Cupressus sempervirens

El ciprés común, ciprés mediterráneo o ciprés italiano es un árbol tradicionalmente asociado con la muerte, el duelo y el inframundo, pero también con la longevidad. No se regenera fácilmente si se corta, pero es capaz de vivir 1,000 años y de resistir el embate del fuego. Su imagen está ligada a la región mediterránea, donde es abundante y apreciado.

Vincent van Gogh no pasó por alto su belleza y los pintó en algunas de sus obras, como las famosas Noche estrellada y Camino con ciprés y estrella.

Orden: Pinales
Familia: Cupressaceae
Género: Cupressus

Descripción

Esta especie de conífera es un árbol de hoja perenne que alcanza una altura de hasta 35 metros. Posee hojas pequeñas de 2 a 5 milímetros de longitud, color verde oscuro y textura escamosa, que crecen en brotes redondeados. Cuando se aplastan, despiden un agradable aroma.

Desarrolla flores unisexuales que se agrupan en conos masculinos y femeninos. Los primeros miden entre 3 y 5 milímetros, y los segundos pueden ser ligeramente más pequeños. Generalmente, la forma del árbol es cónica, y aquellos de mayor edad pueden tener un follaje más amplio. Los cipreses del grupo Stricta son exclusivamente de forma columnar. En realidad, aquellos cipreses con forma de columna son cultivados o provienen de árboles de cultivo; aquellos que crecen de forma natural tienden a ser un poco más anchos e incluso muestran varios tallos y ramas.

Información sobre el ciprés mediterráneo.

Ciprés común – Cupressus sempervirens.

Distribución

No se regenera fácilmente si se corta, pero es capaz de vivir 1,000 años y de resistir el embate del fuego.

Cupressus sempervirens es una especie nativa de la parte oriental de la región mediterránea, y se extiende a través de Chipre, Grecia, Irán, Israel, Libia, Turquía, Líbano y Jordania. También se encuentra en partes de Albania, Croacia, Egipto, Malta e Italia. La población mundial está muy dispersa, es decir, no se distribuye de forma continua, sino que su presencia se interrumpe en algunas partes. En algunas regiones hay subpoblaciones grandes que se reproducen exitosamente, mientras que en otras solo hay algunos árboles aislados.

En estado silvestre, la especie prospera en matorrales y bosques de pinos y enebros, en sitios cuya elevación es de 90 a 1,700 metros sobre el nivel del mar y con clima mediterráneo e incluso semiárido. Generalmente, sus hábitats experimentan veranos secos y calurosos e inviernos lluviosos. Los cipreses comunes cultivados crecen en muchas partes del mundo, aunque sus climas sean un poco diferentes. Algunos cultivares están en Estados Unidos, el sur de Australia, el suroeste de Sudáfrica, Nueva Zelanda y las Islas Británicas.

Reproducción y variedades

El ciprés común es una especie monoica, pues desarrolla flores individuales masculinas y femeninas en la misma planta. Los conos masculinos comienzan a liberar polen a finales de invierno. Los conos femeninos son polinizados por el viento, y los insectos no tienen ningún papel en la tarea.

Los cipreses de cultivo se propagan principalmente por semillas que suelen sembrarse a finales de invierno. Las semillas germinan de forma relativamente lenta, alrededor de 1 o 2 meses después de su siembra a un clima de unos 20 ºC. Crecen bien a pleno sol en suelos arenosos bien drenados y condiciones de humedad moderada. Toleran la sequía, e incluso se adaptan a suelos un poco pobres en nutrientes. Algunos resisten la nieve y temperaturas en torno a -20 ºC. Son resistentes al fuego, como se comprobó tras un incendio que en 2012 asoló una comunidad de España; de los más de 940 cipreses, solo 12 fueron destruidos.

Cupressus sempervirens tiene algunas variedades. Cupressus sempervirens var. horizontalis, como su nombre indica, desarrolla ramas y follaje que se extienden de forma horizontal, pero crece de forma silvestre y no se le comercializa. La variedad “Sempervirens” o “Stricta” es aquella comúnmente encontrada en paisajes urbanos, de forma típicamente columnar. Otras variedades son “Umbilicata”, “Globulifera”, “Pendula”, “Indica”, “Atlantica” y “Dupreziana”.

Usos del ciprés común.

Campo de Toscana. Entrada con cipreses.

Usos

No tiene usos comestibles, pero sí se le atribuyen algunas propiedades medicinales.

Ha sido aprovechado desde la Antigüedad. No tiene usos comestibles, pero sí se le atribuyen algunas propiedades medicinales. Los conos y las ramas jóvenes son antisépticos, astringentes y vasoconstrictores, por lo que han sido usados para tratar la tos, la gripe, el resfriado y los dolores de garganta. La resina del árbol extraída mediante incisiones puede ayudar a cicatrizar heridas. Su madera es valorada por su resistencia a la pudrición, su aroma y su acción repelente a las polillas por lo que se le usa en la construcción de armarios, gabinetes y algunos otros muebles. El aceite esencial que se obtiene de los brotes es muy valorado por su olor, así que se agrega a jabones y perfumes.

Por supuesto, el ciprés común es un árbol de uso ornamental que se coloca en jardines y contextos urbanos. El ciprés “Stricta” es el que adorna jardines clásicos italianos desde la época del Renacimiento, y es muy común en jardines de muchas partes del mundo.

Amenazas y conservación

De acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el ciprés común es una especie de “Preocupación Menor”: su población mundial no está amenazada. Sin embargo, los cipreses en estado silvestre son ya raros en algunas porciones de su rango de distribución, debido a factores como la explotación para obtener madera. Hongos, bacterias, virus y otros organismos no suelen enfermarlo, sus hojas son susceptibles a las arañas de la familia Tetranychidae.