Bullying en niños, Señales y Acciones.

El acoso escolar, mejor conocido como ‘bullying’ del idioma inglés, es un término que ha sido empleado para referirse al ataque o acoso físico o psicológico que recibe un alumno en su estadía académica. Si bien, no es un problema social nuevo, las nuevas tecnologías pueden ser reforzar y maximizar los ataques para que estos prevalezcan y duren largo tiempo.

El bullying es específico. No se emplea en escenarios fuera del entorno escolar. Realmente se trata de un maltrato donde uno o varios estudiantes son sometidos a burlas, humillaciones, golpes, entre otros abusos por contar con ciertas características, ya sea físicas o de comportamiento que “no encajan” con el de la mayoría o con los estereotipos de belleza y personalidad de la actualidad.

El bullying no es un asunto de niños. Es decir, no es una travesura ni un juego infantil que deba permitirse ni tolerarse. Las consecuencias van más allá de un día o de una semana de sufrimiento; estas pueden repercutir en la adolescencia y en la edad adulta, haciendo de una persona alguien insegura, frustrada y como consecuencia, infeliz.

De no tratarse a tiempo, el bullying es mortal. Numerosos casos de niños y adolescentes que se ven atrapados por las burlas y por el qué dirán, terminan por quitarse la vida. Tal es el caso de Diego González, un niño español de 11 años de edad que se lanzó de un quinto piso por sufrir acoso escolar, o de Rosalie Ávila de 13 años, quien antes de privarse de la vida dejó una nota que decía “Soy fea y perdedora”.

Señales del Bullying.

Es bullying es fácil de detectar en algunos casos, pero se suelen justificar las acciones con travesuras propias de la edad, o bien, pensar que palabras o frases tan mínimas no tienen importancia o repercusión alguna. Incluso, muchos padres de niños o jóvenes que hacen el bullying, piensan que el estudiante atacado es débil o antisocial, y que de alguna manera ‘merece’ el maltrato. Estos casos son muy complicados, pues los especialistas no solo tendrán que trabajar con el niño o adolescente, sino con los propios padres.

Cabe mencionar que no todo estudiante acusa o denuncia su situación; por vergüenza, miedo o desconfianza, prefieren callar. Si el acosador es corregido por sus padres y/o autoridades escolares, probablemente acuda a otros métodos más agresivos y mejor planeados para vengarse de su víctima.

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De igual forma, algunas situaciones son muy humillantes para el acosado. Si este sufre de obesidad, acné, de problemas del lenguaje o distracción, por nombrar algunos ejemplos, este puede creer y sentir que todo ello es verdad y que él es el del problema. Que si no tuviera esas características y si fuera “normal”, sería aceptado. Es un daño psicológico muy severo en el que la víctima se siente atrapada y totalmente frustrada.

Por el contrario, la persona que maltrata suele comportarse correctamente con sus familiares, de modo que no levanta ninguna sospecha sobre su conducta inapropiada. Para ello existen señales que pueden indicarnos que algo no anda bien en la vida de nuestros niños y jóvenes, y no precisamente por acoso escolar, sino también por depresión o uso de sustancias nocivas, aunque todo puede tener una estrecha relación.

Señales de alguien que sufre bullying.

– Cambio de conducta. De un tiempo a otro, el joven sonríe menos, está malhumorado y responde de manera más agresiva sin dar explicaciones ni acceder al diálogo.

– Depresión.

– Lesiones repentinas.

– Pérdida de objetos personales o pertenencias rotas.

– Pérdida del apetito.

– Insomnio y/o pesadillas frecuentes.

– Comentarios negativos sobre su persona. “No sirvo para nada”, “soy feo”, “soy tonto”, etc. Incluso, podría dar señales de suicidio.

– Bajas calificaciones y dificultad para que asista a la escuela. Se levanta tarde o señala algún malestar para no asistir.

– Encierro y apatía con amigos y familiares.

Señales de alguien que hace el bullying.

– Suelen ser desobedientes y groseros con los padres. Aunque esto no siempre se presenta, o bien, sucede a un grado menor que muchos padres toleran y no prestan importancia.

– Son cada vez más agresivos.

– Tienen compañeros que molestan a otros.

– Tienen nuevas pertenencias o más dinero del proporcionado.

– Son enviados a la dirección escolar con frecuencia.

– Culpan a otros de sus malos comportamientos y no adquieren responsabilidad.

– Son competitivos, tienen poca tolerancia a la derrota y desean ser populares.

Ciberacoso.

Aproximadamente 20 millones de los internautas en México tienen menos de 18 años y pueden ser víctimas de ciberbullying, según datos del gobierno de la Ciudad de México.

El ciberacoso es cuando el acoso se da en dispositivos digitales, ya sea a través de mensajes o vídeos que circulan en las redes sociales o foros, donde la información queda expuesta ya sea a grupos cerrados o al público. Podría considerarse un tipo de bullying, además de otros que se han clasificado.

En el ciberacoso se envía contenido perjudicial y cruel sobre una persona, ya sea real o modificado para crear burla. La humillación y vergüenza incrementa cuando los comentarios de los espectadores también son hirientes y despectivos. En algunos casos, las amenazas y humillaciones son tan severas, que llegan a ser criminales.

Acciones.

La comunicación con los hijos es muy importante, pues esto evitará que ataquen a otros compañeros, o bien, que levanten la voz en caso de que sean acosados.

La confianza hacia los padres es fundamental para frenar el problema a tiempo y evitar daños psicológicos donde el joven atacado forme una peligrosa inseguridad. Muchas veces el bullying está relacionado con una falta de atención de los adultos hacia los hijos o con ciertas situaciones complicadas para la edad que atraviesan. De esta manera, el atacante busca descargar su frustración en los compañeros ‘débiles’ que no pueden o no saben defenderse.

Más que un acto de cobardía, es un acto que refleja la inseguridad y la falta de apoyo que un niño o adolescente padece en casa. Es por ello que para evitar adultos criminales, la situación debe impedirse ante las primeras muestras de acoso, pero es muy importante que esto se realice sin violencia, pues, de otra manera, estaremos ocasionando un efecto contrario. El diálogo, el ejemplo, y si es posible, la ayuda psicológica, podrán disolver dichos comportamientos.

 

 

Fuentes

stopbullying.gov

https://www.cdc.gov/features/prevent-bullying/index.html

https://www.gob.mx/ciberbullying