Buey almizclero

Ovibos moschatus

Información y Características

Se le llama buey almizclero por el penetrante olor que desprende el macho para atraer a las hembras. Son mamíferos que han habitado el Ártico durante miles de años.

Pertenecen al orden Artiodactyla, a la familia Bovidae y a la subfamilia Caprinae.

Descripción del buey almizclero

Los cuerpos de estos animales son robustos y están cubiertos con pelo marrón oscuro, menos en los labios y entre las fosas nasales. En muchos bueyes el pelaje llega a alcanzar 60 centímetros de longitud y puede tocar el suelo. Es más claro en patas, cara y espalda.

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Tiene patas cortas y gruesas, cuello y cola cortos y un montículo pequeño en el lomo a modo de joroba. Macho y hembra poseen cuernos en el centro de la cabeza, con las puntas color negro.

Los adultos pesan entre 180 y 410 kilogramos. Los machos más grandes miden 200-250 centímetros de longitud, mientras que las hembras alcanzan 135-250 centímetros.

Distribución y hábitat del buey almizclero

Originalmente, los bueyes almizcleros estaban distribuidos en las zonas árticas y circumpolares de Canadá y Groenlandia; en 1800 ya vivían en Alaska. La población de este último país fue eliminada a principios del siglo XX y se reintrodujeron en la década de 1930. También se introdujeron en Rusia, Noruega, Siberia y el archipiélago Svalbard, en el que no prosperaron. En la actualidad están presentes en dichos países del Viejo y el Nuevo Mundo.

En lo que respecta a su hábitat, estos animales viven al norte de la línea de árboles de la tundra ártica, en medio de nieve profunda y escasa vegetación en invierno, en un clima helado.

Información sobre buey almizclero

Buey almizclero-Ovibos moschatus

Comportamiento del buey almizclero

Estas especies diurnas son eminentemente sociales; en invierno pueden vivir en manadas de 12 a 24 individuos y en verano junto a 8-20 de ellos. La jerarquía social se basa en la dominación masculina determinada durante la etapa de apareamiento y mediante luchas cuerpo a cuerpo entre los machos. El dominio entre las hembras se establece de acuerdo con la edad y el tamaño. Mientras más alto estatus, mejores posibilidades de alimentación y crianza.

Debido a sus patas cortas y a su abundancia de grasa corporal, ejecuta movimientos muy lentos y sus migraciones son realizadas dentro de su mismo hábitat. Pese a esto, la habilidad de correr no se afecta: puede alcanzar hasta 60 kilómetros por hora.

Alimentación del buey almizclero

La dieta herbívora de los bueyes almizcleros se compone de hierbas, plantas frondosas, juncos, musgos y arbustos en verano. En invierno, la alimentación cambia un poco y consumen musgos, líquenes, raíces, tallos de sauce o abedul enanos y en general, cualquier vegetal que puedan obtener debajo o encima de la nieve. La materia fecal producida durante los meses invernales indica que su alimentación en esta parte del año es pobre en nutrientes.

Como la mayoría de los terneros, ingieren leche materna hasta el primer año de vida.

Reproducción del buey almizclero

Mantiene relaciones polígamas durante toda su vida. Se aparea desde finales de agosto y la hembra da a luz entre abril y mayo/junio. Mientras los machos alcanzan la madurez sexual a los 5-6 años, las hembras pueden alcanzar la madurez sexual alrededor de los 3 años.

El cortejo incluye luchas entre machos para conseguir los favores femeninos. Frotan sus glándulas preorbitales contra sus piernas a la vez que muestran sus cuernos y vocalizan gruñidos en voz alta. El macho es dominante e intenta aparearse con todas las hembras de su harén, compuesto por 6 o 7 de ellas y sus crías.

El período gestacional dura unos 8-9 meses y por lo general se tiene 1 cría, si nacen 2 o más, es probable que mueran. 45 minutos después del nacimiento los terneros ya están de pie. Pesan entre 9 y 11 kilogramos y son destetados a las pocas semanas de vida.

Buey almizclero

Amenazas del buey almizclero

Los motivos por los que el ser humano caza a los bueyes almizcleros son, primordialmente, la obtención de su pelaje, carne y piel. Su pelo es muy apreciado debido a su limpieza y su capacidad de guardar el calor. La caza excesiva llevó casi a la extinción de la especie en los siglos XIX y XX y de hecho, se extinguieron poblaciones en áreas específicas.

Hoy en día la mayoría de los bueyes se encuentran dentro de parques nacionales que los protegen de la caza y mantienen estables las poblaciones. La Lista Roja de la UICN indica que están en “Preocupación Menor”.