Autor de la imagen principal: NIAID. Este archivo está disponible bajo la licencia Creative Commons Atribución 2.0 Genérica.

Células NK Natural Killer.

Sistema inmune y leucocitos.

El ser humano posee más de 200 tipos de células en el cuerpo. Algunos ejemplos son las células epiteliales, las células óseas, las neuronas y los leucocitos, siendo estos últimos de los que hablaremos.

Los leucocitos, mejor conocidos como glóbulos blancos, forman parte de nuestro sistema inmune. Representan alrededor del 1 por ciento de nuestra sangre pero su importancia es muy significativa, pues actúan como defensores ante las enfermedades. En pocas palabras, los leucocitos son múltiples células de inmunidad que se mantienen activas en el torrente sanguíneo combatiendo y destruyendo virus, bacterias y toda molécula o partícula extraña que amenace la salud (antígeno).

Pero, ¿cómo diferencian los leucocitos a los elementos extraños de los sanos? Los antígenos son atacados por los leucocitos al no expresar ciertas glucoproteínas que sí expresan las células humanas normales. Las glucoproteínas fungen como identificaciones que demuestran que una célula pertenece al cuerpo, y de no demostrarlas, el “ejército” de leucocitos atacará hasta la destrucción.

Los glóbulos blancos o leucocitos, son producidos constantemente por la médula ósea roja, ya que su función es útil tan solo de uno a tres días. En la médula ósea roja también se producen otras células sanguíneas como glóbulos rojos y plaquetas; por lo tanto, glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas son “hijos” de una misma célula madre llamada hematopoyética (o hematopoiética).

Los glóbulos blancos se dividen en dos grandes líneas o linajes de división celular: mieloide y linfoide.

Dentro del mieloide destacan los:

Neutrófilos: forman parte de la inmunidad innata y son los más abundantes en la sangre humana.

Monocitos: se instalan en tejidos donde ocurren ataques y se quedan de “residentes” hasta convertirse en macrófagos, quienes destruyen e ingieren bacterias, células dañadas y eritrocitos (glóbulos rojos) gastados.

Eosinófilos: Se vuelven activos cuando existe una reacción alérgica o infección. También ayudan a destruir parásitos grandes, como gusanos.

Basófilos: Son fuentes de histamina en estado maduro, responsables de las reacciones inflamatorias durante la respuesta inmune.

Mastocito: Son similares a los basófilos, pero la diferencia es que los mastocitos circulan de forma inmadura.

Dentro del grupo linfoide encontramos a los:

Linfocitos T: que residen en el timo de forma inmadura y que alcanzan su madurez cuando se enfrentan a algún antígeno.

Linfocitos B: a quienes debemos la producción de inmunoglobulinas, mejor conocidas como anticuerpos.

Y por supuesto, células Natural Killer.

Células NK (Natural Killer).

Características y funciones de las células NK.

Los linfocitos NK o “Natural Killer”, lo que se traduce a nuestro idioma como “asesinos naturales” son células citotóxicas sobre nuestras propias células; es decir, gracias a su inmunidad y a sus gránulos con enzimas destructoras, pueden deshacer células propias pero con señales cancerosas o infectadas por algún virus.

Las células Natural Killer son linfocitos de la misma familia que las células T y B, pero su diferencia radica en que se clasifican como linfocitos innatos que responden velozmente a una amplia variedad de desafíos patológicos. Además de destruir células infectadas, pueden controlar los primeros signos de cáncer. Las células NK que son especializadas se hallan en la placenta y desempeñan un importante papel en el embarazo.

Detección de células dañinas por células NK.

Una célula sana, mediante la expresión de moléculas de complejo mayor de histocompatibilidad tipo 1 ( o MHC clase 1), inhibe al NK. En otros términos, cuando una célula sana se encuentra con una NK, la sana, mediante una señal, debe inhibir la función de la NK para no ser atacada.

En cambio, la mayoría de las células cancerosas e infectadas suelen perder su MHC clase 1, por lo que no pueden desactivar la acción aniquiladora de las células NK, la cual libera gránulos citotóxicos que contienen perforina y granzimas, ideales para inducir a la muerte celular.

Sistema inmune humano.

Gracias a las células NK, podemos superar enfermedades.

Las células NK y los linfocitos T CD8 (pertenecientes a la línea de los linfocitos T) son muy importantes en nuestro cuerpo, pues poseen maquinarias citotóxicas similares que se complementan para destruir células tumorales e infectadas por virus.

El trabajo complementario entre linfocitos T CD8 y células NK es interesante. Como mencionamos, los antígenos y células malignas se destruyen por falta de identificación, pero también pueden mostrar evasivas para evitar el ataque. Veamos cómo funciona.

El linfocito T CD8 se encuentra con una célula tumoral o melanocito maligno. La mayoría de las células tumorales, al igual que las células propias, expresan en su membrana el contenido de proteínas que tienen dentro. Pero en este caso, las células dañinas expresan en la membrana sus proteínas tumorales a través del MHC clase 1, el cuál es detectado por el CD8. Una vez que reconoce que es una célula extraña, el CD8 se activa y ataca hasta destruirla.

Ahora bien, esta célula tumoral o infectada por virus también cuenta con un mecanismo de escape para evitar su destrucción: puede esconder sus moléculas MHC clase 1 para que el CD8 no logre reconocerla. Es ahí cuando las células NK entran a tomar acción, pues, recordemos que las células malignas no pueden desactivar a las NK sin exhibir MHC clase 1. Nuestro cuerpo siempre hace lo posible por defenderse ante las variantes que puedan presentarse.

Células NK reconocedoras de estrés celular.

Por si fuera poco, las células NK cuentan con receptores activadores que reconocen señales de estrés en la membrana de las células invasoras infectadas, tumorales o dañadas para proceder a destruirlas. Se puede dar la circunstancia de que la célula NK reconozca estrés al mismo tiempo que detecta moléculas MHC clase 1 propias. ¿Una NK se activará o se inhibirá? La señal inhibitoria siempre ganará por encima de la señal de estrés. Por lo tanto, esa célula no será destruida.

Con esto podemos saber que las células NK son vitales en nuestro organismo y que gracias a ellas, las células tumorales e infectadas por diferentes tipos de virus no pueden proliferar tan fácilmente. Es por ello que por años los científicos han intentado desarrollar técnicas o terapias para potenciar los linfocitos NK en personas vulnerables al cáncer o que ya lo padecen; así como en pacientes con infecciones virales crónicas.

 

 

Fuentes:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18425107

https://www.immunology.org/public-information/bitesized-immunology/cells/natural-killer-cells

https://www.urmc.rochester.edu/encyclopedia/content.aspx?ContentTypeID=160&ContentID=35

https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionario/def/celula-t-citotoxica

Universitat Politècnica de València UPV. Los Linfocitos Natural Killer. Video 2015.

Dr. Juan Carlos Aldave. Medical Doctor, Allergy and Clinical Immunology. Los linfocitos NK. Video 2017.