La obesidad es considerada la epidemia de la actualidad, pues está presente en muchas partes del mundo y los números de afectados van en aumento. Esta se define como la falta de equilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico, siendo la ingesta mucho mayor de la que el cuerpo requiere; sin embargo, son muchas las causas que la originan.

Obesidad infantil

La OMS (Organización Mundial de la Salud) identificó dos principales causas de la obesidad infantil. La primera de ellas se debe a los cambios sociales y a la modificación dietética mundial con productos hipercalóricos que ofrecen azúcares y grasas en mayor proporción a las vitaminas, minerales o proteínas.

La segunda es la disminución o falta de actividad física que es muy importante para liberar energía, fortalecer huesos y desarrollar musculatura. El sedentarismo y el mal ejemplo familiar en temas de nutrición, son factores clave para llevar a un niño a la obesidad, ya que este desconoce por completo todas las consecuencias que tendrá a largo plazo e imita lo que observa sin medir riesgos.

Tipos de obesidad

Se identifican dos tipos de obesidad: la exógena y la endógena. La primera es aquella en la que una persona no tiene una vida sana producto de una mala alimentación y falta de actividad física. Es decir, las causas son externas.

La endógena se debe a problemas internos en el sistema endocrino. Las glándulas endocrinas regulan el nivel hormonal y se ajusta de acuerdo a la producción de estas. Pero cuando ocurre alguna anomalía, se produce mayor cantidad de insulina y la tiroides tiene dificultad para trabajar correctamente. De igual manera, puede generarse una resistencia a la leptina, una hormona que regula el metabolismo de las grasas. Por lo tanto, el cuerpo comienza a almacenar grasa erróneamente “creyendo” que no existe suficiente cantidad para las necesidades energéticas.

Sedentarismo como causa de obesidad.

Sedentarismo.

El problema con la obesidad endógena es que aunque se siga una dieta saludable y se realice actividad física, el cuerpo no puede perder peso. Para ello se requieren estudios médicos que ayuden a identificar la causa del desbalance hormonal y así iniciar un tratamiento muy específico que evite el aumento de kilos extra.

No obstante, las alarmantes estadísticas de obesidad en el mundo no se deben a causas endógenas, sino a factores exógenos que pueden erradicarse, siempre y cuando se trabaje sobre ello.

Factores de riesgo

Documentación emitida por la universidad de Harvard, informó sobre algunos factores que aumentan el riesgo de obesidad. Estos son:

La herencia

Esta juega un papel importante, pero no es la culpable de que una persona sea obesa. Si bien, los factores genéticos pueden hacer que un individuo sea propenso a la obesidad, esto significa que su dieta debe ser cuidadosa y seguida por un especialista; es decir, puede impedir un aumento excesivo de peso si se previene.

Cuidados prenatales y postnatales

Desde edad temprana pueden identificarse los infantes que probablemente tendrán problemas con su peso. Una madre embarazada fumadora o con sobrepeso, influye en las medidas corporales de los hijos.

De igual forma, Organizaciones mundiales cada vez encuentran más relación entre la lactancia materna y los beneficios a largo plazo en un humano, con la disminución de riesgo de sobrepeso, así como de diabetes y tensión arterial. Se recomienda dar pecho durante los primeros seis meses de vida para lograr una protección óptima a las defensas del pequeño, así como un buen desarrollo y crecimiento de sus partes corporales.

Las exigencias de la vida moderna y el estrés pueden provocarnos insomnio y apnea del sueño, problemas relacionados con el peso de una persona.

Falta de sueño

Muy pocos saben lo importante que es el sueño; este se encuentra al nivel de comer y respirar. Las exigencias de la vida moderna y el estrés pueden provocarnos insomnio y apnea del sueño, que es cuando se presentan pausas en la respiración mientras se duerme. Esto está relacionado estrechamente con el peso de una persona.

También algunos miembros de la Universidad de Stanford (EE. UU), llegaron a la conclusión de que las personas que duermen menos de cinco horas al día producen mayores cantidades de grelina y menos de leptina. Esto se traduce como una alteración neuroendocrina que aumenta el apetito de manera poco saludable, pues el cuerpo exige recuperar la energía no obtenida con el descanso y de forma inconsciente, aumenta el deseo de consumir alimentos hipercalóricos con el fin de sustituirla. Esto aumenta el peso corporal, lo que a su vez, puede provocar problemas para dormir.

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) de España también respaldan estos estudios con relación al sueño y la obesidad. No solo confirman el hecho de que una persona come en exceso cuando no duerme bien, sino que también destacan que los trastornos del sueño interfieren en los procesos metabólicos y en los niveles de actividad física, favoreciendo el riesgo de sedentarismo y la acusación de grasa.

Dieta no saludable

Cuidar lo que se come es muy importante y esta es la causa principal del sobrepeso, la obesidad y la obesidad mórbida. Más que importar el tipo de alimento, lo relevante es la frecuencia de la ingesta. Una rebanada de pastel, una porción de papas fritas o una botella individual de refresco gaseoso, no es lo más saludable, pero tampoco provocan diabetes, hipertensión u obesidad si los consumimos muy esporádicamente como parte de un inusual antojo o capricho.

Grasas trans y colesterol.

Grasas saturadas en nuestra dieta.

El problema es cuántas veces a la semana nos sentamos a consumir donas con chocolate, pizzas, frituras, bebidas azucaradas y otros alimentos procesados con muy pocos o nulos nutrientes pero con gran cantidad de grasas trans, azúcares, carbohidratos, conservadores y otras sustancias químicas que nada bien hacen al organismo.

Más que importar el tipo de alimento, lo relevante es la frecuencia de la ingesta.

Por si fuera poco, estos elementos dañinos se almacenan en forma de grasa si no existe actividad física o esta no es suficiente para contrarrestar la cantidad de comida que se ingiere. Si observamos a un chico o chica “fitness”, veremos que se alimenta de manera abundante. Esto es porque necesita compensar a su cuerpo de la liberación de energía y calorías que hace en cada uno de sus ejercicios. Pero cuando una persona come enormes porciones y no realiza ningún tipo de ejercicio o actividad, su cuerpo almacena proporciones descomunales de todo aquello que no libera.

No solamente se trata de moderar porciones, sino de aprender a sustituir alimentos en cada comida. Leer “come más frutas y verduras” quizá no sea atractivo para alguien que desea modificar sus hábitos alimenticios, pero si hablamos de reemplazar unos ingredientes por otros, el resultado cambia.

No es lo mismo grasas trans a grasas no saturadas, ni azúcares refinadas a endulzantes naturales. Por ejemplo, en vez de adquirir o preparar:

Pan blanco, sustituye por pan integral de trigo o centeno.

Dona de chocolate, sustituye por un muffin inglés.

Azúcar blanca, sustituye por piloncillo, hojas de stevia natural o miel natural.

Totopos fritos, sustituye por totopos horneados de maíz o tortillas de maíz.

Arroz y pasta blanca, sustituye por arroz y pasta integral.

Verduras con mantequilla, sustituye por verduras crudas o al vapor con un chorrito de aceite de oliva.

Papas fritas, sustituye por papas horneadas.

Tocino, sustituye por chuleta de cerdo.

Galletas y pasteles procesados, sustituye por higos, frutos secos o semillas secas.

Alimentos sanos.

Leche entera, sustituye por leche descremada, de soya o almendra.

Manteca, mantequilla, sustituye por aceite de oliva.

Aderezo para ensalada, sustituye por aguacate.

Evita estos malos hábitos.

Eliminar algunos malos hábitos que pueden obstaculizar el proceso de pérdida o mantenimiento de nuestro peso sano es fundamental para lograr buenos resultados.

Mucha gente cree que saltándose el desayuno hará que se pierda peso, pero no es así.

Ignorar etiquetas de alimentos. Si existe un producto nuevo en el mercado y quieres saber qué tan bueno es para tu salud, lee en el empaque la información nutrimental y realiza comparaciones con aquel que consumías. Tal vez esto te lleve algunos minutos, pero en tu próxima compra ya sabrás qué productos llevar.

Tomar poca agua. Bebe el agua que tu cuerpo “te pida”, pues no todos requerimos ocho vasos; algunos podemos sentirnos bien con seis. No esperes a tener la boca seca o estar sediento, pero tampoco te excedas. Bebe a lo largo del día agua natural y a temperatura ambiente para mantener a tu organismo en buen funcionamiento.

Ir de compras si una lista. Se ha comprobado que es mucho más fácil llenar el carrito de productos que no necesitamos si olvidamos llevar una lista de compras.

Productos procesados.

Comer distraído. Evita usar el celular, la computadora o mirar televisión mientras comes. De acuerdo a una investigación publicada en 2013 en el Diario Americano de Nutrición Clínica (American Journal of Clinical Nutrition), aquellos que comen de esta manera consumen hasta un 50 % de calorías extra.

No desayunar. Mucha gente cree que saltándose el desayuno hará que se pierda peso, pero no es así. El desayuno es lo más importante del día y permite que el metabolismo trabaje adecuadamente quemando las calorías que se gastarán durante las siguientes horas.

Eliminar kilos no es fácil, pero tampoco imposible. No obstante, prevenirse de la obesidad es mucho más sencillo. Identifique qué podría estar provocando un peso indeseado y atienda su cuerpo con un profesional en cualquiera que sea el caso. NO SE AUTOMEDIQUE con productos químicos para dormir mejor o bajar de peso, ya que los efectos secundarios podrían ser adictivos o mortales. En caso de acudir a remedios naturales para complementar un tratamiento especial, pregunte a su médico si algún ingrediente podría interferir con la efectividad.

 

 

Referencias

www.hsph.harvard.edu/obesity-prevention-source/obesity-causes/

http://www.who.int/elena/titles/breastfeeding_childhood_obesity/es/

https://www.healthdirect.gov.au/what-causes-obesity

https://www.nhs.uk/conditions/obesity/causes/

https://www.cdc.gov/obesity/adult/causes.html

http://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood_why/es/