Equus ferus caballus

Casi todos conocen o han visto a un caballo, animal frecuentemente descrito como de “cara larga” y símbolo de gracia y libertad. Popular y bonito, el caballo es un mamífero ungulado que pertenece a la familia de los équidos, que también incluye a la cebra y al burro. Se trata de una subespecie de caballo salvaje (Equus ferus) de la que se han desarrollado unas 300-400 razas.

Orden: Perissodactyla

Familia: Equidae

Género: Equus

Descripción

Dada la gran cantidad de razas, las características físicas de Equus ferus caballus son muy variables. Su altura se mide hasta la cruz, una prominencia localizada entre los omóplatos. Un caballo típico mide de 142 a 163 centímetros de altura y pesa entre 380 y 550 kilogramos. Los más grandes llegan a pesar alrededor de 900 kilos y a medir hasta 170 centímetros de altura. Los ponis miden 147-151 centímetros y sí, también son caballos de la subespecie Equus ferus caballus.

El aparato locomotor está adaptado para correr velozmente y para ahorrar energía. Los huesos, que en total son típicamente 205, son fuertes pero flexibles y livianos. Tiene 34 huesos en el cráneo, y su cola cuenta con varias vértebras móviles. Dentro de su boca alberga 14 dientes en cada maxilar; 6 incisivos en la parte delantera, 3 molares, 3 premolares y 2 caninos.

El caballo doméstico tiene una cabeza amplia, cuello largo y grueso, cola larga y peluda, orejas cortas y erguidas y patas relativamente largas, que terminan en pezuñas. Cada caballo cuenta con una pezuña constituida por un solo dedo, por lo que se le considera un animal ungulígrado. Sus patas traseras generan el salto y el impulso al moverse, y las delanteras reciben el peso en el suelo.

Distribución del caballo.

Caballos pastando cerca del Parque nacional Torres del Paine.

Sentidos

Los ojos del caballo son los más grandes de los animales terrestres, y están ubicados a los lados de la cabeza. Esto le brinda un campo visual de más de 350º. Es dicromático, al poder distinguir 2 colores primarios para igualar un color. Su sentido auditivo es bueno, y puede mover el pabellón de la oreja hasta 180º. Su olfato está bien desarrollado; un primer centro olfativo se halla en la cavidad nasal y las fosas nasales, y el otro está debajo de la cavidad nasal. Con respecto al sentido del tacto, es más sensible alrededor de los ojos, los oídos y la nariz. En muchas razas el hocico tiene un papel importante, pues se basa en las sensibles cerdas del área para seleccionar y recolectar alimento. Las pezuñas son útiles en la exploración de los objetos en el suelo.

Su sentido del gusto sí es destacable, pues es capaz de distinguir los sabores de los alimentos y mostrar preferencia por algunos de ellos. Los caballos de Clydesdale, por ejemplo, distinguen lo salado de lo dulce.

Los caballos más grandes llegan a pesar alrededor de 900 kilos y a medir hasta 170 centímetros de altura.

Distribución y hábitat

El caballo doméstico se distribuye en todos los continentes excepto en la Antártida. Tampoco prospera en las zonas más frías del hemisferio norte. Debido a su presencia generalizada en el mundo, es un animal que puede ocupar muchos tipos de hábitats terrestres como estepas, sabanas, praderas templadas a frías, bosques, pantanos, marismas e incluso semidesiertos. Los caballos domésticos se mantienen en terrenos de pastos bajos.

Hoy, la gran mayoría de los caballos viven junto con los seres humanos. Algunos, llamados caballos ferales, cimarrones o asilvestrados, viven en estado salvaje pero descienden de caballos domésticos. Un ejemplo claro es el de los mustangos de Norteamérica. Ellos frecuentemente se encuentran en los hábitats anteriormente mencionados, además de llanuras y cadenas montañosas.

Se cree que el hombre comenzó a domesticar al caballo en torno al 4000 a. C.

Origen y domesticación

Esta subespecie desciende del caballo salvaje, el cual a su vez evolucionó durante los últimos 45-55 millones de años a partir de un mamífero ungulado del género Hyracotherium, que tenía el tamaño de un zorro grande. Se sabe que los parientes más cercanos del caballo son el rinoceronte y el tapir.

El hombre prehistórico conoció muy bien a los caballos salvajes, en vista de las pinturas rupestres encontradas que datan del Paleolítico. Lo más probable es que en las primeras épocas de vida del hombre los caballos fueran cazados para alimentarse de su carne. Los caballos salvajes se extinguieron de Norteamérica y redujeron en Europa Occidental hace unos 10,000 años, y en cambio, prosperaron en las estepas de Asia Central y Europa Oriental.

Se cree que el hombre comenzó a domesticar al caballo en torno al 4000 a. C., si bien la práctica puede tener una antigüedad de más de 5,000 años. ¿Lugar? Es muy probable que en las estepas de Asia. Los humanos pudieron darse cuenta de las habilidades de la especie y decidieron aprovecharlas para alimentarse, obtener leche y transportar cargas. Con el advenimiento de la agricultura, el caballo se convirtió en un animal de carga y tiro y un medio de transporte.

Especies de caballos.

Caballo galopando.

Alimentación

Equus ferus caballus es un animal herbívoro y se le alimenta con heno o pasto y granos de cebada, avena, maíz y soja, entre otros. Hierbas generalmente ofrecidas son la alfalfa, el trébol, el sorgo de Alepo (Sorghum halepense) y Phleum pratense. Posee un solo estómago y es incapaz de regurgitar, por lo que su alimentación debe ser muy cuidadosa. Necesita beber agua limpia todos los días, al menos 38-45 litros. Un caballo doméstico adulto de 450 kilos puede necesitar unos 7-11 kilogramos de alimento diariamente.

Los caballos que viven en estado salvaje consumen constantemente las hierbas y pastos que encuentran en su hábitat, tales como las del género Salsola y Sporobolus y las especies Koeleria macrantha y Leptochloa dubia.

Comportamiento

Es un animal social, rasgo heredado de sus antepasados. Los caballos asilvestrados forman manadas con una jerarquía estricta; por lo regular solo hay un líder y contienen hasta 26 yeguas, 5 sementales y varias crías y jóvenes. Los grupos de caballos domésticos pueden ser liderados por una yegua.

Son criaturas tranquilas que aceptan la compañía de otros animales y de los seres humanos. Ante una amenaza, reaccionan primero emprendiendo la huida, pero pueden defenderse en casos específicos, como al tener consigo una cría. Los individuos de algunas razas son más enérgicos y audaces que otros, y unos más son silenciosos y tranquilos, como los caballos de tiro. Tienden a ser crepusculares: prefieren pastar en la mañana o al anochecer para evitar el calor del día.

El caballo es también muy curioso e inteligente, con habilidad para responder al adiestramiento. Identifica a los miembros de su grupo social, posee una capacidad de memoria significativa y tiene éxito en el aprendizaje simple. Se comunica, principalmente, a través de vocalizaciones y gestos, como el típico relincho y patadas que pueden expresar dominación.

Información sobre Equus ferus caballus.

Caballos de distintas razas – Equus ferus caballus.

Reproducción

El ser humano suele controlar la reproducción del caballo doméstico, es decir, una vez que alcanza la madurez sexual, decidir cuándo y con quién una hembra o macho se apareará. Los caballos son físicamente aptos para reproducirse a los 18 meses y las yeguas pueden comenzar a hacerlo entre los 11 y los 48 meses de edad, aunque pocas veces se les permite reproducirse antes de los 3 años de edad.

Después de un período de gestación de 320-370 días, la yegua da a luz un solo potro o potrillo que se desteta a los 4-6 meses, después de los cuales se le suele separar de ella. Los gemelos son muy raros, y si nacen, solo un 14 por ciento de ellos sobreviven 2 semanas.

 

La principal causa de muerte de los caballos es el cólico equino.

Amenazas y conservación

El caballo doméstico no se encuentra en peligro de extinción, por el contrario, es abundante en muchas partes del mundo. Su principal causa de muerte es el cólico equino, una urgencia veterinaria que se caracteriza por dolor agudo, espasmos e inflamación que con frecuencia es resultado de una obstrucción en el intestino por alimentos duros o heces. Los más viejos suelen fallecer por fallas en los riñones, en el corazón o en otras partes de su anatomía. Por otra parte, los caballos asilvestrados pueden ser atacados por pumas (Puma concolor), coyotes (Canis latrans) y lobos grises (Canis lupus), aunque el ser humano también se considera un depredador.