reduce la producción de orina en los riñones, aumenta la presión arterial, entre otros. Esta división es la responsable de las reacciones de lucha o huida, como las que se presentan en situaciones de peligro.

División parasimpática. En contraste con la división anterior, reduce la actividad de los tejidos y los órganos diana y sus efectos son de relajación y digestión. El ritmo cardíaco se hace más lento, se dilatan los vasos sanguíneos de los intestinos, se activa la digestión, las pupilas se contraen, etcétera.